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Siero y sus 16 fábricas de chocolate

El concejo, en el que solo queda la factoría de Meres, contó en la Pola hasta con doce establecimientos, uno en El Berrón, otro en Collado y uno más en Lugones

Fábrica de “La Tranquilidad”, en la entonces calle Espartero, hoy Martín de Lugones. | Archivo de Siero

Fábrica de “La Tranquilidad”, en la entonces calle Espartero, hoy Martín de Lugones. | Archivo de Siero

Paula Tamargo

Paula Tamargo

Pola de Siero

“¡San Cucufate, los vecinos de la calle San Antonio no quieren más chocolate!”. El verso es parte de las populares “Sampedraes” cantadas en la Pola y su origen tiene que ver con la numerosa presencia de fábricas de chocolate que hubo sobre todo en la capital del concejo -donde olía a cacao en algunas zonas- aunque también existieron en otros puntos del municipio. Siero llegó a contar hasta 16 establecimientos de este tipo a lo largo de los años, tal y como se recoge en el trabajo “Chocolate y publicidad en Asturias”, obra de Claudia Prieto Rodríguez y con introducción de José Ramón Fernández-Tresguerres. Y es que aunque ahora solo quede una, en Meres, en manos del Grupo Lacasa, la relación del cacao con el territorio sierense fue importante.

Publicidad de la Fábrica Hijas de José María Sánchez.

Publicidad de la Fábrica Hijas de José María Sánchez. / P. Tamargo

El chocolate, dice el estudio, que fue la base para una muestra hace unos años en el Museo del Pueblo de Asturias, “se elaboraba artesanalmente en metates, era el denominado ‘chocolate a brazo’ o ‘a la piedra”. “En 1853 comenzaría en Asturias su fabricación industrial en ‘La Perla Americana’, de Oviedo, y pocos años después en ‘La Primitiva Indiana’, de Gijón. A principios del siglo XX había setenta fábricas y en los años treinta, su época de esplendor, llegan a cien. Este número se mantiene hasta la década de los sesenta en que se inicia el declive de la industria chocolatera asturiana, quedando en la actualidad solamente una fábrica en Meres”, refiere el catálogo de aquella exposición.

En el caso de Siero, la práctica totalidad de las fábricas surgen desde principios del pasado siglo en adelante, si bien alguna de ellas tiene algo más de antigüedad. Muchas muestras de la publicidad que hacían para promocionarse se conservan en el Archivo municipal de Siero y el conjunto de referencias que fue posible localizar aparecen mencionadas y datadas en el trabajo de Claudia Prieto.

Anuncio de la fábrica de José Miranda.  | Archivo de Siero

Anuncio de la fábrica de José Miranda. | Archivo de Siero / P. Tamargo

Menciona este último, por ejemplo, los Chocolates Antonio Suárez Costales, a quien sucedió en el negocio María del Pilar Suárez Rodríguez. El local, que funcionaba desde principios de siglo XX, estaba en la plaza Les Campes. También se cita la fábrica de Cándido Sánchez Fernández, a quien relevó su hijo Cándido Sánchez Nachón: datada desde 1922, estaba en el número 2 de la calle Marquesa de Canillejas. En 1953 figura además registro de la marca de chocolates finos Nachón.

Chocolates Francisco Miranda es una de las fábricas a las que se fecha con mayor antigüedad, en concreto desde 1879 se la ubicaba en la Pola –sin mayor concreción de su dirección– y bajo la titularidad de Francisco y José Miranda. Chocolates Gregorio Miranda está datada desde 1922, dice la obra de Prieto, en la calle Florencio Rodríguez y a cargo de Gregorio Miranda Lagar, sucesor de Ramón Miranda. Habría funcionado, al menos, hasta comienzos de la década de los años sesenta, señala el estudio.

Publicidad de la fábrica de Nazario Suárez. | Archivo de Siero

Publicidad de la fábrica de Nazario Suárez. | Archivo de Siero / P. Tamargo

Hijas de José María Sánchez fue otra de las fábricas polesas, cuyas titulares eran Carmen y Honorina Sánchez, y se localizaba en la calle San Antonio. Funcionaba al menos desde 1911, año en el que ya se anunciaba. Chocolates “La Tranquilidad” se menciona como una de las más antiguas, pues se señala que ya se publicitaba en 1893 y estaba localizaba en la calle entonces Espartero, hoy Martín de Lugones. Fue fundada por Celestino Miranda.

Al listado de fábricas de la Pola se suman Chocolates Macario, cuyo titular era Macario Suárez y cuyo local funcionaba al menos desde 1901; Chocolates Manuel Cabeza, fundados por Manuel Cabeza Urbano, “sucesor de Amalio Cabeza y de su viuda” y que comercializaban al menos desde 1911; o Chocolates Miguel Miranda, datada al menos desde 1932, año en que ya se anunciaba.

Publicidad de Cándido Sánchez Fernández. | Archivo de Siero

Publicidad de Cándido Sánchez Fernández. | Archivo de Siero / P. Tamargo

Nazario Suárez fue el titular de la fábrica de chocolates del mismo nombre, ubicada en Les Campes, número 39 y que se anunciaba desde 1930. De Chocolates Nosti y Argüelles, en la entonces calle polesa Fray Joaquín Fonseca, no hay datación más allá de la mención a los principios del pasado siglo XX.

Otras tres casas chocolateras estaban fuera de la Pola. Chocolates Industrias Llavona, radicada en Lugones desde 1958, fue una de las últimas en cerrar. Chocolates Llovián, cuyo titular era Sabino Llovián, a quien sucedió Félix García Llovián, estuvo en Collado desde mediados del siglo XX. Y Chocolates Raimundo Rodríguez, cuyo titular tenía el mismo nombre, se localizó en El Berrón, en la llamada Casa de Colegial.

Anuncio de la fábrica de Celestino Miranda. | Archivo de Siero

Anuncio de la fábrica de Celestino Miranda. | Archivo de Siero / P. Tamargo

“La Casa de Colegial se construyó en 1921 por encargo de Raimundo Rodríguez, un próspero empresario sierense, con negocios también en Carbayín, que se trasladó a El Berrón para intentar aprovechar la pujanza del ferrocarril en sus negocios, después de una fallida aventura empresarial en Cuba, adonde había emigrado años antes. En los almacenes contiguos a la casa puso en marcha una panadería, una fábrica de chocolate, una trefilera y un almacén de lejía”, apunta Prieto.

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