San Antonio, más de medio siglo de tradición polesa: "Esta fiesta no podía dejarse morir"

La popular cita de la capital sierense, que nació a finales de los sesenta de la mano de "Los Pepitas", cerró ayer su edición de este año

Arriba, de pie, por la izquierda, Claudia Quirós, María Jesús Villanueva, Santiago Fernández, Ricardo Paz, Charo Díaz, Daniela Concari, Graciela Paz y José Puente. Agachados, por la izquierda, Abel Mañana, Marcos Casielles y José María y Francisco Puente. Sobre estas líneas, público en la carpa durante el vermú musical. | L. R.

Arriba, de pie, por la izquierda, Claudia Quirós, María Jesús Villanueva, Santiago Fernández, Ricardo Paz, Charo Díaz, Daniela Concari, Graciela Paz y José Puente. Agachados, por la izquierda, Abel Mañana, Marcos Casielles y José María y Francisco Puente. Sobre estas líneas, público en la carpa durante el vermú musical. | L. R.

Lucía Rodríguez

Mucho han cambiado las cosas desde que, en 1968, hace ahora más de 50 años, un grupo de amigos conocido como "Los Pepitas" comenzara a organizar las fiestas de San Antonio de Pola de Siero, celebradas en la calle que lleva el mismo nombre. José Puente, uno de sus principales promotores por aquel entonces, explica que "hace cuatro años, después del parón de la pandemia, temí que la tradición muriera y eso era lo último que yo quería". Por eso, decidió traspasarle la organización a sus hijos, Francisco y José María Puente, que llevan a su cargo desde que se retomaron en 2022, junto con los hijos de aquel grupo de amigos de los inicios.

San Antonio, más de medio siglo de tradición polesa: "Esta fiesta no podía dejarse morir"

San Antonio, más de medio siglo de tradición polesa: "Esta fiesta no podía dejarse morir" / Lucía Rodríguez

Puente recordaba ayer, durante la celebración de esta popular fiesta, cómo, por aquel entonces, cuando todo empezó, "nada más que contábamos con un pinchadiscos, que ponía la mesa de la música debajo de los arcos al principio de la calle y luego, según fue pasando el tiempo, pasamos a traer orquestas". Para sufragar los gastos que suponían las celebraciones, "íbamos picando puerta a puerta a todos los vecinos de la Pola para que nos dieran lo que pudieran para colaborar con la fiesta". Asegura que nunca hubo quejas al respecto. "Unos ayudaban con cinco pesetas, otros con menos, cada uno con lo que podía, pero todos nos prestaban ayuda siempre", rememora.

Cuando la tradición comenzó, "la fiesta se celebraba al inicio de la calle, justo en la confluencia con la plaza de Les Campes", recuerda Charo Díaz, que también formaba parte de aquella comisión de festejos. Sin embargo, "ya de aquella teníamos que cortar la calle y ahora hacen falta tantos permisos y licencias, que se ha optado por cambiar la ubicación a la parte de arriba de la vía, donde no hace falta tanta burocracia".

Con el paso de los años, se fue corriendo la voz y "cada vez era más gente la que acudía a las celebraciones", aseguran. Tanto es así que, este año, la carpa bajo la que se acogen las actividades es "más grande que en la edición anterior, para poder dar cabida a todos los vecinos que vienen a disfrutar de las primeras fiestas estivales de la Pola". A pesar del paso del tiempo y de que las cosas van modificándose y adaptándose aquella primera directiva asegura que "la esencia de la fiesta continúa siendo la misma: compartir unos momentos agradables en compañía de amigos, familiares y vecinos".

Las fiestas de San Antonio comenzaron la tarde del viernes con el concierto de la Banda y el Bandín de la Asociación Sierense de Amigos de la Música y la primera verbena a cago de Los Pichulos, Blue Milk y Detroit Cebras. El sábado, los niños fueron los protagonistas con hinchables, juegos infantiles, pintacaras y la celebración del I Concurso Infantil de Pintura Creativa convocado por el colectivo Polarte.

Ayer se cerró el programa de actividades con la celebración de la misa en la calle –que se trasladó de las 13.30 a las 11.30 horas, "para que no se nos hiciera muy tarde para la hora del vermú", explican desde la organización– y la entrega de premios del concurso de pintura. El año que viene volverán a levantar el telón de la mano de las nuevas generaciones que llegan comprometidos para mantener el legado de la tradición familiar.