“Es una vergüenza. Saben que son las fiestas y que nos gusta que el santuario esté limpio. Llamamos al Ayuntamiento y hablan contigo. Son muy amables, pero aquí no viene nadie a limpiar. Y mira cómo está todo”. Julia González, mientras habla, señala el entorno del santuario de la Virgen de la Salud, en Lieres. La hierba del jardín le llega a las rodillas y la finca contigua al templo está llena de zarzas. Fue ella, junto a su vecina Teresa Álvarez, la que, por su propia cuenta y riesgo, decidió limpiar los bordes de las escaleras de hierbajos, porque era “una vergüenza” que estuviera así.

La novena de la Salud de Lieres es una fiesta religiosa que dura, como su propio nombre indica, nueve días y en la que los habitantes de la zona van a pedirle a la Virgen. “Este año con más razón que nunca”, señala Covadonga Camblor, que tiene una silla colocada en la parte exterior del templo para respetar las distancias de seguridad. “Con la pandemia, vino menos gente”, apunta. Sin embargo, todos los bancos están ocupados en la misa oficiada por el sacerdote naveto Alberto Torga: “No es que hayamos pasado miedo, es que lo seguimos teniendo”, señala la vecina.

Pese a la menor afluencia de gente de la que hablan, a los de Lieres les gusta que su templo luzca bonito para honrar a la Virgen. Ellos hacen lo que pueden, pero, por mucho que llaman, no obtienen una respuesta. “Antes venían siempre a limpiar antes de las fiestas. El año pasado no se hicieron y éste, por más que lo intentamos, nada”, apunta Teresa Álvarez al salir de la misa de ayer por la tarde. Todos están un poco decepcionados con la situación.

Este año, con la pandemia, no pueden hacer procesión con la Virgen. Y eso ya les produce bastante disgusto. “La solemos llevar por esta escalera. Y mira como tienen los bordes, sucísimos. Nosotras ya limpiamos el borde, pero esto es del Ayuntamiento”, indica Álvarez, que espera que en lo que queda de novena les llegue una solución por parte del Consistorio.