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Abel Terente, histórico hostelero de Siero, se jubila tras medio siglo en el sector: "Llegó la hora de distraerme y disfrutar"

"Solo queda que mantenga el nivel o que lo supere", afirma sobre Javier Álvarez Farpón, que se hace cargo del asador de Argüelles

Por la izquierda, Javier Farpón y Abel Terente.

Por la izquierda, Javier Farpón y Abel Terente. / Sara Arias

S. Arias

Argüelles (Siero)

"Voy a hacer lo que me manda mi mujer, aprovechar para distraerme y disfrutar de la familia, los amigos y la gastronomía, aunque creo que algún día me acercaré por aquí sin querer porque el coche ya viene solo". Es lo que dice el histórico hostelero Abel Terente González sobre sus planes de jubilación ahora que ha traspasado el Asador de Abel, en Argüelles (Siero), tras más de 50 años dedicados al sector. Pero el negocio no cierra. Toma el testigo Javier Álvarez Farpón, que hasta ahora regentaba Casa Farpón en Mamorana (Lena).

Para que todo vaya rodado, Terente está ayudando al joven de 34 años a hacerse con el sitio, clientes y proveedores. "Para que vuele solo", afirma. Serán solo los primeros días, porque el hostelero jubilado ya tiene unos cuantos proyectos para su disfrute en mente. A los 70 años de edad dice adiós a la profesión a la que se ha dedicado en cuerpo y alma desde que estudió la carrera de Turismo.

"En mi casa no faltaba de nada, pero a mí me gustaba tener mi independencia y empecé a trabajar de camarero en La Gruta, en Oviedo. Luego estuve en la cocina, en recepción, en administración y los últimos diez años fui el director". En 1999 cogió el negocio de Argüelles, conocido como "La Revuelta del Coche", que reformó por completo para poner el establecimiento a su gusto.

"Me gustaba la ubicación, en el centro de Asturias, y veía muchas posibilidades de negocio por todas las empresas que hay en la zona, la gente cada vez tiene menos tiempo para comer y eres tú el que se tiene que acercar a ellos", comenta. El negocio se convirtió en uno de los más recomendados, con apertura de lunes a domingo. "Si te gusta la profesión, al final, se convierte en un hobby", subraya.

La experiencia se nota y Terente es capaz de saber si un plato va en su punto justo con solo mirarlo al salir de la cocina. Y uno de los éxitos del restaurante ha sido, sin duda, la parrilla, la apuesta del hostelero al abrir el negocio. "Hay que comprar buen producto, manipularlo lo menos posible, como digo yo, no estropearlo, y esos elementos están en la brasa", explica.

De estos 24 años en Argüelles le quedan muchos amigos entre sus clientes y proveedores, viendo crecer a generaciones de familias que acuden con asiduidad al establecimiento. "Esta profesión te abre muchas puertas y conoces a muchas personas, es un trabajo difícil por lo sujeto que es, pero me ha dado muchas alegrías y satisfacciones, compartiendo muchas historias, viajes y haciendo amigos porque esta profesión es de contacto, de tú a tú", añade Abel Terente. Estas semanas se despide de ellos mientras asesora y ayuda a Farpón, que está encantado de contar con tan reconocido maestro. "Son todo facilidades para adaptarme y la bienvenida está siendo muy buena, conociendo a la gente", señala el nuevo gerente del Asador de Abel, que coge el negocio "para crecer", según dice. Tiene pensado continuar la línea marcada por Terente "porque se podría hacer diferente pero mejor, imposible".

Abel ha estado 24 años al frente del conocido restaurante y podría haberse ido a casa ya hace cinco años, pero la pasión por la hostelería le pudo. "Me encontraba bien y quise seguir", apunta. Hasta ahora, cuando da el testigo a Farpón, al que le desea toda la suerte del mundo. "Cuando alguien lo coge con esa ilusión, solo queda que mantenga el nivel o que lo supere", concluye Terente a la hora del adiós.

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