El Polesu, sidrería con solera y anecdotario: "Mi abuelo se arreglaba para escanciar con una sola mano y eso llamaba mucho la atención"

El emblemático local, uno de los de más raigambre de la capital de Siero, se fundó en 1940 y sigue abierto, con los hermanos Juan Manuel y Alfredo Helguera como tercera generación al frente

Lucía Rodríguez

Asturias es tierra de buena mesa, gran tradición en los fogones y en la que la cultura gastronómica es seña de identidad. Y en Pola de Siero todo eso y más lo representa la Sidrería El Polesu, establecimiento con nada menos que 84 años de historia, local con solera de la capital sierense que se convertirá en el más antiguo de la localidad con el cierre de "El Pumarín", previsto este mes. Ambos son dos emblemas hosteleros y solo uno permanecerá después de este verano. "El Polesu" seguirá aún años dando servicio y sumando anécdotas a la historia del local. Entre ellas una que siguen recordando sus actuales responsables, Juan Manuel y Alfredo Helguera González, nietos del fundador. Al abuelo, Juan Helguera, le faltaba una mano y "escanciaba la sidra sujetando la botella con el brazo", cuentan.

El local está ubicado hoy en la calle Doctor Facundo Cabeza Lavilla, aunque no siempre fue así. Fundado por el matrimonio formado por Juan Helguera y Lola Rodríguez en 1940, ha pasado de generación en generación, desde su hijo Manuel hasta sus nietos, Juan Manuel y Alfredo. "En sus inicios estaba ubicado en el entorno de la plaza del Ayuntamiento, concretamente en la calle Pedro Vigil, en un local que ahora ocupa otro establecimiento hostelero".

Juan Manuel Helguera explica que su abuelo trabajaba con un camión que transportaba barricas de vino para vender "y, en una ocasión, bajando una de ellas se enganchó la mano derecha y se la tuvieron que amputar". Fue entonces cuando decidieron abrir las puertas de lo que sería el negocio familiar. La pérdida de su mano no fue un impedimento para el abuelo, "que escanciaba la sidra sujetando la botella con el brazo". A los clientes, "les llamaba mucho la atención aquella manera de escanciar tan particular y muchos decían que lo hacía muy bien". Su abuela Lola se encargaba de la cocina, aunque también de atender a los clientes.

No fue hasta 1969 cuando se jubilaron Juan y Lola, haciéndose cargo del negocio su hijo, Manuel Helguera, y su nuera, Conchita González. "Por aquel entonces yo tenía tres años de edad y crecí allí mismo, corriendo entre las mesas y las botellas de sidra", recuerda Juan Manuel Helguera. Tanto es así que el local original constaba, como tantos otros por aquella época, de una vivienda en el piso superior y "allí fue donde nacieron mis hermanos, Alfredo y Chiti". Quiso el destino que Manuel falleciera muy joven, a los 46 años de edad, y "mi madre se puso al frente del negocio, concretamente, llevando la cocina". En ese momento fue cuando Juan Manuel Helguera, el hijo mayor, que por aquel entonces tenía ya 17 años, y su hermana Chiti, ya fallecida, comenzaron a trabajar con su madre.

"El Polesu" original cerró sus puertas en el noviembre de 1995. Helguera recuerda que "el edificio fue declarado en ruinas y tuvimos que irnos de allí". Se trasladaron al local que antes ocupaba la Sidrería Careses, cerca de los Juzgados de Pola de Siero. Fue entonces cuando Juan Manuel Helguera habló con su hermano Alfredo para que también formara parte del negocio. "Él estaba trabajando en una empresa de otra rama, repartiendo fruta con un camión, y lo dejó para comenzar a trabajar juntos en una sociedad", explica el hermano mayor.

Sin embargo, aquel local de apenas cien metros cuadrados se les quedó pequeño y a los nueve años, en 2004, abrieron la sidrería en el lugar donde se encuentra actualmente. Allí, el equipo de cocina formado por Ricardo González, –"que aprendió las recetas tradicionales de mano de nuestra madre"–, Eva Huergo, mujer de Alfredo Helguera, Elsa Cristóbal, Luis Miguel Salazar y José Ángel Rodríguez, se encargan de elaborar las especialidades de siempre: "Menudos de ternera, mollejas, hígado encebollado y los callos".

Desde su fundación han pasado muchos años y la sidrería sigue su camino hacia el siglo de vida. Su largo periplo y la trayectoria familiar se ven reflejados en sus paredes. El local, repleto de fotos antiguas, y su escudo, tallado en madera de castaño por Avelino García, "Veli", son algunos de los detalles que atestiguan que es uno de los bares con historia y mucho que contar aún en Pola de Siero.