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Pumarabule pide ayuda para arreglar los pisos con grietas tras "16 años de promesas incumplidas" y perder la esperanza de acceder a las nuevas viviendas

Reclaman una respuesta de Vivienda y han recurrido al Defensor del Pueblo, que ha admitido a trámite su denuncia

Vista de los edificios de las viviendas nuevas de Pumarabule.

Vista de los edificios de las viviendas nuevas de Pumarabule. / L. R.

Lucía Rodríguez

Carbayín Bajo (Siero)

Los vecinos de Pumarabule, en Carbayín (Siero) ya han perdido cualquier esperanza de que las viviendas que habían sido proyectadas y construidas para permutar por las suyas sean para ellos. «Nos han dejado fuera totalmente», asegura Covadonga Martínez, una de las vecinas afectadas. Según les informó en su día el director de Vivienda del Principado, Daniel Sánchez, «no hay encaje legal para que esos pisos sean para nosotros». Pero los vecinos plantean que, así las cosas, se reparen las antiguas, en las que viven, ya que no van a acceder a las nuevas.

En diciembre de 2024 se sortearon 12 de las nuevas viviendas, lo que provocó protestas de estos vecinos afectados por las enormes grietas que hay en sus pisos antiguos. Ahora están a la espera de recibir respuesta al escrito que remitieron a Vivienda «solicitando la reparación» de sus casas. Si no pueden acceder a las nuevas, al menos que les reparen los inmuebles en los que tienen que seguir residiendo.

Covadonga Martínez apunta que actualmente «esa rehabilitación, gracias a las nuevas tecnologías, sí es posible, a través de la instalación de micropilotes». Ella misma contactó en 2021 con una empresa cántabra que realizó un estudio sobre las acciones que se podían llevar a cabo para arreglarlas.

Por aquel entonces, «el coste de un solo portal ascendía a 60.000 euros». Esto sin contar con que «habría que empezar primero por el derribo y adecuación de los sótanos, sobre los que no tenemos presupuesto». La portavoz de los afectados señala que «pedimos que se nos dé la ayuda económica necesaria para poder arreglar nuestras casas que ahora mismo, con la subida de precio de materiales y mano de obra, superará con creces el presupuesto de hace cinco años».

Edificios nuevos saqueados

Los vecinos de Pumarabule se declaran hartos de llevar «16 años de promesas incumplidas». Hace alrededor de un año que se pusieron en contacto con el Defensor del Pueblo, quien admitió a trámite su denuncia el pasado mes de julio. Sin embargo, los afectados siguen a la espera de que resuelva. Para ello, «es necesario que el Principado le envíe toda la documentación sobre nuestro caso, algo que sigue sin hacer a pesar de que se le ha solicitado de forma urgente», asegura Covadonga Martínez.

«Ellos tienen que tener todos los papeles, al igual que los tenemos nosotros. Que los entreguen, que no los escondan», sentencia.

En el punto de partida

Los afectados lamentan que «los mismos que nos ofrecieron esas viviendas, ahora nos las han quitado» y sienten que se encuentran de nuevo «en el punto de partida, cuando comenzaron a aparecer las grietas en el año 2009». Adelantan, además, que se plantean «tomar medidas legales si no se nos ofrece una solución a la mayor brevedad posible».

El pasado mes de julio, tras más de cuatro años en un estado de total abandono de los edificios que el Principado construyó para ellos y que supusieron una inversión de 2,5 millones de euros.

Estos pisos, ya equipados y listos para vivir fueron saqueados, objeto de actos de vandalismo, robos y daños importantes en las viviendas y en las instalaciones de las zonas comunes. En la mayoría de los pisos se sustrajeron todos los radiadores, además de los mecanismos y el cableado de las instalaciones eléctricas y de telecomunicaciones; electrodomésticos como cocinas, hornos, vitrocerámicas, campanas y calderas, o las griferías y óculos de los baños. También estaban destrozadas todas las puertas de acceso.

Por ello, hace unos meses comenzaron los trabajos de rehabilitación de los tres bloques. Los vecinos explican que en un primer momento se aseguró que las casas serían «ocupadas en otoño», pero a fecha de hoy aún permanecen vacías. «Como tarden mucho en entregarlas, volverán a vandalizarlas», temen. yan intentado algo", concluyó.

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