Cuando llegaron no pensaron que trabajarían toda una vida en el mismo lugar, y ahora que se jubilan, no se imaginan cómo hubiera sido su trayectoria vital sin su lugar de trabajo. La Fundación Laboral de Personas con Discapacidad Santa Bárbara (FUSBA), perteneciente al Grupo Hunosa y con sede en Santiago de Arenas, en Carbayín, entregó ayer sus premios a la antigüedad a un total de 16 trabajadores, ocho de ellos en activo y con más de una década al servicio de la entidad, y otros ocho recientemente jubilados. La inmensa mayoría de ellos comparten el hecho de tener alguna discapacidad física, intelectual o sensorial, y ser hijos o nietos de trabajadores de Hunosa. Y todos repiten la misma valoración: "Trabajar aquí ha sido una gran oportunidad y una experiencia maravillosa".

Así lo indicaba María del Mar González, jubilada tras 42 años de labor en el taller de costura y confección, que se dedica a la elaboración de ropa de trabajo que se exporta a varios países. Natural de un pueblo de Laviana, agradeció "el haber tenido mi sueldo gracias a la Fundación, porque siempre he dependido de mí misma". Juan Carlos González Díaz, premio a la antigüedad, rememoraba cómo entró en noviembre del 76, con 17 años, pasando por diferentes puestos hasta llegar al taller de mecánica donde ejerció de jefe. "Aquí siempre me encontré muy bien, lo aprendí todo y el balance es muy positivo", aseguraba tras "la vida entera aquí".

"Labor fundamental"

El presidente de Hunosa, Gregorio Rabanal, destacó cómo el acto de Santa Bárbara "es una alegría, porque esta labor de integración laboral es fundamental, un orgullo que lleve tantos años con casi cien puestos de trabajo directos y una gran labor que ha hecho que el área de elaboración de ropa de trabajo técnico haya llegado a sectores tan exigentes como el de la producción de petróleo y gas del Mar del Norte".

La presidenta de FUSBA, Cristina Niño, aseguró por su parte que "encontrarse con trabajadores así es una maravilla y un lujo", y garantizó que la actividad continuará en los próximos años, dado que la Fundación es ya autosuficiente y se financia a sí misma con hasta nueve líneas diferentes de actividad como la conservación de zonas verdes, el control de plagas o el tratamiento documental.