El Cero, la conocidísima juguetería de la Pola y uno de los negocios con más solera de la capital sierense, echa el cierre tras una andadura de más de 90 años. No hay plazo fijo para bajar la persiana: será cuando finalice con la liquidación de productos que ya ha iniciado el emblemático local. "Todavía no lo sé exactamente, depende cómo vaya la liquidación", señala a LA NUEVA ESPAÑA la responsable del establecimiento Patricia Antuña González.

La noticia de la decisión de poner fin al negocio se trasladaba a los clientes a través de la cuenta del establecimiento en una red social. "Liquidación total por cierre. Ponemos en liquidación todo nuestro stock con descuentos del 20, 30 y 50 por ciento. Por nuestra parte, agradecer a todos nuestros clientes, que han sido muchos y muy buenos, la confianza que habéis depositado en nosotros durante tantos años. Con mucho pesar, echamos el cierre, después de muchísimos años. Muchas gracias a todos por haber formado parte de nuestra vida", reza el mensaje.

El pasado agosto, en un reportaje publicado en este periódico, la titular del negocio ya explicaba que este había vivido tiempos mejores, pues en la era del comercio electrónico, aunque se pudiera seguir compitiendo en precios no era posible hacerlo en materia de surtido. Entonces ya apuntaba que veía complicado que la quinta generación del negocio -Patricia Antuña es la cuarta- tomase las riendas del local. La situación de estos últimos tiempos se ha unido a la vivida en esta última campaña navideña. "El tema de la pandemia se notó muchísimo en diciembre", explica Antuña.

Patricia Antuña, en el interior de su establecimiento, rodeada de juguetes P. Tamargo

Con pesar, como traslada a sus clientes, inicia la liquidación de productos de un negocio que crearon sus bisabuelos. Aunque la fecha exacta no está clara, “el primer recibo que tenemos es de 1931, así que, al menos, desde entonces estamos aquí, es el más antiguo de los que quedan abiertos en la Pola”, rememoraba Antuña en el reportaje publicado en LA NUEVA ESPAÑA el pasado agosto.

Los fundadores llegaron a la capital sierense desde Zaragoza y “se dedicaban al comercio por los mercados”. “Por qué llegaron justo aquí lo desconozco. Sé que vivieron en la casa de enfrente e imagino que decidieron comprar este local e instalarse. A él le llamaban Don Andrés, no sé el apellido, porque era francés, y a ella Casimira. Vinieron con mi abuela, Mercedes Tous Pascual, que ya luego se casó con un señor de la Pola, mi abuelo Paco (Francisco González Menéndez). Mi abuelo fue el que más tiempo llevó la tienda y le puso el nombre. De ellos esto pasó a mi madre, Mercedes González Tous. Y luego a mí, la cuarta generación, que llevo ya casi 30 años trabajando, aunque como responsable hará unos 7, desde que se jubiló mi madre”, relataba.

Cuando la tienda abrió sus puertas, había género de muy distinto tipo. "Al principio era el típico bazar donde había de todo. Ropa interior, ferretería, juguetes, se vendía absolutamente de todo, porque era la única tienda que había de este tipo en la Pola y antes no podías ir a otro sitio a comprar. Luego, según fueron abriendo más comercios, se fueron quitando cosas y especializándose en otras", explica la actual titular de uno de los más emblemáticos establecimientos de la capital sierense, que también ha sido bazar con el paso del tiempo. No habrá poleso ni vecino de los alrededores de la comarca que no conozca El Cero. Tampoco ninguno que no se entristezca por el punto y final de un establecimiento por el que han pasado generaciones y generaciones de niños a lo largo de casi un siglo.