El palacio de Celles, la joya del barroco rural asturiano, sigue, por el momento, “sin novedades” sobre posibles actuaciones de conservación. En realidad las espera, sin éxito, desde hace varias décadas mientras su deterioro avanza imparable. Una visita al lugar, esta misma semana, permite comprobar el lamentable estado de este Bien de Interés Cultural (BIC), declaración que recibió el 30 de octubre de 2003, con la categoría de monumento, sin que esta circunstancia haya servido de nada hasta la fecha en lo que respecta a las intervenciones para evitar que el paso del tiempo siga dañando tan espectacular inmueble, datado en el siglo XVII. Ni la lucha de los vecinos ni el interés del Ayuntamiento de Siero por tratar de recuperarlo han dado frutos hasta el momento.

Una visita al lugar, esta misma semana, permite comprobar el lamentable estado de este Bien de Interés Cultural (BIC), declaración que recibió el 30 de octubre de 2003, con la categoría de monumento

A lo largo de los años han sido varias las propuestas de actuación urgente para intentar salvar el edificio. Entre las últimas planteadas se encontraba la realizada ya en 2013 –las hay incluso anteriores– por los arquitectos Jorge Alonso Nicieza, Enrique Blanco Menéndez de la Granda y Marta Rodríguez Bada, autores de un completo estudio sobre la fachada principal y que proponían una intervención en la cubierta del palacio para frenar el deterioro del inmueble.

El último intento para forzar alguna actuación sobre Celles es un requerimiento de Patrimonio del Principado que, tras un informe encargado por el Ayuntamiento, reclamaba una declaración de ruina económica que hiciera posible intervenir sobre el edificio. La propiedad no está de acuerdo y presentó un recurso que aún no se ha resuelto, según confirmaron ayer fuentes de las administraciones implicadas y de la propiedad, que, por el momento, no tienen “novedades” al respecto.