Las escuelas rurales resisten a la pandemia pese a la caída del número de alumnos
Los tres centros del concejo, en Aramil, Faes y Viella, suman 119 estudiantes este curso, frente a los 131 con que contaban el año pasado

El primer niño nacido en La Barredona (Celles) en sesenta años | I. G. / I. GAGO /A. I.
I. GAGO /A. I.
Las escuelas rurales de Siero resisten a la pandemia, aunque han visto mermado el número de alumnos. En total, los tres centros de Aramil, Viella y Faes acogen este curso a 119 estudiantes, mientras que el pasado eran 131. “Yo creo que hay mucho desconocimiento. La gente piensa que el colegio rural no deja de ser lo de antes, y es mentira”, cuenta María Jesús Álvarez, directora del centro de Aramil, el más pequeño de los tres.
Esa última es la escuela que ha perdido menos alumnos. El año pasado había trece estudiantes y se han quedado en once. Se debe a que cinco alumnos se marcharon al acabar sexto de Primaria, mientras que solo entró uno nuevo de infantil. En Faes ocurrió algo similar: había 65 inscritos y se quedaron en 55 (abandonaron el centro doce y llegaron solo dos nuevos).
El de Viella, por su parte, es el único que ha crecido: tenía 51 niños y ahora cuenta con 53. Y este curso, de tres años, ingresaron nueve alumnos, que teniendo en cuenta la afluencia habitual en esos centros, puede considerarse un número notable.
“A mí me gusta más vivir aquí. Hay más libertad, y muchos animales”, cuenta Gimena Díaz, alumna del centro de Aramil y que vive muy cerca del colegio. Nació en Gijón, pero hace un año, en verano, su familia se mudó a esta zona. “Lo echo de menos un poco, porque tenía muchos amigos”, dice. Pero por lo demás, mejor el pueblo.
Su amiga, Jimena Delafuente, con 11 años y en sexto de primaria, también prefiere la vida rural porque “le encantan los caballos” y sale con gente de todas las edades. Ella nació en Mieres, donde no le permitían tener un perro.
Pero también hay aspectos negativos. En el colegio, al ser pocos se les dota de menos recursos. Y las carreteras para acceder a esas localidades, como ocurre en La Barredona, donde nació el primer niño en 60 años, se encuentran en mal estado, llenas de baches. Eso hace que las parroquias rurales pierdan atractivo a la hora de elegirlas como domicilio habitual. La consecuencia última de todo ello es la despoblación.
El primer niño nacido en La Barredona (Celles) en sesenta años
“Nació un guaje en La Barredona, Faeu”, dice un cartel a la entrada de esta localidad de la parroquia de Celles. Es motivo de orgullo para los vecinos: llevaban 60 años sin ver llegar uno al mundo. “La última fue mi muyer, por eso lo sé”, dice Fabián Agüeria, autor del cartel. En la foto, los padres, Gustavo Álvarez e Irene Menéndez, con el bebé, junto a otros vecinos de La Barredona y bajo el cartel que celebra el nacimiento.
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