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Una residencia para las niñas de Turmi (Etiopía), próximo reto de "Soñando Muñecas"

El colectivo, nacido en 2022, celebra este fin de semana en Lugones su segundo mercadillo solidario para financiar la educación de cincuenta pequeñas de entre 7 y 15 años de edad del sur del país africano

Carlos Martínez y Ana Blanco, matrimonio y fundadores de la asociación "Soñando Muñecas".

Carlos Martínez y Ana Blanco, matrimonio y fundadores de la asociación "Soñando Muñecas". / L. R.

Lucía Rodríguez

Lugones (Siero)

Construir una residencia para 50 niñas de Turmi, en el sur de Etiopía, que actualmente residen en un espacio en régimen de alquiler para poder acceder a una educación. Este es el próximo reto de la asociación Soñando Muñecas, que este fin de semana celebra la segunda edición de su Mercadillo Solidario en el Centro Polivalente Integrado de Lugones (Siero). "La primera edición fue todo un éxito y gracias a ella pudimos financiar los proyectos que teníamos en marcha en el país", explica Ana Blanco, presidenta del colectivo. Por aquel entonces, eran tres las iniciativas que estaban llevando a cabo: "Yayo", un joven que soñaba con que sus hermanas estudiaran; "Shelo", al que financiaron sus estudios; y Omo's Mortningstar Children, con el que intentaban sufragar los gastos de 35 menores.

Actualmente, ya son medio centenar de menores, entre los 7 y los 15 años, las que residen en el espacio que gestiona Aiko Gerdreer, colaborador del colectivo en el país. "Necesitan mucho apoyo económico, pero también tienen muchas necesidades básicas que no están cubiertas", indican Blanco y su marido, Carlos Martínez, cofundador de la asociación. El pasado mes de septiembre, ambos se trasladaron hasta la localidad de Turmi, "siendo la primera vez que trabajábamos in situ", explican.

Se dieron cuenta de que, además de la pobreza en la que vivían, "no sabían ni siquiera utilizar los medicamentos en caso de que estuvieran enfermos", indican. "No sabían que algo tan normal como es para nosotros el ibuprofeno o el paracetamol servía para bajar la fiebre o calmar el dolor", apunta Martínez. Por otro lado, "las niñas y mujeres allí aún sufren matrimonios tempranos, mutilación genital o aislamiento, entre muchas otras cosas". A través de su asociación quieren que "todo esto cambie y las niñas puedan avanzar, además de intentar que la propia sociedad de allí consiga ser, al menos, autosuficiente".

Ana Blanco y Carlos Martínez suelen viajar relativamente a menudo al país. Esta es la tercera vez que van, pero lamentan que los viajes son muy caros y es muy difícil llegar a los territorios. "Hay que coger un vuelo internacional, otro regional una vez que llegas allí y aún así te dejan a 80 kilómetros del pueblo, al que hay que llegar por pistas. Ni siquiera hay carreteras, explican". Su próximo viaje será dentro de dos años, aunque Ana Blanco sueña con que, algún día, puedan ir "una vez al año, por lo menos".

En la presentación de la iniciativa del mercadillo contaron con apoyo municipal a través de la presencia de la concejala sierense María José Fernández.

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