13 de junio de 2018
13.06.2018


Mundial

Perfil: Fernando Hierro, la última esperanza

El exfutbolista malagueño se hace cargo del banquillo de la selección con el respeto y respaldo del mundo del fútbol

13.06.2018 | 18:52
Hierro, en el Mundial de 2002.

Fernando Ruiz Hierro (Vélez-Málaga, 23 de marzo de 1968) dirigirá a la selección española de fútbol tras la fulgurante destitución de Julen Lopetegui, el seleccionador al que él mismo fichó para las categorías inferiores en su anterior etapa como director deportivo de la Real Federación Española de Fútbol. Un volantazo a toda velocidad a dos días del arranque de España en el Mundial de Rusia, ante la campeona de Europa, Portugal. Hierro asume el control del banquillo nacional por responsabilidad y por su pasión y amor al fútbol. A su vida.
 
Fernando es el menor de una saga de futbolistas. Antonio "Pito" Hierro (ex del CD Málaga), Manolo (Málaga, Valladolid o Tenerife) y él se criaron en Vélez Málaga, capital de la comarca de la Axarquía. Una zona muy de fútbol. Fernando se crió siendo un niño extremadamente delgado, muy alto, de cuya figura destacaban sus enormes orejas. El "Orejón", como era conocido cariñosamente (también sus amigos le apodaban "El Cateto"), no fue capaz de convencer al CD Málaga, que vio en él a un futbolista demasiado débil. Así que se crió futbolísticamente a caballo entre el Vélez y el Torre del Mar, pueblo vecino. De carácter tímido, Fernando no terminaba de explotar. Así que atendió a la llamada de su hermano Manolo, que jugaba en el Valladolid, para dejar por primera vez su casa y fichar por el Valladolid Promesas, cuando estaba aún en categoría juvenil.

En el filial vallisoletano destacó por ser un centrocampista todoterreno, con llegada a puerta y buen disparo, conocimiento del juego, capacidad de sacrificio y gol. Así que Vicente Cantatore le reclutó para el primer equipo del Valladolid, donde debutó en la temporada 1987/88. A partir de ahí, su carrera futbolística fue implacable, hasta llamar la atención del mismísimo Real Madrid. Ramón Mendoza pagó 150 millones de las antiguas pesetas (1.2 millones de euros) más 50 por cláusulas para hacerse con el malagueño, que en el club blanco pasó convertirse en uno de los mejores defensas centrales del fútbol español y mundial.

Con sólo 22 años, y a las órdenes de John Benjamin Toshack, Hierro se crió en el mejor Madrid que se recuerda hasta esta última etapa, con récord goleador incluido en 1989/90. Ese mismo curso, y tras haber vestido en seis ocasiones la camiseta de la sub'21, Fernando debutó con España, con Luis Suárez en el banquillo, el 20 de septiembre de 1989 con victoria ante Polonia (1-0).
 
Fernando es historia del fútbol español al conquistar cinco Ligas, cinco Supercopas de España, una Copa del Rey, tres Ligas de Campeones y dos Intercontinentales con el Real Madrid, con el que disputó 598 ocasiones partidos. Se enfundó la camiseta de la selección española en 89 partidos, en los que marcó 29 goles. Participó en los Mundiales de Italia'90 (octavos de final), Estados Unidos'94 (cuartos de final), Francia'98 (primera fase) y Corea del Sol y Japón'02 (cuartos de final), y en las Eurocopas de Inglaterra'96 (cuartos de final) y Bélgica y Holanda'00 (cuartos de final).
 
El veleño salió del Real Madrid en verano de 2003, tras no entrar en los planes de Vicente del Bosque y tras alguna polémica. Decidió no competir más al máximo nivel y por eso aceptó la exótica oferta del Al-Rayyan de Catar, aunque el gusanillo y el fútbol volvieron a retar a Fernando, que acabó su carrera en el Bolton Wanderers inglés.
 
