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El río Noreña, un vertedero: los pescadores sacan del cauce toneladas de desechos

Varios voluntarios realizan labores de limpieza ocho veces al año y se encuentran desde inodoros a ruedas: "Es un asco y una vergüenza"

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Limpieza del cauce del río Noreña

Inodoros, lavabos, sacos de escombros, estanterías de hierro, ruedas de coche, restos de ropa, tuberías, bolsas o kilómetros de plásticos procedentes de rollos de hierba. Es el penoso recuento de desechos que hacen los pescadores que limpian periódicamente el cauce del río Noreña a su paso por el concejo del mismo nombre y por el vecino de Siero. Cada año llevan a cabo ocho intervenciones divididas por tramos y en diferentes épocas. El resultado es siempre desolador. "Un asco y una vergüenza", denuncian los pescadores, hartos de limpiar un río en el que cada vez que actúan sacan para "dos camiones de basura".

"Da igual cuánto actuemos, porque el cauce sigue trayendo porquería; cuando llueve y hay crecidas es impresionante lo que sale de aquí", lamenta Nicolás Ferrer, presidente de la Asociación Amigos de Pesca del Nalón, que tiene una delegación en Noreña y que ayer llevó a cabo una de esas actuaciones de limpieza del cauce.

Los pescadores empezaron a organizar "patrullas" de voluntarios para sacar la porquería del agua a la vista de que "cada vez hay más plásticos y más suciedad". Se han organizado para que cada poco tiempo se revise el cauce. Lo hacen porque han puesto en marcha un programa de repoblación del río Noreña con alevines de trucha y porque "es una pena y un desastre ecológico que no podemos permitir", apostilla, por su parte, Miguel Villa, joven voluntario de la Pola.

Nicolás Ferrer saca un tubo de hierro del cauce. | L. Palacios

Este año han soltado en el río 3.000 alevines y el que viene quieren dejar entre 25.000 y 30.000 ejemplares, con la novedad de "colocar nasas especiales en las que esperamos introducir las huevas para que las truchas ya nazcan aquí mismo en el río", explica Ferrer. "Contar con un cauce limpio es importante para la supervivencia de los peces, pese a que, al final, se acostumbran a vivir entre suciedad. Sin embargo, no queremos que el río esté lleno de basura, por las truchas y para que la gente pueda disfrutar del entorno", subraya el pescador.

Crecidas

Unos metros más abajo, Fermín Álvarez se topa con las llantas y parte del motor de un coche que habría sido arrojado al cauce hace algún tiempo, a la altura de La Figarona (Siero). "Es algo más habitual de lo que parece", asegura el pescador, quien alerta de que "hace años era normal echar basura al pie de los ríos para rellenar el talud, pero con las crecidas y avenidas esos residuos salen a la luz y contaminan todo". También se ha hallado los restos de unas vigas que hace años podrían haber formado parte de un puente sobre el cauce, pero que no han podido mover por el peso.

Todos los restos son recogidos por Cogersa para su correcto tratamiento y el Ayuntamiento de Siero ha aportado vehículos para ayudar a cargar los sacos con la basura. "Es muy de agradecer el trabajo que hacen, porque es un bien para todos y, con ello, también previenen que se produzcan desbordamientos del río por falta de limpieza", sostiene el concejal de Medio Rural de Siero, Alejandro Villa, antes de pedir a la Confederación Hidrográfica "una actuación con palas para lograr un mayor calado y evitar las inundaciones".

Los voluntarios han planteado a Siero la posibilidad de acometer labores de retirada de basuras en el río Nora, algo que podrían ponerse en marcha dentro de poco.

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