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La historia del arte cabe en un huevo y luce en la vajilla: así es la obra de Mariana Fano que sorprenderá a todos

La artista replica grandes cuadros de la historia en estructuras ovoides, bandejas y platos que desde hoy muestra en el Colegio de Aparejadores de Asturias

Pola de Siero

Las mejores obras de la historia del arte caben en un huevo. Así lo demuestra la artista y restauradora ovetense Mariana Fano con su colección "El banquete del arte", en la que recrea los cuadros más célebres de la historia de la humanidad en huevos de oca y avestruz inspirándose en los Güevos Pintos de Pola de Siero, donde vive y tiene su taller. La muestra incluye también una serie de obras pintadas en bandejas de plata y platos de cerámica, que serán expuestos desde hoy en la sala de exposiciones del Colegio de Aparejadores de Asturias, donde podrán contemplarse hasta el 31 de marzo.

"Cuando vine a vivir a la Pola me apunté a la fiesta de Güevos Pintos y llevaba los típicos diseños asturianos, pero vi la opción de crear cosas nuevas y tener más libertad en los diseños", comenta Fano, quien ha reunido 33 huevos, nueve platos y diez bandejas para la muestra, que hace un recorrido cronológico por las obras más famosas de la historia del arte desde 1434 a 1982 y en la que no faltan réplicas de cuadros de Van Gogh, Dalí, Da Vinci, Fragonard, Caravaggio, Hooper, Miró o Frida Kahlo.

Y todos a tamaño minúsculo. Los huevos de oca no tienen más de 10 centímetros, por lo que es preciso trabajar con mucha paciencia para que la miniatura no pierda la esencia de la obra que se representa. "También llevo dos o tres de avestruz que, al ser más grandes, permiten más detalle, como también las bandejas y platos, que dan más capacidad", explica la autora.

Cada huevo de oca le lleva un mes de trabajo. Primero los vacía y los vuelve a rellenar de poliuretano. Los pinta con acuarela y debido a la acuosidad del material y la porosidad del huevo es necesario dar capa tras capa hasta que adquiere el color deseado. "Después les hago un tratamiento como si fuera un óleo".

Con estas recreaciones de los cuadros más señeros de la historia, Fano mostrará al mundo que los Güevos Pintos, además de artesanía, son piezas de arte. Algo que se consigue también, apunta, "con las peanas que me hace ARTE74, que les dan otro nivel".

Es el suyo un trabajo muy minucioso y delicado por lo que en muchas ocasiones los huevos se rompen. Pero Fano lo aprovecha todo, un claro ejemplo de economía circular. Los restos de los huevos se machacan y se transforman, con tintes de todos los colores, en nuevas obras en lienzo.

Entre las bandejas y platos el público encontrará obras de Botticelli, Warhol, Munch o Klimt, entre otros. Unos soportes que prepara antes de pintar con el pegado de una telina muy fina, tipo papel japonés, que se adhiere a la superficie para facilitar el pintado. Un trabajo muy exigente, de muchas horas en el taller que ha dado como resultado "El banquete del arte", la colección con la que Fano homenajea a los mejores artistas de la historia y pone los Güevos Pintos en el lugar que les corresponde, el del arte en miniatura.

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