Tras un periodo de formación, el ya exfutbolista se instaló en Madrid con su mujer Sonia, su hijo Álvaro y su hija Claudia, acudiendo a su casa de Vélez a visitar a su familia y a pasar periodos veraniegos, que también compartió con Ibiza. El malagueño se formó más y en verano de 2007 fue nombrado director deportivo de la Federación. En su periplo de cuatro años en el organismo, la selección firmó la mejor etapa jamás vivida en su historia, con la Eurocopa de 2008, con Luis Aragonés como seleccionador, y el Mundial de 2010, con Vicente del Bosque al frente. Dos hechos históricos que encumbraron también al malagueño.

Fernando no pudo decir que no cuando el Málaga CF, el club de casa pero en el que nunca pudo jugar, llamó a su puerta en verano de 2011 para que se convirtiera en el mánager general del club, en su época más floreciente, tras la llegada del jeque Abdullah Bin Nasser Al-Thani. Hierro asumió poco a poco galones dentro de la entidad y le tocó hacerse cargo de un Málaga CF que comenzó a sentirse huérfano de la propiedad y sin la inversión vivida tras la llegada del jeque catarí. Su mano en la Federación y su impecable figura en el mundo del fútbol le sirvieron al Málaga para sobrevivir a las primeras denuncias por impagos, que llegaron de mano del Villarreal y de Osasuna, y más tarde con la del Hamburgo.

El propio exfutbolista, hombre de fútbol y conocedor de cómo funciona un vestuario acudió en más de una ocasión al 'santuario' de los jugadores. Con ellos conversó y aplacó los ánimos de los más 'rebeldes' que exigían acciones drásticas por los retrasos en las nóminas. Su buen hacer, avalado por su figura, evitó males mayores hasta el final de la temporada. Incluso en la cuenta atrás por lograr la Licencia UEFA, su juego entre bambalinas fue decisivo.

Atado de pies y manos económicamente, supo convencer a tiempo al jeque para que ejerciera otra importante inversión y así saldar las deudas necesarias. Pero su hartazgo le llevó a presentar su dimisión a finales de mayo de 2012.

Fue una etapa dura para el malagueño, un hombre más de fútbol que de despachos. Y decidió parar, descansar y seguir formándose. Aunque su salida del Madrid no fue la mejor, el excapitán blanco seguía con las puertas abiertas del club de Chamartín. No sorprendió pues que el equipo blanco anunciara en el verano de 2014 que el malagueño se incorporaba al cuerpo técnico del primer equipo como ayudante del italiano Carlo Ancelotti. Inició así una etapa en los banquillos. Tras un año en el Madrid y otro año sabático, a Hierro le llegó la oportunidad de hacerse cargo de su primer banquillo, el del Real Oviedo, en el curso 2016/17, en Segunda División.

De hecho, el malagueño llega ahora al banquillo de la selección con el respaldo de su periplo asturiano como única experiencia. Con el Oviedo, en Segunda, Hierro dirigió 43 partidos (42 de Liga y uno de Copa) con 17 triunfos, 10 empates y 16 derrotas. Un equipo bipolar, con dos caras, que anotó en Liga 47 goles y encajó exactamente los mismos: 47.

Entrenador dialogante, trata siempre de ir de cara con los futbolistas. En realidad, Fernando aún se siente futbolista. De ahí que regresara a la dirección deportiva de la Federación, a la casa del fútbol español. Renovó la confianza en Lopetegui prorrogando su contrato con Luis Rubiales, nuevo presidente. Un Lopetegui en el que él había confiado en su primera etapa en la Federación para las categorías inferiores. Ahora se hace cargo de la selección, a dos días de un Mundial, sin más misión que ser fiel a un estilo marcado por él mismo y en el que, ocurra lo que ocurra, estará en la picota.

Fernando Hierro, aquel niño canijo y de orejas inmensas, "El Cateto" que conquistó el Real Madrid, que levantó tres Champions y que jugó cuatro Mundiales; el capitán blanco y de la selección española, dirige desde hoy el destino de España. En una situación poco reconfortante pero con el respeto del mundo de la profesión. Que ruede el balón, callen los mentideros y hable el fútbol. Así le irá bien a España. Y a Hierro.

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