Opinión

Un proyecto y una realidad cargados de ilusión

La voluntad de poner en marcha un hospital de referencia de la sanidad pública española con una novedosa autogestión de los servicios

HUCA

HUCA / Jonathan Montoya

Mario González fue gerente del HUCA entre 2007 y 2011

La construcción de un nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) constituía uno de los grandes retos de transformación de la sanidad pública en Asturias. Las instalaciones del antiguo Hospital Central de Asturias en El Cristo ya no podían responder a las exigencias que nos imponía una medicina en continuo cambio. La dispersión arquitectónica del viejo HUCA, las duplicidades existentes, la obsolescencia de muchas de sus áreas y la necesidad de dar un giro radical a como enfocar la atención especializada marcaban prioridades que la Administración pública llevaba largo tiempo estudiando en diferentes procesos.

Las obras se iniciaron en el año 2005. A mi llegada como gerente del HUCA, en 2007, me encuentro con un hospital todavía en la fase inicial de construcción, con un gran trabajo que hasta ese momento fue llevado a cabo por Abelardo Roman, con un espectacular planteamiento arquitectónico y al que entendíamos que, por encima de todo, había que dotar de sentido común, de alma y, sobre todo, de ambición.

Fueron cuatro años de trabajo, quizás los más intensos de mi vida, en los cuales había que compatibilizar el día a día del viejo hospital con el análisis de lo planteado para el nuevo centro: revisión de planos, diseño de circuitos, previsiones de crecimiento... Cómo aunar la vertiente docente con la asistencial y la investigadora y, sobre todo, cómo hacer que el proyecto fuera fruto del conocimiento, de la experiencia y de la implicación de todos los trabajadores del centro, eran cuestiones que se convirtieron en retos.

Resulta difícil e injusto identificar a personas que, a mi juicio, han tenido un gran impacto en el proyecto que supuso el HUCA, porque han sido muchas. Pero, sin duda, no habría sido posible sin el empuje, el estudio, el apoyo, las preguntas continuas y la confianza que nos proporcionó Tini Areces en todo el proceso, del que puedo asegurar que estudiaba y analizaba hasta el último detalle de los informes que enviábamos periódicamente, aparte de las reuniones mantenidas directamente en Presidencia.

Otro referente en el proceso fue mi consejero de Sanidad, José Ramón Quirós, quien, con su confianza, su capacidad de delegación y de control en todo el equipo directivo del HUCA y la autonomía que nos proporcionó, representó una ayuda fundamental. Y no se puede entender este proyecto sin la implicación, trabajo, capacidad de escucha e interés que siempre puso Jesús Menéndez, a mi juicio, el "alma" arquitectónica del nuevo hospital, pendiente de todos los detalles y siempre atento a cualquier sugerencia y, en todo momento, con el ánimo de buscar soluciones a los retos que le planteábamos desde el hospital.

Un trabajo de transformación de este tipo solo tiene éxito si se apoya en las personas, y de ahí mi agradecimiento a todo el equipo directivo de esa época que entendió, se implicó, participó y trabajó sin descanso con la idea clara de lo que se pretendía para lo que es el hospital de referencia de Asturias.

Una de las funciones y deberes de cualquier equipo directivo sanitario ante un desafío de estas características se puede resumir en tener claro a dónde se quiere llevar el centro, apoyarse en los profesionales y tratar de atraer valor a un proyecto que en su momento era el proyecto sanitario de referencia en toda España.

Estamos a tiempo de plantear una nueva revolución apoyados en las nuevas tecnologías y en la inteligencia artificial

Nuestra visión era clara: el HUCA debía convertirse en una de las referencias de la sanidad pública española, asumiendo retos, no siempre comprendidos al principio y más tarde aparcados, como era permitir la autogestión de los servicios médicos siguiendo las líneas de la gestión clínica, en ese momento en estado muy embrionario en España.

Profesionales reconocidos, líderes en su área, con capacidad de crear equipo y con suficiente habilidad para trabajar en equipo eran sin duda nuestra obsesión.

