Suscríbete

La Nueva España de Siero

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La invasión de Ucrania impide exportar sidra a Rusia: “Ahora mismo es imposible mandar nada”

Sidra Fanjul no puede completar un envío de 3.200 botellas que iba a suponer su primera línea de negocio con el país de Vladimir Putin

Espichando sidra en el llagar de Foncueva, en Sariego. Miki López

La sidra asturiana no correrá por Rusia, y seguramente por largo tiempo. Los lagares de la región que exportaban su producto a Moscú y San Petersburgo han dejado de hacerlo tras la invasión de Ucrania por parte del ejército ruso. El conflicto armado complica mucho la situación para los elaboradores del caldo asturiano con vistas a la venta al país ruso. Si en un primer momento fue la gijonesa Sidra Trabanco la que exponía cómo el conflicto comprometía su expansión en el mercado ruso, ahora es la sierense Sidra Fanjul la que lanza un mensaje similar. Se ve obligada a hacerlo justo cuando iba a iniciar una línea de negocio con Rusia, enviando cinco palés, con 3.200 botellas. “Ahora mismo, es imposible mandar nada”, explica Carlos González, propietario de la firma de Tiñana.

Detalla el sidrero que en Rusia hay “cierto conocimiento de las sidras” y que, por ese motivo, “varios lagares estaban enviando a través de unas distribuidoras”. Eso, por ahora, se ha acabado. La lista de inconvenientes que provoca la invasión de Ucrania a la hora de mandar el caldo asturiano al país que preside Vladimir Putin es larga.

Por un lado, según apunta González, “lo primero es que el envío no llegaría”. Asimismo, otra dificultad está en “las transferencias de dinero que tendrían que hacer desde fuera de Rusia”. Finalmente, acaba de complicar cualquier operación “lo devaluado que está el rublo, que hace que no les salga rentable” adquirir productos extranjeros.

Aunque el ruso no es ni mucho menos un mercado mayoritario para la industria sidrera asturiana, el hecho de no poder completar estas ventas supone un quebradero de cabeza más para las firmas afectadas en un sector que lleva ya dos años muy complicados a causa de la pandemia. “Tenemos que confiarlo todo a que venga una buena primavera y un buen verano. Incluso a que la gente empiece a bañarse en sidra”, concluye González, sin perder el humor, a pesar de que hace pocas semanas sufrió un incendio en sus instalaciones de embotellado.

No era Rusia el único punto de destino fuera de las fronteras españolas a donde iba a parar la sidra hasta hace poco. González revela que los elaboradores asturianos también enviaban botellas a los Estados Unidos. “Ahora es una cosa marginal. Desde que se duplicó el precio de los contenedores ha bajado mucho”, concluye el lagarero sierense. 

Sidra Fanjul se une así a Trabanco, que hace unos días relataba la imposibilidad de enviar producto a Rusia, un país que acaparaba el 20 por ciento de las exportaciones de la firma, que también comerciaba, aunque en menor medida, con Ucrania. No obstante, lo que más ha preocupado a los responsables del lagar de la parroquia gijonesa de Lavandera es ayudar a salir de Ucrania a clientes y amigos de la familia.

Compartir el artículo

stats