El asentamiento de nuevas familias con niños en los pueblos de Siero está teniendo un efecto positivo en la escuela rural. Faes (Valdesoto) y Viella, ambas pertenecientes al Colegio Rural Agrupado (CRA) del concejo, doblarán aulas en infantil para el curso que viene, ante el crecimiento de matrícula de nuevos estudiantes. Javier de la Roz, director del centro, señala que en Viella ya estaba concedida una clase más para los niños que empiezan en Infantil, y en Faes habrá que solicitarla antes del inicio del curso próximo, ante las solicitudes de matrícula recibidas.

En Faes es donde más se está notando el crecimiento en las aulas, con 17 niños en Infantil. “La ratio son 16 para tres niveles, por lo que podríamos hacer dos aulas”, reflexiona el director. Un tirón detrás del que está el empeño de la Asociación de Madres y Padres (AMPA) del centro, que está trabajando de manera simultánea para poner en marcha por su cuenta un servicio de madrugadores. Tal y como explica Marcos Toral, presidente del colectivo de padres, “estamos mirando varias empresas para contratar este servicio, que correrá de nuestro bolsillo, para facilitar a las familias que trabajan poder llevar a los niños antes al colegio, e incluso que puedan desayunar allí”. Además, estudiarán la forma de implantar un servicio de comedor más a largo plazo, que podría tener cabida en la antigua casa del maestro, actualmente vacía, para que los niños pudieran quedarse después de clase y tomar el almuerzo en el centro. Este último servicio “está más verde”, reconoce Toral, puesto que “es necesaria una inversión y hay que buscar fondos”. Pero los madrugadores podrían funcionar sin más problema el curso que viene, pendientes también de poder optar a subvenciones que ayuden a los padres que lo necesiten a costear la presencia de un monitor en el colegio para hacerse cargo de los niños antes de la hora de inicio de las clases. “Hay familias que ya han dicho que harán uso del servicio y otras lo harán en cuanto funcione, estamos seguros de que saldrá adelante el curso que viene”, afirma el presidente del AMPA.

Peor pintan las cosas para el aula de Aramil, que podría echar el candado después de treinta años de funcionamiento ininterrumpido. La salida del centro de varios hermanos de una misma familia por motivos laborales y la falta de un servicio de madrugadores y comedor está haciendo que cada vez más padres se estén replanteando llevar a sus hijos a este aula. Para el curso que viene hay dos peticiones de matrícula de nuevos alumnos, pero el director teme que otros acaben yéndose y no sea suficiente para mantener el colegio abierto.