Nueva noche delictiva en el centro de Asturias, asociada a la denominada banda del Seat León, que en esta ocasión hizo uso de un vehículo de la marca alemana BMW, sustraído en el polígono de Silvota. El periplo delictivo de la banda por Llanera y Siero comenzó en la citada área industrial, y se prorrogó durante al menos dos horas, llevando a tres encapuchados a robar por el método del alcantarillazo en una sidrería a las afueras de Pola de Siero y en una clínica dental de Lieres. La policía investiga actualmente si, en efecto, puede tratarse de este grupo organizado, al que se asocia con varias actuaciones similares en la misma zona, en los últimos días.

La larga noche delictiva de los tres individuos comenzó pasadas las cuatro de la madrugada en el polígono llanerense. Allí habrían sustraído un vehículo de la marca BMW, de color azul oscuro, y lo habrían utilizado como medio de transporte para acudir a los puntos en los que después perpetraron los robos.

El dueño del coche denunció su desaparición en la mañana de ayer, al tiempo que pedía colaboración a la ciudadanía para encontrarlo: “Estaba en un taller del polígono y por suerte solo se marcharon con él. Si ven algo similar o un poco golpeado, que me avisen”, rogaba. El propietario no sabía entonces de la relación de su vehículo con las andanzas delictivas protagonizadas por los ladrones.

Desde Silvota emprendieron rumbo hacia Pola de Siero, a través de la carretera que pasa junto al polígono de Bobes y las obras del centro logístico de la multinacional norteamericana Amazon.

Tras un trayecto de casi 20 minutos, cuando el reloj estaba a punto de marcar las cinco de la madrugada, llegaron a la capital de Siero. La cruzaron entera, hasta que vieron una sidrería en las afueras, a la altura del auditorio. Se detuvieron y, con calma, forzaron la verja y agarraron una tapa de alcantarilla –según revelan las grabaciones de seguridad– que estamparon contra el cristal de seguridad del establecimiento. Entraron sin demora y fueron directos hacia los lugares donde podía haber dinero. Probaron suerte en la máquina tragaperras, utilizando la misma alcantarilla como llave, y el dinero comenzó a salir disparado, aunque la cantidad total no está cuantificada, según explicaba ayer el propietario del establecimiento hostelero, David Iglesias.

Después, no conformes con lo obtenido del artilugio de juego, se dirigieron hacia el sistema de cobro del establecimiento, compuesto por una pantalla con una caja de seguridad debajo. Se la llevaron directamente, sin siquiera tratar de forzarla en el lugar: “Había unos 200 euros entre dinero y lotería”, explicaba ayer David Iglesias al respecto.

Cuenta el hostelero que el asalto les ha supuesto tener que cancelar las reservas de dos días en el establecimiento y que no es la primera vez que sufren un incidente similar: “Ya nos pasó años atrás en otro bar que teníamos en Pola de Siero”.

Dos minutos después de romper el cristal de la sidrería, los tres delincuentes volvían a meterse en el veloz vehículo sustraído para echarse a la carretera, por la nacional 634, hacia Lieres. Llegaron enseguida a la localidad sierense, observaron y encontraron rápidamente una nueva tienda susceptible de ser forzada mediante el método del alcantarillazo.

La “víctima” fue una clínica dental que registro la entrada de los tres individuos pasadas las cinco de la mañana. La incursión en el centro odontológico también fue rápida. Cogieron la caja con el cambio, “donde había unos cien euros” según los trabajadores de la clínica, y algunas facturas, “que no sabemos para qué las querrán”.

La noche delictiva habría acabado ahí. Ahora, la policía investiga los hechos y su vinculación con varios golpes similares que se han repetido en las últimas semanas. Todos asociados a la llamada banda del Seat León, que esta vez optó por cambiar de marca de vehículo. El pasado viernes 28 de mayo, los integrantes de este grupo ya habían tenido una madrugada muy ocupada. Primero estrellaron de manera repetida un vehículo contra la oficina del surtidor de gasolina del centro de Pola de Siero, para después intentar repetir la operación en un taller del área comercial de Paredes.

Sin embargo, en este último negocio no consiguieron su objetivo de forzar la entrada, marchándose sin obtener botín alguno, pero dejando tras de sí una marcada estela de destrucción por la zona centro de Asturias.