Carmen García Arias (Oviedo, 1969) lleva 18 años viviendo en la parroquia de El Cuto, para ella “la menos habitada de Siero, ya que en La Paranza, apenas vive nadie”. Quería alejarse del bullicio de la capital del Principado, hacer una casa y allí las fincas eran “un cacho más baratas que ya bajando hacia Valdesoto”. La tranquilidad del medio en el que reside la compensa con el nervio de su activismo en favor de la localidad, donde preside la recién fundada Asociación de Vecinos El Texu.

–¿Cómo llegó a la presidencia de este colectivo vecinal?

–Estuve diez años de alcaldesa de barrio. Me metí en ello al poco de venir para aquí. Como el gobierno de Siero decidió que no había alcaldes de barrio en este mandato, optamos por asociarnos. Junté a cuatro vecinos, de primeras, y después se fue uniendo más gente.

–¿Cuales son los principales atractivos de El Cuto?

–La tranquilidad. Ahora mismo hay mucha gente que está llegando nueva. Yo aprovecho esta circunstancia para lanzar al Ayuntamiento el reto de que potencie las parroquias rurales. Siero es el centro de Asturias y sus parroquias rurales también. Deben hacer un poco de campaña fuera de Lugones y La Fresneda. En ellas se puede vivir muy bien, incluso en esta nuestra que está un poco en el filo con Langreo. Estamos a 20 minutos de Oviedo o de Gijón, los servicios mínimos los tenemos y falta ver que hacen con el plan urbano.

–Son una parroquia de muy pocos vecinos...

–Sí, somos la más pequeña, si exceptúas La Paranza. Hay como dos núcleos, que en realidad es uno. Por un lado está La Raíz y por otro El Cuto. La relación entre todos es muy buena y enseguida se apuntó mucha gente a la asociación.

–¿Qué es eso de que los vecinos de El Cuto son de los que más pagan en impuestos?

–Sí, vi por internet lo que aporta cada parroquia. Curiosamente, siendo 160 vecinos, salimos al triple por vecino que los de Lugones y La Pola.

–¿Servicios a mejorar?

–El mantenimiento, fundamentalmente. El Ayuntamiento se centra mucho en el saneamiento, es cierto que son obras muy caras y que es algo obligatorio, pero en el resto no se invierte. Para cambiarte una luz tardan más de un mes. Nos dicen que no hay gente para hacer el trabajo y estamos en la cola. Falta desbroce de caminos, nadie viene a limpiar las cunetas. Ahora pasaron repasándolo después de años. Un camino que están arreglando ahora, de 400 metros, tiene cuatro pavimentos distintos, es una chapuza.

–¿Cómo ve entonces la acción del gobierno local?

–Potenciaron mucho la figura del concejal de zona rural. Será para otras cosas, yo para esta zona no veo nada. Estoy descontenta con este tema. En otros sitios parece que sí. Nuestra zona estamos muy apartados y somos pocos. La gente incluso piensa que somos de Carbayín Alto. Hubo una concejala de Participación Ciudadana, años atrás, que no sabía ni donde estábamos ubicados.

–¿No hacen sextaferias para tratar de paliar estos problemas?

–Sí, la asociación participó del trampeo de velutinas cuando vino Protección Civil. Arreglamos también un banco en una finca. Vamos a hacer otra sextaferia para arreglar otro banco. Hicimos una para desbrozar una finca. No podemos hacer mucho más porque no tenemos local, tenemos que reunirnos fuera de la iglesia. Intentamos compensar la desidia del Ayuntamiento con esto. Supongo que si les pedimos material nos lo darán.

–¿Cómo va el asunto de la fibra óptica?

–Igual nos llega el 5G antes. El gobierno se comprometió a hablar con la compañía para que nos incluyan entre las localidades en la que la instalen en el periodo de 2022-2023. El Principado dice que el 85% del territorio asturiano contará con fibra óptica. Esperamos no quedarnos fuera. No tiene sentido que estemos sin internet, estamos en el centro de Asturias. No hay razón de ser para que no llegue si llegó hasta Areñes, pasando Carbayín y abajo ya está en Tuilla.

–¿Se ven como colectivo recuperando las fiestas?

–Sí, nos gustaría, claro. De momento, en cuanto haga buen tiempo, queremos hacer una espicha de hermanamiento en el prao de la iglesia.