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Cuatrocientos euros de agua en un piso en el que no viven: “No sabemos cómo vamos a pagar”

“Ha tenido que haber un error”, señala el matrimonio de Lugones afectado, que dice no poder afrontar el abono de la factura

Juana Jara Manjoy y Ricardo Cifuentes, mostrando las facturas del agua y el escrito que dicen que enviaron al Ayuntamiento de Siero. A. I.

Juana Jara Manjoy y Ricardo Cifuentes están agobiados, ahogados en un drama que tiene que ver principalmente con las facturas del agua. Según explica el matrimonio de Lugones, en pocos días deberán pagar más de 400 euros de consumo en un domicilio que apenas utilizan “una semana o 15 días sueltos al año”. Las gráficas facilitadas por el Ayuntamiento sierense apuntan a que han rozado los 200 metros cúbicos entre enero y junio de 2021 y que tienen que realizar ese abono. Ellos no se lo explican, asumen que “debe haber un error y si no una fuga en el edificio” y se ven abocados “a pedir un crédito, que seguramente no nos concederán, para pagar”.

Su historia es mucho más compleja que todo esto. Las dificultades se iniciaron para ellos cuando su hijo cayó en la droga. “Lo sacamos de este entorno. Hicimos una casa prefabricada en la playa de Las Catedrales, en Lugo, y nos gastamos el dinero de una vida trabajando en llevarle a varias clínicas”.

Manjoy fregaba suelos y Cifuentes se desempeñaba en un taller mecánico. “Trabajamos durante más de cuarenta años”, explican.

Cuando su hijo “estaba mucho mejor”, un día que volvieron a Lugones, acabó por arrojarse por la ventana de su habitación. Desde entonces, y ya hace 15 años, el matrimonio no vuelve salvo de manera puntual, “por recados”, al domicilio de Lugones.

Y en medio de todo ello, más complicaciones. Su hija padece de una enfermedad degenerativa. Y Ricardo Cifuentes, que ya había tenido que retirarse, quedándose con una pensión baja necesitó de un transplante de hígado, “que le quedó mal y le genera muchas complicaciones”.

Con una pensión de “poco más de mil euros” y gastándose una “importante cuantía en fármacos”, ahora se encuentran con el problema de las facturas del agua. En el mes de junio, al matrimonio le llegó un primer cobro que superaba con creces lo habitual.

“Al no vivir aquí, solíamos pagar el mínimo, poco más de 30 euros. Esa vez, ya eran más de ochenta”, relata Manjoy. Cuenta que llamaron al Ayuntamiento y allí les avisaron que lo que estaba por venir era aún peor: “Nos dijeron que en el nuevo trimestre ya íbamos por 200 euros de consumo”. Al escucharlo, se echaron las manos a la cabeza, no lo podían creer.

Metieron un escrito por registro, que ahora enseñan, aunque fuentes municipales dicen que no les consta su recepción. Estas mismas fuentes muestran la gráfica de consumos, que ahora mismo alcanza ya los 400 euros, según las últimas informaciones que ha tenido el matrimonio.

En el Ayuntamiento de Siero entienden que tuvieron que dejarse algún grifo abierto. Manjoy y Cifuentes descartan por completo que esto haya podido ocurrir. Aseguran que dejaron el contador cerrado, que no podía pasar el agua y cuestionan el sistema de medición que se haya podido aplicar a su caso.

“No puede ser que salga que a las dos de la mañana estamos gastando a todo trapo, cuando no tenemos nada abierto y el contador no corre”, lamentan.

Antes de volver a Galicia necesitan solucionar un problema que les está suponiendo un quebradero de cabeza tremendo. “¿Qué hago, pido un crédito? Me van a dar una pedrada en el banco”, clama con los ojos llorosos Manjoy.

Ahora, los afectados casi no se atreven a abrir el grifo, “ni siquiera para ir al baño”. Muy confusos al no saber como reclamar, planean buscar algún tipo de asesoramiento legal que puedan asumir, si no encuentran otra solución para hacer frente a una situación ante la que no saben cómo actuar ni defenderse y que les tiene angustiados.

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