Y todos esos equipos debían llevar a cabo su trabajo en un ambiente adecuado, con unas instalaciones que respondieran a una lógica de funcionamiento, donde los circuitos fueran los más racionales pensando en el paciente. Las instalaciones debían tener la suficiente flexibilidad y capacidad de crecimiento que permitieran al HUCA adaptarse para una vida que preveíamos en otros 50 años. Todo ello debía apoyarse en tecnología de ultimo nivel, para lo cual la Administración del Principado de Asturias no puso ningún tipo de traba, siendo el HUCA referencia absoluta en dicho proceso.

Todo lo anterior no aporta valor si los profesionales de todos los ámbitos y la representación sindical no hubieran participado activamente aportando soluciones y propuestas, las cuales se recogían y, en la medida de las posibilidades, se iban incorporando. Sin el trabajo conjunto, el HUCA sería solamente un gran edificio. Con sus aportaciones, se convirtió de verdad en un gran hospital. Un hospital en el cual siempre recalcábamos la tremenda responsabilidad que teníamos por ser un centro en el cual muchos asturianos serían atendidos y que iba a ser testigo de hechos cruciales, alegres y tristes, pero siempre trascendentes, en la vida de nuestros conciudadanos.

De ahí la importancia de hacer las cosas con mimo, centrándose en los detalles, en la facilidad de circulación, con tecnología que apoyara y creando ámbitos de trabajo que fueran los idóneos para los profesionales y , al mismo tiempo, adecuados para la manera de circular de los pacientes por el hospital.

No quiero extenderme en todo este proceso que culminó con unos planos llenos de anotaciones, de cambios de circuitos, de mejoras y de introducciones de nuevas necesidades, las cuales iban siendo recogidas en las reuniones semanales que manteníamos en las oficinas de obra del nuevo HUCA y veíamos cómo se materializaban día a día.

No podemos olvidar el corazón informático del nuevo centro, pieza clave para el futuro y que todos teníamos muy claro que debía ser un programa lo suficientemente potente, no ya sólo para la asistencia sanitaria, sino que tuviera la posibilidad de obtener información a todos los niveles, optando e instalando el programa informático más avanzado del mundo y referente para los grandes centros hospitalarios.

Y al tiempo que todo esto se llevaba a cabo, se hizo una campaña de visitas al hospital, para que la población hiciera suya una infraestructura de la importancia que tenía el HUCA. Pasaron miles de personas por el hospital y en todas ellas la impresión era de gran esperanza y de ilusión ante lo que suponía una gran mejora de las posibilidades de atención.

La celebración de elecciones, con el triunfo en 2011 de Foro Asturias, con el hospital ya completamente acabado y con prácticamente todo el equipamiento consensuado con los profesionales y pendiente de instalación, supuso un cambio de rumbo que no voy a valorar porque quizá pueda pecar de falta de objetividad.

¿Y ahora qué? Personalmente, no dejan de sorprenderme todavía las posibilidades reales del HUCA. Creo que estamos a tiempo de plantear una nueva revolución apoyados en las nuevas tecnologías y en la inteligencia artificial para dar un paso que permita un nuevo posicionamiento. Colaborar con la industria tecnológica privada, arriesgarse con proyectos que supongan mejoras de la atención, aumentar y facilitar la accesibilidad, así como contar con profesionales del mundo de la medicina involucrados en gestión e investigación de calidad es fundamental para el HUCA y para Asturias.

El nuevo reto pasa, como siempre, por la aportación de valor del paciente, hacer atractivo un proyecto a los profesionales, ser capaces de aprovechar la ola de la transformación digital y, todo ello, apoyado en lo que debe ser la responsabilidad, el afán de superación, la empatía, la integridad y la pasión.

Acercarse al paciente, comprender sus necesidades, entender a nuestros profesionales y sus legítimas aspiraciones, proporcionarles un entorno de trabajo motivador y estar en la vanguardia de los proyectos de transformación digital son los grandes retos a los que el HUCA se enfrenta.

Creo en el HUCA, creo en cómo se está trabajando en la actualidad y a buen seguro que, con autonomía, pero con control, el HUCA será uno de los grandes referentes de la sanidad española.

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