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Siero presume de su comercio: de los negocios de fiar a los de las redes sociales

El auditorio de la Pola acogió anoche la gala de entrega de premios a las tiendas “con más valor que nunca” tras la pandemia

Desde la izquierda, Elena Fresneda, presentadora, con Mateo Tarano, Pablo Cotarelo, Hugo Tarano y Sara Cotarelo, ganadores de un concurso. | I.G.

Cuando el comercio El Chico, en pleno centro de Pola de Siero, abrió era una tienda de alimentación y todavía se fiaba. Era el año 1934 y estaba un poco más arriba que el local que ahora mismo se conoce. Fue un matrimonio el que lo abrió, luego lo cogieron sus hijos hasta que se jubilaron y en el 1986 lo asumió Esther López Rubio. Allí ya eran una familia, según contó ayer en la gala del comercio de Siero –“con más valor que nunca” por lo damnificado que quedó este sector con la pandemia– celebrada en el Teatro Auditorio de Pola de Siero, en su quinta edición. El Chico fue el establecimiento galardonado como el comercio de oro. “Voy a hablar desde el corazón”, advirtió Esther López al comenzar su intervención. En sus palabras, además de mucha emoción, habló del esfuerzo de regentar un negocio y de lo difícil que es la conciliación con la vida familiar: “ No dejéis morir al pequeño comercio. Es lo que da vida a las calles. Sigue estando el vínculo y la cercanía con los clientes, y todavía se fía un poco”, dijo.

Es el mismo relato que contaron las jóvenes Gabriela González, Aroa Beronda, Ana Rodríguez y Kamila Echemendia, en un vídeo de “Tiktok”, una aplicación en la que aparecen vídeos de duración muy breve y grabados en su mayoría en sentido vertical. En un recorrido por las tiendas de Siero, explicaron brevemente las razones para apostar por el comercio de proximidad, construyendo recuerdos para las generaciones del mañana. Fueron las ganadoras del premio juvenil de vídeo, que también se entregó en la gala. Se repartió, a su vez, un premio a un relato corto infantil, de “Un Día de Compras”, en dos modalidades en función de la edad.

“El virus mostró la importancia del comercio como dinamizador”, subraya la edil Aida Nuño

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Sin embargo, lo que demostraron las jóvenes es que hay que adaptarse a los tiempos. Y en ello vive Vanesa Merlo, propietaria de la tienda de moda Vía Roma. Fue la que recibió el premio al comercio innovador de Siero, por la expansión de su producto a través de las redes sociales. Merlo abrió su tienda en 2001 y entendió, desde el primer momento, que había que estar siempre a la última, y no solo en la moda. “Este galardón es un impulso para crecer y renovarme. Se lo quiero dedicar a mi madre y a mi hermana, dos autónomas de la fotografía que me han enseñado todo lo que sé”, recalcó la dueña de la tienda polesa, que siempre se ha sentido muy respaldada por su entorno.

“Tener una tienda quiere decir que no te puedes dormir en los laureles. Y eso me hace sentir muy viva”, subrayó también Eva María Nuñez, del local de moda y lencería Sueños, después de recibir el premio al comercio de oro en modalidad de comerciantes. El truco es el mismo que el de Vanesa Merlo: “Trabajo, esfuerzo y adaptación”.

Detrás de cada tienda, de cada local, se esconde mucho esfuerzo, coincidieron todas ellas. “Empezamos en 1975. Empezó mi marido y yo me incorporé más tarde. Fue mucho trabajo y muchas horas. Luego también entró mi hijo, que fue quien se encargó de toda la parte de innovación”, relató Almudena López, de la tintorería Ismar, en Lugones. Recibió el mismo galardón que la tienda de moda y lencería Sueños. Y también se emocionó al recibirlo.

El tercer premio que se dio de esta misma modalidad fue para Novedades Anahi y lo recogió María Jesús Bobes. La dueña de la tienda comenzó a vender medias en una mercería del Fontán ovetense, cuando solo tenía 14 años. A los 23 montó su propio establecimiento, con mucha valentía y arrojo. Y veinticinco años más tarde, después de “echar una vida detrás del mostrador”, a las primeras personas que agradece haberla apoyado es a los clientes: “Me siento la actriz de mi propia película con este trofeo. Yo creo que se debería poder premiar la confianza que me dais”, señaló.

El trabajo detrás de cada establecimiento es un nexo común en los relatos de vida de todas ellas. Y el principal problema, la conciliación con la vida laboral. Pero, con la emoción en el rostro, coincidieron también en que se sentían afortunadas de poder dedicar la vida a algo que les apasiona.

“Este año ha sido duro para el sector comercial. Ha habido muchos que no han sobrevivido a la pandemia. Pero nos ha hecho conscientes del eje dinamizador del comercio en las calles. Se quedaron vacías, sin el calor de las tiendas y con el ruido del silencio”, concluyó la concejala de Promoción Económica de Siero, Aida Nuño. Por eso, la gala celebrada anoche cobró más sentido que nunca.

La concejala Aida Nuño hizo entrega de los galardones a los comerciantes en la gala celebrada ayer en Pola de Siero

Eva María Núñez, a la izquierda.

Amparo López, a la izquierda.

Vanesa Merlo, a la derecha.

Esther López, a la izquierda.

María Jesús Bobes, a la derecha.

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