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La Nueva España de Siero

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La Cebera rebrota en Lugones

El espacio, uno de los emblemas “verdes” de Siero, atrae cada vez más visitas para conocer el bosque y pequeñas especies autóctonas

Uno de los grupos de visita en La Cebera. | R. A. I.

Los jardines de La Cebera se están convirtiendo en un polo de gran atracción de visitantes en Siero. Así lo confirman los grandes conocedores del parque lugonense, que cada vez cuenta con mayor número de personas que se interesan por visitar su gran variedad de fauna y flora y pasear por el que es el gran pulmón verde de la localidad sierense. Para impulsar aún más las potencialidades de este entorno, la idea del colectivo naturalista Biodevas, uno de los más implicados en este espacio, es promover un estudio botánico que permita actualizar el último inventario sobre el área boscosa, que data de 1992.

Lo explica Tarik Vázquez, uno de los expertos del parque y representante de la asociación Biodevas además de concejal de Siero. Él celebra el auge de La Cebera. “Se esta notando un incremento en la afluencia”, confirma, deseoso de que se pueda continuar “llegando a la gente que tiene interés, gracias a una mayor difusión”.

Las visitas guiadas también van a más, acogiendo a una treintena de personas al mes. Eso sí, Vázquez destaca que podrían ser muchas más si no fuera porque no resultaría conveniente para el propio espacio. “Las solicitudes están muy por encima de eso, pero no debemos ser grupos de más de seis cada fin de semana, porque eso dificultaría la observación de aves y fauna”, alerta.

Analizar las posibilidades de arbitrar un sistema que permitiera aumentar la oferta de visitas está sobre la mesa, pero, lo que más interesa a los representantes de Biodevas, es poder actualizar la información que hay sobre el bosque. “Tenemos relación con un biólogo de cara a promover un estudio botánico nuevo”, señala Vázquez.

Con esos datos se podría actualizar el inventario actual, que elaboró la Universidad de Oviedo en 1992 y conocer a mayores el estado real de los seres vivos que habitan La Cebera. “Esto facilitaría tomar decisiones sobre posibles mejoras”, subraya Vázquez, muy interesado en que se pueda “continuar la senda de recuperación de este espacio, tras una época de dejadez”.

Imagen de archivo de la finca, en una jornada de niebla. | R. A. I.

Problemas en el espacio

Uno de los problemas que presentaba en años previos el parque era la presencia de personas que mantenían relaciones sexuales al aire libre. El llamado “cruising” se ha reducido”, según el experto del parque, Tarik Vázquez, pero sigue estando presente y dejando sus rastros en el lugar.

Revela el representante del colectivo Biodevas que, recientemente, se encontró una zona de práctica habitual. “En una llanura, que está muy guapa, pegada al río, encontré un escondite donde la gente va a hacer ‘sus fechorías’”, dice.

En cualquier caso, según detecta Vázquez, “el cruising se ha ido saliendo un poco del parque” de La Cebera. Ahora, el punto que centraliza estas conductas es “el parking y las proximidades del colegio Santa Barbara”, explica antes de volver a aquello en lo que de verdad incide, el objetivo de seguir trabajando para preservar y mejorar este espacio, uno de los más emblemáticos de Lugones.

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