SALUD CARDIOVASCULAR
El corazón, uno de los grandes 'olvidados' en verano, también sufre con las altas temperaturas: es imprescindible seguir estas medidas
Han de tener especial atención personas mayores y aquellas que hayan sufrido enfermedades previas

Así afecta el calor a la salud cardiovascular de los mayores y así debemos evitarlo. / Adobe Stock.
Durante el transcurso del verano la gran mayoría de la población tiene claro que debe protegerse del sol y de las altas temperaturas, con las quemaduras en la piel y golpes de calor como principales y más graves consecuencias.
Ahora bien, para los expertos hay un riesgo que todavía está infravalorado: la salud cardiovascular, ya que el calor extremo obliga al corazón a trabajar más intensamente para regular la temperatura corporal y, en determinadas personas, ese esfuerzo adicional puede convertirse en un desencadenante de complicaciones cardiovasculares graves.
"La población ha interiorizado muy bien la importancia del protector solar, pero todavía no es plenamente consciente de que el calor supone, sobre todo, un importante estrés para el sistema cardiovascular", explica José Ramón Rumoroso, director de la Fundación EPIC.
La explicación es realmente sencilla: cuando las temperaturas aumentan, el organismo desvía más sangre hacia la piel para favorecer la pérdida de calor. Este mecanismo obliga al corazón a incrementar su frecuencia de bombeo, mientras la presión arterial puede descender. Si además existe deshidratación, la sangre se vuelve más viscosa, aumentando el esfuerzo cardiovascular.
"Para una persona sana, el organismo suele compensar estos cambios sin grandes dificultades. Sin embargo, en pacientes con insuficiencia cardiaca, cardiopatía isquémica o en tratamiento con diuréticos, ese esfuerzo añadido puede favorecer descompensaciones, infartos o ingresos hospitalarios", señala Rumoroso.
Y numerosos estudios demuestran que las olas de calor están directamente asociadas con los incrementos de episodios cardiovasculares, en especial entre personas mayores y pacientes con enfermedades previas. Ambos grupos deben tener especial cuidado.
No solo aumenta el riesgo el calor; también las rutinas
Con la llegada de las vacaciones, muchos abandonan sus rutinas y hábitos saludables: adiós al deporte, a la alimentación sana, se come más fuera de casa, hay más desplazamientos... Y es aquí donde pone también el foco la Fundación EPIC.
A ello se suma un fenómeno bien conocido por los cardiólogos: el denominado 'síndrome del corazón en vacaciones', caracterizado por la aparición de arritmias, especialmente fibrilación auricular, tras episodios de consumo elevado de alcohol, comidas copiosas y falta de descanso.
Para los expertos hay que seguir con tres pilares fundamentales para cuidar nuestra salud cardiovascular:
- Seguir la medicación exactamente igual que el resto del año
- Moderar el consumo de alcohol
- Respetar unas horas mínimas de sueño
Ojo con la práctica repentina y exagerada de deporte
La práctica de ejercicio continúa siendo una de las mejores herramientas para prevenir las enfermedades cardiovasculares. No obstante, los especialistas advierten de que muchas personas concentran en las vacaciones una actividad física intensa para la que no están preparadas.
Lo que para los expertos carece de sentido es pasar de una vida sedentaria a una rutina exagerada de deporte y, en especial, con las altas temperaturas que caracterizan al periodo estival. Eso no sería en ningún lugar correcto ni sano.

Deporte en verano, sí, pero no de forma exagerada ni repentina, y menos durante las horas más intensas de calor / Freepik.
Un esfuerzo adecuado permite mantener una conversación durante la actividad, produce una fatiga proporcionada y la recuperación se produce en pocos minutos.
En cambio, síntomas como dolor u opresión en el pecho, dificultad respiratoria desproporcionada, palpitaciones persistentes, mareos o pérdida de conocimiento nunca deben considerarse normales y requieren suspender inmediatamente la actividad y buscar atención médica.
La Fundación EPIC recomienda además que las personas mayores de 40 o 45 años con factores de riesgo cardiovascular o largos periodos de sedentarismo se sometan a una valoración cardiológica antes de iniciar programas de entrenamiento exigentes.
Con todo ello, ante el aumento de las temperaturas, los especialistas resumen en las siguientes medidas las recomendaciones para reducir significativamente el riesgo cardiovascular:
- Mantener una hidratación adecuada sin esperar a tener sensación de sed.
- Evitar la actividad física intensa durante las horas centrales del día.
- Continuar la medicación prescrita sin modificar dosis ni horarios durante las vacaciones.
- Moderar el consumo de alcohol y evitar los excesos alimentarios.
- Consultar de inmediato ante síntomas de alarma como dolor torácico, dificultad respiratoria intensa, palpitaciones persistentes o pérdida de conocimiento.
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