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Chocolate de Siero para endulzar al mundo: Lacasa refuerza su fábrica asturiana

El grupo propietario de la factoría sierense invierte más de un millón para elaborar en 2022 “gotas de chocolate puro” para clientes industriales

José Antonio García Rojo, en las instalaciones exteriores de la fábrica de Meres (Siero). | P. Tamargo

José Antonio García Rojo, en las instalaciones exteriores de la fábrica de Meres (Siero). | P. Tamargo

Cuando se coma un Lacasito, un Conguito o una Schocobola, por poner ejemplos de los productos más conocidos, sepa que la pasta de cacao con la que se hicieron fue producida en una fábrica de Siero. Concretamente en una que está en buena época, con planes de inversión y de expansión. 

Es la planta de Chocolates del Norte, del Grupo Lacasa, firma que ha reforzado su apuesta por su planta asturiana, ubicada en el área industrial de Meres, en Siero. La compañía acomete actualmente un proceso de inversión de más de un millón de euros para la puesta en marcha de una nueva línea de producción de “gotas de chocolate puro”.

De las instalaciones sierenses saldrán “chips” de distintos tamaños para otras empresas que, a su vez, las emplearán en sus fábricas para hacer galletas bañadas o distintas elaboraciones rellenas.

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El plan es que esté lista y en funcionamiento a primeros del año próximo y trabajará en un producto exclusivo para “clientes industriales”. Es decir, de las instalaciones sierenses saldrán “chips” de distintos tamaños para otras empresas que, a su vez, las emplearán en sus fábricas para hacer galletas bañadas o distintas elaboraciones rellenas. Se trataría, por poner un ejemplo entre otros muchos posibles, de las perlas que llevan en su interior algunos dulces como las magdalenas que contienen pequeños trocitos de chocolate sólido.

La inversión

La inversión es una de las mayores que se han realizado en la fábrica del Grupo Lacasa en Siero en los últimos años, tras la hecha en 2018 en el área de tostado y molienda del haba de cacao. El proyecto se suma a la expansión continuada de las instalaciones de Meres en la última década, en la que se ha triplicado la producción de chocolate. “La productividad ha crecido mucho y, aunque se han hecho muchas automatizaciones, sigue habiendo mucho trabajo manual”, explica José Antonio García Rojo, director de la factoría asturiana, para referirse a que el crecimiento de la actividad en estas instalaciones ha ido ligado a la consolidación o al incremento de los puestos de trabajo.

“Esta fábrica siempre se ha caracterizado por un empleo estacional, porque en verano es cuando elaboramos toda la parte de los turrones y, por tanto, tenemos una mayor demanda. Hay épocas de invierno con 70 empleados y otras de verano en las que llegamos a los 115. Pero en lo que hemos trabajado en estos años ha sido, digamos, en aplanar un poco estos picos de producción. Se ha ido consiguiendo y, aunque seguimos teniendo desviaciones, hemos ido avanzando y ahora estamos en un centenar de trabajadores”, señala.

La fabricación de chocolates en Siero también tiene ya una larga historia. El Grupo Lacasa adquirió la factoría de Meres en 1996, aunque la historia de La Cibeles, la marca en el origen de las actuales instalaciones es muy anterior y vinculada a Oviedo

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Chocolates del Norte se encuentra entre las 15 empresas asentadas en Siero con una mayor facturación, con una media anual de entre 18 y 20 millones de euros, en un ranking de más de cuatro mil compañías existentes en el municipio –entre pequeñas, medianas y grandes empresas– en el que ocupa los primeros puestos junto a otras tan relevantes como las multinacionales ubicadas en las grandes áreas comerciales del concejo o aquellas de larga trayectoria en el municipio como Central Lechera Asturiana.

La fabricación de chocolates en Siero también tiene ya una larga historia. El Grupo Lacasa adquirió la factoría de Meres en 1996, aunque la historia de La Cibeles, la marca en el origen de las actuales instalaciones es muy anterior y vinculada también a Oviedo.

La historia

“Aunque Lacasa se hace cargo de la fábrica que era de La Cibeles en 1996, lo que sabemos es que hay registros ya de esa marca en 1917. De hecho, hace poco, cuatro años, que celebramos el centenario. La Cibeles tuvo una trayectoria muy larga. En Oviedo primero, hay fotos antiguas de una tienda en la plaza de la Catedral. En el año 1969 se trasladaron a esta zona de Meres que en aquel momento era casi un descampado y se puso enmarcha esta fábrica. Los fundadores eran la familia Moreno y, a lo largo de su historia ha tenido varios propietarios. Lacasa, un grupo también familiar y cien por cien por cien español, en un momento de crisis empresarial y con ayuda de las instituciones de entonces, pudo salvar la empresa y se empezó casi de cero en 1996, hasta llegar a donde estamos”, explica el director de la factoría asturiana.

Los chocolates de marca La Cibeles se siguen haciendo en la planta de Meres y continúan siendo una referencia en Asturias y fuera de ella. Pero en estas instalaciones asturianas se hace mucho más que eso. Porque en la factoría asturiana se hace buena parte de la pasta de cacao que utiliza el grupo Lacasa en sus fábricas de Toledo y Zaragoza. En este último caso, el cien por cien de la pasta que usa para elaborar sus productos procede del Principado. En Asturias también se hacen tabletas de muy distintos tipos, paraguas de chocolate, turrones, productos industriales (chocolate para bañar) o cacao en polvo (soluble e intantáneo). 

