Los Sidros de Valdesoto “saltan” desde el pasado mes de septiembre en una pared lateral de un edificio de Teatinos, en Oviedo. Muchos pueden preguntarse cómo es que la pintura, que recoge una escena de una de las tradiciones culturales más singulares de Siero, ha acabado en una fachada de la capital del Principado y no en una de alguna localidad sierense, donde el arte urbano y los murales de grandes dimensiones son una apuesta municipal en estos últimos años. La respuesta es que fue un cúmulo de circunstancias que se dieron a partir del festival de muralismo Parees, organizado por la Fundación Municipal de Cultura ovetense y con la catalana Alba Fabre, autora del grafiti, como una de las artistas invitadas a participar en la cita.

“Contactaron con nosotros del festival porque querían hacer un mural sobre las mascaradas de Asturias. Nos pusimos en contacto con personas de las diferentes mascaradas que hay en el Principado, les pedimos que aportasen fotos y después fue la propia autora la que escogió de entre ellas la mascarada que quiso. El proceso fue así, no fue una iniciativa nuestra la de la temática y fue la artista la que eligió la de Valdesoto entre las que había”, explica Pablo Canal, miembro del colectivo El Cencerru, de Valdesoto.

“La nuestra de los Sidros le pareció una mascarada bastante llamativa , después tuvimos con ella una reunión informativa y luego vino a hacer fotografías a mediados de septiembre. La pintura se corresponde con una foto que ella misma, la artista Alba Fabre, hizo”, añade Canal.

El mural, en la confluencia de las calles ovetenses Joaquín Costa y Ángel Cañedo, en Teatinos, representa a los Sidros y la escena está “tan lograda”, que permite “casi sentir, como si lo estuvieras viendo” los saltos enérgicos y rápidos de las figuras y el efecto del movimiento sobre las máscaras.