Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El Carmín calienta motores

Misa y concentración de coches clásicos, anticipo de un día grande de fiesta en la Pola sin la popular romería

Un momento de la misa del Carmín, en Pola de Siero. | A. I.

Un momento de la misa del Carmín, en Pola de Siero. | A. I.

Un maniquí descansa inanimado en el asiento del copiloto de un coche de la segunda mitad del siglo pasado. Porras y chocolate o el último cubata. El escenario, el barrio de la Isla de la Pola, localidad que ayer ya calentaba para el Carmín, fechado hoy, pero sin romería por el covid. En el programa de domingo, concentración de un centenar de vehículos clásicos y misa por la Virgen: “Si fuera en coche sería en un Jaguar o un Rolls, algo elegante”, bromeaban ayer los asistentes al evento motorizado.

Varios de los  coches participantes en la concentración de vehículos clásicos, en la Pola.

Varios de los coches participantes en la concentración de vehículos clásicos, en la Pola.

Fue lo primero de la jornada, marcada en sus inicios por la resaca de un sábado de terrazas hasta la una y copas en reducidos grupos en domicilios. La amalgama de los madrugadores y los que no se habían acostado aún se hacía notar en La Isla. Se veía fresco a Erasmo Cagigal, mirando el motor de un Jaguar con un ojo y con el otro puesto en el maniquí sentado en el vehículo de al lado: “Es nuestra comedia, por hacer la gracia”, comentaba , señalando a un brazo de peluche que colgaba del maletero de su Mercedes clásico. Él fue piloto de rallyes, como muchos de los presentes en el aparcamiento a la entrada de la capital polesa. Sus victorias son muchas, incluidos campeonatos de España y Asturias, pero la mayor ganancia, “las amistades”.

Erasmo Cagigal, con su vehículo.

Erasmo Cagigal, con su vehículo.

Sus amigos son fáciles de adivinar, son con los que habla de motores. Uno tiene por nombre Joaquín Gutiérrez. Es poleso, como Cagigal se dedicaba a los rallyes, pero lleva un Jaguar cuyas entrañas deja ver a quien se interese, con la capota levantada: “Esto nos da la vida, aunque la mujer anda algo negra. Menos mal que el hijo también es aficionado”, ríe el hombre.

A pocos metros, entre las viviendas, se llena la Iglesia de San Pedro de la Pola. El cura Fermín Riaño se estrena en una misa por la Virgen del Carmen y lo hace hablando de “la importancia de volver a los raíces” y destacando “el acompañamiento de la Virgen María en estos tiempos difíciles”. Y, además, un recuerdo para Iván Martínez Llosa, transportista fallecido el viernes en un accidente de camión.

Compartir el artículo

stats