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"Gruñón" despierta pasiones en Lugones: cientos de personas acuden a diario a fotografiarse con la imagen del pitufo

"Esperamos que se instalen más estatuas de este estilo para atraer visitantes", subrayan los hosteleros de la localidad sierense

El pitufo Gruñón triunfa en Lugones

Lucía Rodríguez

Lucía Rodríguez

Lugones (Siero)

Se llama Victoria Hernández, tiene solo tres años y es fan de los Pitufos "desde siempre", asegura su madre, Verónica Meana. Así que cuando ambas se enteraron de que un "Gruñón" de grandes dimensiones daba la bienvenida a Lugones en la glorieta de Puente Nora no lo dudaron ni un segundo. "Cogimos los bártulos, llamamos a los abuelos y nos vinimos desde Gijón para que la niña cumpliera su ilusión de hacerse la foto con él", señala Meana. No fueron los únicos. En aproximadamente una hora, alrededor de un centenar de personas se acercaron a la zona para conoce al pitufo y retratarse con él. "Gruñón", de más de cinco metros, peana incluida, se ha convertido en toda una estrella local y ya espera la prevista instalación de "pitufina" en otro acceso a la localidad para completar este desembarco azul. Visitantes de Gijón, de Oviedo, de Lena o de distintas localidades de Siero. En coche, caminando, en bicicleta y hasta en patines, como un grupo de amigas de Lugones. El pitufo despierta pasiones.

Daniela, Vianna, Celia, Lara, Julia, Mara y Nira, con edades de entre doce y trece años, salen a patinar todos los fines de semana por la ruta que conecta los concejos de Oviedo y Siero a través de La Corredoria y el puente del río Nora. Este domingo, la excursión fue diferente, ya que hubo parada para fotografiarse con el emblemático personaje de la saga creada por el belga Peyo. "La figura está genial, nos encanta", destacaron.

De la misma opinión son Álvaro Rodríguez y sus padres. Residentes en La Corredoria y asiduos a la ruta que une su barrio con la Lugones. "Hoy todo el mundo llega hasta la rotonda", señalaron. Al niño le encantó el pitufo. "Es del Real Oviedo, igual que el alcalde de Siero", afirmó con gracia.

Iris y Nel Díaz son dos pequeños de Lugones que cada fin de semana salen con su madre, Susana Clemente, a dar un paseo en bici. "Normalmente estamos solos, pero ya ves la cantidad de gente que hay esta mañana", indicó sorprendida la mujer en las inmediaciones de la estatua. A Carmen Bécares y Raphael Besson, que conocieron a "Gruñón" junto a sus hijos Leo y Max les parece "un símbolo muy atractivo y es un muy buen reclamo para que la gente acuda hasta aquí".

En Lugones y alrededores no se habla de otra cosa. De eso dan buena cuenta los hosteleros de la zona. Chus García, propietario de la cafetería Imagine, asegura que "en cuanto a clientela, aún es pronto para notar una mayor afluencia, pero sí que es la comidilla de todos los que paran por aquí". "Me parece una iniciativa estupenda y todos los comentarios que he oído son positivos", apunta. Están de acuerdo Ángel José del Hoyo y Nacho Pérez, propietarios de la cervecería Alambique y de Plan B, respectivamente, quienes tienen muchas ilusiones puestas en Pitufina. "Cuando llegue, sí que lo vamos a notar más, porque la gente hará la ruta para verlos a los dos y entrarán en el pueblo, algo que está genial para que nos conozcan y, a la vez, consuman".

También hay sugerencias para mejorar el acceso a la figura. Algunos señalan que se debería instalar una pasarela. Otros optan por un paso de cebra o un semáforo, pero lo que todos desean es que haya muchos más pitufos

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