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La queja de varias familias de Pola de Siero: "Nuestros niños también quieren hacer kárate, no solo la nueva Pitufina"

"Hay más alumnos que plazas, por lo que cada día se quedan sin clase diez niños", denuncian varios padres tras instaurarse un sistema de reserva previa en el Patronato Municipal de Deportes

Por la izquierda, Irene González y Cristina Iglesias, con la queja que presentaron ante el Ayuntamiento

Por la izquierda, Irene González y Cristina Iglesias, con la queja que presentaron ante el Ayuntamiento / Luján Palacios

Luján Palacios

Luján Palacios

Pola de Siero

“Que el kárate no sea sólo para la Pitufina, nuestros hijos también tienen derecho”. Los padres del grupo de niños de 5 a 8 años que practican este deporte en el polideportivo de Pola de Siero a través del Patronato Municipal de Deportes están indignados. "No hay plazas suficientes para todos en las clases y cada día se quedan fuera unos diez niños”, denuncian.

El problema viene de atrás, puesto que la alta demanda por esta disciplina ha hecho que en un curso que originalmente contaba con 20 plazas “la monitora se ha visto obligada a coger a 25 y hasta a 28 niños”, alertan madres como Cristina Iglesias o Irene González. De hecho, este año el número de pequeños ha llegado a los 34- "La responsable, lógicamente, se quejó porque no caben todos en el tatami y no pueden dar clase”, explican.

De manera que desde hace una semana se ha optado por una solución que ha levantado ampollas entre las familias. Tal y como señalan, se ha habilitado un sistema de reserva para los días de las clases (lunes, miércoles y viernes), que obliga a inscribirse cada día a las ocho de la mañana hasta que se agoten las 25 plazas habilitadas. "Cada jornada de clase hay diez alumnos que se quedan sin ella”, alertan, en lo que consideran un sistema "injusto", porque “el que consigue plaza, para él, y los demás se fastidian”.

Las madres relatan que hay alumnos que llevan ya varios años acudiendo a clases de karate y “no pueden avanzar, pues para pasar de cinturón se necesita una continuidad y una evolución”. Y a ello se suma que “hay niños con necesidades educativas especiales que vienen a clase como terapia; cómo vas a dejarlos sin clase”, se preguntan las familias.

Tras ponerse en contacto con el Patronato, aseguran que la única respuesta es que "no se puede desdoblar el grupo porque no hay dinero". Sólo les han ofrecido ir a clase a La Fresneda "en horarios y días que no coinciden". "Todo ello cuando nuestros hijos pagan la cuota del Patronato exclusivamente para venir a clase de karate porque les encanta", señalan. Varios afectados han presentado una queja por escrito, “sin respuesta”, y piden que, al menos, "la reserva sea mensual o trimestral, para no tener que estar pendientes todos los días a las ocho de la mañana de andar a la carrera para coger sitio".

"No entendemos que se inaugure una Pitufina karateca y empoderada cuando a nuestras hijas se les está negando el derecho a ir clase de este arte marcial”, lamenta Cristina Iglesias, antes de señalar que "mejor se hubiera empleado el dinero que cuesta la escultura en contratar un monitor más".

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