Ana Rionda, en la tienda de productos existente en el propio recinto de la fábrica de Meres. | P. T.

El grupo de la familia Lacasa, originario de Aragón, tiene dos fábricas en Zaragoza: en el mismo recinto conviven una de chocolate y una de caramelos, la de la conocida firma Mauri. También hay otra factoría en Quintanar de la Orden (Toledo), la de Ibercacao. Y luego está la asturiana, la de Meres, la más pequeña en tamaño, aunque “en los últimos años hemos crecido muchísimo”, dice su director.

Porque de Asturias procede una parte muy importante de la pasta de cacao que se usa en el resto de factorías del grupo, una porción elevada de todos los productos de chocolate o que lo llevan incorporado de uno u otro modo y que se adquieren en cualquier establecimiento comercial de alimentación de Asturias o de España están hechos por el grupo Lacasa. Y por eso puede decirse que un elevado número de ellos tienen el sello de la fábrica de Siero. No todos llevan su marca, ya que el grupo trabaja también para la inmensa mayoría de grandes cadenas de supermercados nacionales que tienen la suya propia y solicitan la elaboración de sus productos a terceros.

Pero el chocolate de Siero no solo llega a todos los puntos de España, sino que viaja fuera de sus fronteras. En la mañana del pasado jueves, en la factoría de Meres trabajan en la elaboración de rodajas de naranja confitadas y bañadas, en este caso, para el mercado nacional. Pero en la misma jornada, en otro punto de la fábrica, se están produciendo también tabletas de chocolate con gran cantidad de avellanas enteras para una firma de Alemania. Una curiosidad: el cliente pide que las tabletas se voltee para que los frutos secos se aprecien desde la ventana plástica del envase en el que van a ser introducidas.

Otros destinos hacia los que salen las exportaciones de productos hechos en la planta de chocolates de Siero son Portugal, Italia, China, Japón, Croacia, Arabia Saudí, Israel o Estados Unidos, por mencionar algunos ejemplos de países para los que se han hecho trabajos desde Asturias recientemente. 

Para clientes de Rusia, un país para el que ya se hicieron encargos en alguna ocasión hace años, también se hará próximamente una partida de chocolate en formato de grandes bloques.

Las instalaciones

Las instalaciones de la fábrica sierense son en sí mismas un mundo. Realizar una visita guiada por ellas, de la mano del director de la factoría asturiana, José Antonio García Rojo, permite encontrar en cada rincón los detalles de los minuciosos procesos de producción y elaboración de la base de un producto cuyo delicioso olor invade todas las estancias. 

Decenas de máquinas de precisión para higienizar, tostar, seleccionar, moler, refinar o mezclar los productos. Equipos para calentar y enfriar el chocolate –para “atemperarlo”– y que cuente con las características que lo dotan de su gran calidad final y lo hacen además apetecible no solo al gusto sino también la vista y al oído: brillante en vez de mate y que al partir haga un característico “clack” que da fe de que el proceso se ha realizado de manera correcta. 

Es inimaginable el trabajo que hay tras un simple paraguas de chocolate. Además de lo que se come, el chocolate que ya implica un laborioso proceso, el resto del camino hasta el producto final requiere de una cadena de trabajo que sorprende por los medios que integra. 

En la fábrica sierense se hacen productos Kosher con destino a consumidores de religión judía en Estados Unidos o Israel; lograr esta certificación no es fácil y un rabino suele visitar la fábrica para controlar el cumplimiento estricto de las normas

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Hay trabajadores que colocan los conos de papel para su llenado de chocolate por las máquinas y estas han de dar después al producto la temperatura idónea para su acabado. Otro equipo mecánico se ocupa de poner el palito plástico y uno más enrosca el envoltorio en su parte superior para cerrarlo. Luego, de nuevo a las manos del personal para su envasado en cajas que, en este caso, son redondas y se rellenan con varias decenas de unidades.

El cuidado de todos los procesos es tan exhaustivo y con tantas operaciones controladas al milímetro previas a la obtención del chocolate y los productos finales ya envasados que resulta complejo detallarlas en unas pocas líneas. Retratarlo en imágenes tampoco es posible por la política del grupo que no permite tomar fotografías en el interior de la fábrica, como sucede en otras muchas empresas y que en esta se debe a razones “de seguridad alimentaria”.

Pero sobre la fábrica hay inumerables curiosidades de las que hablar si se tiene la oportunidad de acceder a las instalaciones y recibir explicaciones sobre todos y cada uno de los detalles de la factoría. Por ejemplo, en la fábrica sierense se hacen productos Kosher con destino a consumidores de religión judía en Estados Unidos o Israel. 

Lograr esta certificación no es fácil y, de hecho, un rabino suele visitar la fábrica sierense para controlar el cumplimiento estricto de todas las normas que se dictan para la elaboración de cualquier alimento bajo este sello.

El desarrollo de una empresa emblemática  

El proyecto. El Grupo Lacasa invertirá más de un millón de euros para poner en marcha en su factoría de Meres (Siero) una nueva línea de producción que fabricará “gotas de chocolate puro” para clientes industriales.

El plazo. La empresa familiar que es propietaria de las instalaciones radicadas en el concejo sierense desde el año 1996 prevé que el proyecto pueda estar listo para empezar a funcionar ya a principios de 2022.

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