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Los secretos de los mejores licores de guinda caseros se descubren en Siero: “La clave está en lo que a día de hoy es muy difícil encontrar”

“Todas las elaboraciones presentadas tienen mucho nivel”, destaca el jurado que puntuó las 32 participantes

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Pola de Siero

En Siero, Aller y Oviedo se elaboran los mejores licores de guinda casero. Al menos eso fue lo que determinó el jurado del primer certamen dedicado a esta bebida tradicional, impulsado por el chef Borja Alcázar en su local hostelero de Pola de Siero. Fueron finalmente 32 las elaboraciones presentadas, cada una con su toque personal, pero con el encanto de producir, como hacían sus abuelos -porque la gran mayoría fueron jóvenes productores-, una bebida muy especial y tradicional, que era habitual en todos los hogares, y que se ha ido perdiendo. “Es importante que no se pierda la tradición, que se siga elaborando en las casas, aunque cada vez haya más dificultades”, coincidieron en señalar los participantes y el jurado.

“Todas las elaboraciones presentadas tenían mucho nivel”, indicó Sergio Carpio, componente del jurado, que probó todas. “Había cosas muy ricas, estuvo muy igualado, se notó el esfuerzo de la gente”, comentó, antes de añadir los aspectos que cree que son determinantes a la hora de realizar un buen licor de guindas: “Que te llame por la vista, que tenga buen gusto y que te apetezca repetir”. 

Dulce o ácido

Aguardiente de orujo anisado, azúcar y guindas parten como la base de una bebida a la que cada uno le añade su toque personal. “En mi caso no quiero guinda muy dulce, pero otra gente lo prefiere al revés”, prosigue Javier Alcázar, otro integrante del jurado. Después ya cada elaboración es un mundo, desde los que ponen canela, piel de naranja, granos de café o cualquier combinación secreta para darle un toque único.

El jurado, durante la prueba de los licores.

El jurado, durante la prueba de los licores. / P. A.

La elaboración del sierense Ramón Zapico fue la más votada. No pudo acudir por una cuestión personal al concurso y su premio, con la “Guinda de oro” y 200 euros, que le entregó el chef Borja Alcázar, lo recogió su amigo Manolo Abraria.

Le siguió, de cerca, en una deliberación muy reñida, la propuesta desde Moreda, en Aller, de Gemma Cordero, que lleva tres años de elaboración, y que sigue la receta familiar que inició su abuela Merecedes Fernández, y continuó su madre, con el mismo nombre, que también estuvo en la fiesta celebrada en Pola de Siero, en el Restaurante Abrelatas.

“La clave está en lo que a día de hoy es difícil de encontrar, que es la guinda. En nuestro caso tenemos dos guindalinas, y de ahí las cogemos de siempre. Y es lo importante para que quede rico el licor, que sea una guinda casera”, comentan, antes de añadir: “En nuestro caso es un poco más dulce el resultado, con algún componente aromático, y con la receta casera incluida”.

Un concurso con fiesta

El tercer puesto del concurso fue para unos debutantes. Albero Flórez, Daniel Olsson y Génova Bilbao empezaron este año a elaborar este licor. “Lo hicimos para recuperar la tradición, eso que veíamos en casa de los abuelos. El mítico licor de guindas que era remedio para el dolor de cabeza o de dientes”, cuentan. ¿Y cómo encontraron las guindas? “Pues de una conocida de Mieres, que nos las facilitó. Así que ahora que nos puntuaron bien y estamos motivados, pues tendremos que plantar el árbol”, afirman, antes de esbozar algunos detalles de su licor: “Pues quizás la carga de anís no era tan grande, y metimos un poco de canela”, pero destacaríamos los cinco meses de maduración, que hizo que saliera un color guapo”, añaden.

La fiesta del concurso de licor de guinda casero fue más allá de la prueba y los premios. Hubo música con Carlos Velasco y Chino El Indio, con canción asturiana. Un show cooking con David Montes y una espicha para cerrar, antes de subastar la guinda ganadora, y todo ello animado por David Castañón. “Hay que valorar la acidez o la dulzura, el color y los contrastes. Para mí un buen licor debe saber a guinda y que te deje al final una acidez y no sea muy empalagoso”, concluye Juan Carlos Castañón, otro integrante del jurado, que confía en que esta propuesta en forma de concurso siga adelante y permita preservar esa tradición de hacer licor de guinda en las casas.

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