Años de lluvia y humedad han ocasionado el deterioro del cementerio de Muñó, y los vecinos se han unido ahora para acometer unas obras de mejora que consideran "urgentes". La carga de las paredes se ha caído en varios puntos, y las manchas de humedad afean el aspecto de un camposanto que cuenta con más de 400 nichos, a la espera de una actuación integral que propicie un lavado de cara al recinto. "Todos estamos de acuerdo en que hay que actuar, y nos hemos reunido para ver qué es lo más acuciante ahora mismo", explica Sonia Rodríguez, encargada de recoger cada año la cuota de mantenimiento por nicho y de ordenar en la medida de lo posible la lista de actuaciones en el cementerio.

"Llevamos diez años comprobando título por título la propiedad de cada enterramiento aprovechando el pago de las cuotas, porque hemos detectado muchos errores y queremos poner todo en orden", indica la vecina. Una labor muy ardua, porque "hay muchos propietarios y los hay que apenas vienen por aquí", de manera que es un trabajo "de años" el ir poniendo al día a quién pertenece cada tumba para acometer los trabajos y el pago de los mismos de una forma equitativa.

Dado que la última mejora que se hizo data de hace un lustro y consistió en actuaciones de pintura y mejora de alguna pared, ahora se proponen iniciar un trabajo más a fondo que tenga los tejados del cementerio como protagonistas. "Encima de los bloques de nichos se colocó en su día un sistema de pesebrón, que consiste en un canalón interior que recoge el agua, pero con un reborde en el perímetro que impide que desagüe cuando llueve mucho. El agua se queda ahí estancada y no sale, sino que se filtra en los nichos y la humedad va deteriorándolos mucho", explica Sonia Rodríguez.

De ahí que lo más necesario ahora mismo sea "cambiar los tejados, las bajantes y los canalones", para atajar los charcos encima de las tumbas. Asimismo, quieren reponer el revoque allá donde se ha desprendido para que el agua no pase al ladrillo y el interior de los nichos, especialmente en la parte del cementerio que da a la carretera, la más deteriorada. "Todos tenemos claro que hay que empezar por ahí, porque es la zona más estropeada, si no se hace algo en esos bloques corremos el riesgo de que acaben derrumbándose", asegura la vecina.

Mejora de la capilla

Los trabajos serán costeados en principio con cargo a los fondos que se van recaudando con las cuotas de los propietarios, diez euros por año y nicho, "y una vez que tengamos varios presupuestos para estas actuaciones urgentes, veremos en cuántas fases las podemos hacer, y cuánto cuesta cada una", apunta Rodríguez, que no descarta la posibilidad de establecer una derrama a los propietarios si el dinero que recopilen es insuficiente.

Además, está pendiente también completar la reparación de la capilla en el interior del camposanto, una obra que se inició hace unos años pero que se quedó parada tras la jubilación por accidente del albañil encargado de las mejoras.

"Es otra fase que tenemos que acometer, pero ahora mismo no es lo más urgente porque no corre riesgo por humedades. Evidentemente hay que terminarlo porque está vacía y queremos que esté completa, pero será más adelante", subraya la portavoz de los vecinos, antes de asegurar que "el tejado de la capilla se reparará cuando se arregle el de los nichos colindantes, porque están pegados y comparten techo, es lo lógico".

El arreglo del cementerio de Muñó es uno más de los que va acometiendo la Unidad Parroquial de Acción Pastoral de Siero, presidida por Fermín Riaño. Antes se hicieron mejoras en el de Celles, y "somos conscientes de que hay que ir por turnos, no nos importa esperar, lo que queremos es que se pueda ir empezando por lo más estropeado y luego ya iremos avanzando", sostienen los vecinos de la parroquia.