Siero quiere poner en valor la presencia del Acuartelamiento Cabo Noval en su territorio y, además, que los militares que allí realizan su labor se sientan como unos vecinos más del concejo. Una de las maneras de conseguir ambas cosas es la participación en propuestas locales cotidianas y algunas de las que tienen más aceptación son las deportivas. Así, se dio ya un primer paso en esta línea de colaboración y militares y vecinos se encontraron ayer para desarrollar juntos una de las actividades de calistenia que ofrece el Patronato Municipal de Deportes (PDM).

El parque de las Traviesas de Lugones fue el escenario elegido para la primera de estas sesiones conjuntas, a la que asistieron alrededor de veinte personas. La idea es que los civiles devuelvan en el futuro la visita y que la siguiente actividad conjunta se realice en el Acuartelamiento de Cabo Noval, donde podrán conocer los métodos de entrenamiento de los soldados y hasta trabajar con los materiales con los que ellos se preparan. El profesor que enseña calistenia en el concejo de Siero es el cubano Yoan José Navalón dos Santos, que además fue militar en su país. Explica que su intención es unir "lo clásico de la calistenia con la filosofía militar". Y considera que esta experiencia será "muy enriquecedora" tanto para sus alumnos habituales como para los militares que se decidan a unirse a sus clases. Y es que asegura que esta práctica tiene "unos beneficios inmensos" en aspectos como "aumentar la flexibilidad y la elasticidad, la fuerza y el tono muscular, algo que siempre buscamos hacer con pesas cuando lo único que necesitamos es utilizar nuestro propio peso".

Ángel García, alcalde de Siero, quiso estar presente junto al concejal de Deportes, Jesús Abad, en esta primera clase mixta entre civiles y militares. García destaca que esta es una forma de que los soldados que realizan su labor en el acuartelamiento de Cabo Noval "sepan que les tenemos en consideración". "Hay más de mil soldados en el cuartel y muchos viven en Siero, esta es una manera de que se integren, aunque ya están integrados, pero que sepan que les tenemos en consideración, que Siero es su municipio y que las instalaciones públicas están para que ellos también las puedan aprovechar y disfrutar", dijo.

Visita al Acuartelamiento

Una ocasión también para que "los practicantes de calistenia del Patronato tengan la oportunidad de entrenar con ellos", añadió. Todo ello con la intención de que "se estreche la colaboración y la relación entre soldados y sociedad civil".

Uno de los militares que participó en esta experiencia fue el sargento Héctor Álvarez Rodríguez, que explicó que esta actividad que realizan con Yoan José Navalón es similar a la que hacen ellos en el Acuartelamiento, si bien, allí "lo mezclamos con lanzamiento de granadas o carreras de obstáculos y orientación".

Álvarez señala que, cuando los civiles vayan a entrenarse a Cabo Noval, tendrán acceso a los materiales con los que ellos suelen ejercitarse: "Les enseñaremos cómo lo hacemos nosotros, que es parecido, pero también con cosas más militares, ruedas, lanzamiento de municiones, lanzamientos de cargadores, será toda una experiencia para una persona civil que no tiene la oportunidad de trabajar con estas cosas", añadió.

Entre los militares que se desplazaron ayer a Lugones a dar una clase de calistenia estaba Macarena Pozo, una soldado de Salinas que reconocía que este tipo de actividades le permiten estar al nivel físico que exige una profesión que durante mucho tiempo estuvo asociada a los hombres: "Hago calistenia en primer lugar por superación, también porque me gusta y y porque estoy en un mundo que supuestamente es de hombres". Además, Pozo explicó que es agradable estar "en un ambiente civil" en el que pueden aprender con "cosas que allí no tenemos".

También para los civiles esta convivencia es satisfactoria. Marta Álvarez, que lleva años haciendo esta actividad, reconoce que espera con entusiasmo ir al Acuartelamiento: "Va a ser una pasada, tenemos ganas de conocer cómo se entrenan ellos".