Montse Tomé (Oviedo, 1982) hace esta entrevista en un coche rumbo a Pola de Siero. Le espera el pregón (20.00 horas), y la seleccionadora española del femenino sub-23 y segunda entrenadora de la Selección española Absoluta Femenina , con el discurso preparado, se dirige a la villa que le vio crecer y formarse como persona y como jugadora. Reconoce que está nerviosa pero también "ilusionada" porque para ella y toda su familia es un "orgullo" que le hayan ofrecido esa responsabilidad. "Me gusta la Pola; no ha cambiado tanto desde que me fui. Me gusta ir por la calle y la gente pregunte qué tal estás", comenta. Llegó a los cuatro años a la villa y aunque ahora viva en Madrid, se escapa de visita cada vez que tiene oportunidad. Dice que la Pola quizá está algo más "bonita" y "politizada".

-Yo empecé a jugar al fútbol en la calle. Vivía en el barrio de La Isla y ahí me crie. Aprendí a jugar al futbol en la plaza pequeña, que llamamos El Parquín, donde siempre me encontraban jugando con mis amigos. Es algo que se ha perdido ahora. A mi me gusta recordarlo porque el futbol de la calle forma parte de mi historia. Yo era algo trasto y muy inquieta. No tengo imágenes de romper nada, pero sí de ir a pedir el balón al primero porque lo habíamos colado ahí.

-¿Y en el fútbol profesional?

-Como antes no se podía jugar al futbol mixto, yo quería jugar en el equipo de Pola, que es el Romanón, pero no me dejaron porque era una chica. Así que hice otros deportes como kárate, balonmano o natación por el verano. Jugaba en la calle con mis amigos, en el recreo, pero en un equipo empecé con doce años, en el Romanón. Estuve ahí un año y luego me fui al Tradei se llamaba, luego Peña Azul y luego fue el Real Oviedo. Estuve 14 años. Luego en el Levante, Barcelona y regresé al Oviedo Moderno.

-¿Y el salto a ser seleccionadora?

-Los jugadores internacionales o de primera podemos hacer el curso de la federación española de futbol. Allí hice los tres niveles, y conocí a Jorge Vilna, que era el profesor de táctica. Surgió la relación, me llamó para formar el cuerpo técnico y desde ahí. Es verdad que, cuando jugaba, entrené a equipos de niños y niñas en el Romanón o en el Oviedo, pero realmente, en la selección empecé así.

-¿Fue duro dejar la competición de alto nivel?

-Es un paso largo y difícil porque echas de menos el entrenamiento y competir. Llevas mucho tiempo organizando tu vida de una manera, y eso se para. En mi caso, como había estudiado Magisterio con educación física, tenía otras inquietudes, así que tenía otras cosas a las que poder acudir. Me aficioné también a otros deportes para quitar un poco la vena deportiva. Yo no pensaba que podía ser entrenadora y vivir del futbol de manera profesional, pero poder dedicarme a ello fue una oportunidad que me gustaba y no lo podía dejar escapar.

-¿Tener una 'salida' es más frecuente en jugadoras que en jugadores?

-El futbol femenino no se puede comparar con el masculino. Es un deporte joven en el que tenemos que crear nuestro propio camino. Las jugadoras de la absoluta, aparte del futbol, han tenido y tienen una formación. Eso es porque tienen inquietudes y saben que el futbol, aunque lo disfruten mucho cada día, se puede acabar, y es bueno preparar ese proceso. Es un ejemplo bueno para los niños, las niñas, la sociedad... Pero no hay que comparar. A mi me gusta decir que son futbolistas inteligentes, que tienen otras inquietudes y que quieren formarse en otras aficiones.

-Pero a nivel de sueldo es diferente.

-Ha ido mejorando. Antes el dinero que había era menor que ahora, y ellas se lo han ganado con esfuerzo y trabajo. Es verdad que hay una diferencia económica. Seguimos avanzando y solucionando. Tiene que haber las mejores condiciones para rendir al máximo nivel y los mejores recursos, para poder vivir de ello, aunque tengan también tiempo para formarse.

-¿Ha habido cambios en ese sentido en la Pola?

-Cuando yo empecé, el Romanón duró un año. Sé que ahora ha vuelto y me alegra que lo hayan hecho. Eso es bueno. También hay equipos en la Pola mixtos, algo que yo no pude probar, y de futbol sala en La Isla. Va en función de las generaciones. Lo que sí es cierto es que cada vez veo más niñas en los parques y en los colegios. Cuando yo era una niña, estaba sola, o solo jugaban aquellas que destacaban o era algo excepcional. Ahora eso ha cambiado y ya no hay nada raro.

-¿Es que antes sí era raro?

-Yo me crie en un entorno que favoreció que hiciera lo que me gustaba. Mi familia, mis amigos y los clubes donde estuve, siempre me apoyaron. Siempre hay algún partido, o un amigo que en algún momento se enfadó conmigo porque le gané, pero nunca nada que me hiciera daño. No tengo experiencias negativas y soy lo que soy gracias al inicio en la calle, a mis padres, a mi familia y a la educación recibida.