Mónica Vázquez, adiós a un cuarto de siglo de trayectoria en la Asociación Sierense de Amigos de la Música

De una familia ligada al colectivo prácticamente desde sus inicios, comenzó su andadura en el colectivo como administrativa hace 24 años

Mónica Vázquez, en el centro, el día que los compañeros de la ASAM le rindieron homenaje por el fin de sus 24 años de trayectoria en el colectivo.

Mónica Vázquez, en el centro, el día que los compañeros de la ASAM le rindieron homenaje por el fin de sus 24 años de trayectoria en el colectivo.

Lucía Rodríguez

Corría el año 2000 cuando Mónica Vázquez empezó a formar parte del equipo de la Asociación Sierense Amigos de la Música (ASAM). Hasta aquel entonces, "había una persona que abría y cerraba la escuela y, en ocasiones, también trabajaban allí como conserjes los objetores de conciencia", recuerda. Sin embargo, llegó un día en el que el servicio militar terminó y hacía falta una persona que cumpliera su tarea. Así, hace ahora 24 años, Vázquez entró a trabajar en el colectivo en lo que supondría una trayectoria que dio por finalizada hace apenas un mes. Con motivo de su marcha recibió un pequeño homenaje de compañeros e integrantes de la asociación.

En uno de los últimos ensayos de la banda, "los compañeros me hicieron un paseíllo por toda la escuela y me regalaron un ramo de flores y un colgante con unas notas musicales, a modo de homenaje". "Siempre les llevaré conmigo y, aunque ya no trabaje allí, colaboraré con ellos en todo lo que me pidan y necesiten", indica, "muy agradecida", Mónica Vázquez.

Ella es memoria de una parte muy importante de la andadura de ASAM y participó también de la recopilación y ordenación del patrimonio que el colectivo atesora en su archivo, con miles de partituras. Comenzó su camino en la asociación siendo estudiante de Derecho por la Universidad a Distancia (UNED). "Mi padre, Ángel Vázquez Costilla, siempre había formado parte de la junta directiva de la asociación. Me ofrecieron realizar algunas tareas como abrir, cobrar recibos y encargarme del archivo, en un trabajo de media jornada. Algo que me venía muy bien para poder seguir con mis estudios", rememora. El tesorero de la asociación por aquel entonces, José Luis Quirós, "fue el que me hizo la entrevista en el local de los Amigos de la Manzana".

No fue hasta 2008, con la muerte del tesorero, cuando Mónica Vázquez comenzó a trabajar a jornada completa y a realizar tareas de más responsabilidad, tanto administrativa como en el departamento de contabilidad. No solo eso, sino que también se encargó de realizar un archivo del que forman parte más de 3.500 obras musicales. "Me ayudó Alfonso Sánchez Peña, que era director de la banda de aquella, porque yo no tenía ni idea", indica. Una ardua tarea que "me llevó muchísimo tiempo y en la que tuve que aprender las partes de una banda para ordenar todas las partituras de cada obra, según los instrumentos", recuerda.

Por otro lado, "había partituras que estaban en muy mal estado, prácticamente ilegibles por los músicos y también arreglé unas cuantas para incluirlas en el archivo". En este sentido, Mónica Vázquez señala que "fue Emilio Huerta, subdirector de la asociación, quien me enseñó cómo lo tenía que hacer".

Poco a poco, Vázquez fue introduciéndose en el mundo de la ASAM, "no como instrumentista, porque no tengo ni idea de música", pero sí lo hizo como redactora de textos y presentadora. "Yo soy muy tímida, pero en contrapunto, tengo una visión muy cómica de las cosas. En una ocasión, me ofrecieron dar rienda suelta a mi humor escribiendo un texto para la obra "Blancanieves" y gustó tanto que, desde entonces, comencé a colaborar en mis ratos libres con las actuaciones de la banda". Incluso, llegó a disfrazarse en numerosas ocasiones, "sobre todo, en los conciertos dirigidos al público infantil", señala.

Sin embargo, tal y como explica Mónica Vázquez, la Asociación Sierense de Amigos de la Música depende en gran medida de las subvenciones del Ayuntamiento y "esas ayudas no siempre llegan a tiempo". Después de 15 meses anteponiendo los intereses de los músicos a los suyos propios, "llegó un momento en el que la situación comenzó a afectar a mi salud y me encontré en un punto en el que ya no podía continuar y decidí dejar el trabajo".

No obstante, Vázquez asegura que "estoy muy agradecida de haber podido formar parte de este gran equipo y de que me hayan dado la oportunidad de crecer, a nivel personal y profesional".