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Las obras de la estación de la Pola se reanudan tras cuatro años de parón: estos son los planes para completar la actuación

La inversión pendiente suma 1,1 millones, para terminar los ascensores y el paso superior sobre las vías, así como el nuevo cierre de la calle El Molín

Un operario y una máquina, ayer, en las obras de la estación de la Pola. | J. A. O.

Un operario y una máquina, ayer, en las obras de la estación de la Pola. | J. A. O.

José A. Ordóñez

José A. Ordóñez

Pola de Siero

Las obras de mejora de la accesibilidad y la seguridad en la estación de ferrocarril de la antigua Feve en la Pola están de nuevo en marcha, tras una larga paralización de más de cuatro años y la resolución del contrato con la constructora que se había hecho con la primera adjudicación. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha puesto en manos de la empresa pública Tragsa la conclusión de los trabajos, lo que requiere una inversión de 1,1 millones de euros y un plazo de ejecución de unos tres meses, según apuntan fuentes cercanas al proyecto.

Una grúa, junto a una de las estructuras para los ascensores de la terminal.  | J. A. O.

Una grúa, junto a una de las estructuras para los ascensores de la terminal. | J. A. O.

La solución técnica elegida por los expertos para completar la obra consiste en concluir la pasarela que quedó inacabada, así como los ascensores panorámicos, para garantizar que los usuarios de la terminal puedan cruzar las vías de forma segura. El propio Adif ha reconocido que se trata de un tipo de actuación que no puede considerarse habitual para este tipo de casos, en los que los técnicos suelen decantarse por la ejecución de pasos inferiores entre los andenes. Sin embargo, en la Pola se decidieron por ella a la vista de que el río Nora discurre muy próximo y en paralelo a la estación, lo que genera un elevado nivel de aguas freáticas que afectaría a la conexión entre vías de forma subterránea.

Según han podido comprobar los técnicos, la estructura metálica que soportará la pasarela está ejecutada en un 98%. Una vez con los trabajos de nuevo en marcha, los operarios van a completar el paso elevado, cumpliendo las exigencias en cuanto a protección antivandálica y de las catenarias. A partir de ahí, se instalarán los dos ascensores incluidos en el proyecto, con una capacidad de ocho personas cada uno de ellos, así como escaleras fijas. Todo ello para subir a la pasarela, que también contará con plataformas de acceso en ambos andenes. Además, está prevista la conclusión de un nuevo cierre en la calle El Molín y de la solera longitudinal del andén número dos, para evitar la entrada de vegetación.

Como paso previo a reanudar la obra, Tragsa contrató la asistencia técnica para el control de los trabajos a la firma ovetense Magna Dea. El encargó incluyó llevar a cabo un análisis de la situación del proyecto tras el largo parón de cuatro años. Además, la consultora ha tenido que elaborar un inventario con todos los elementos ya utilizados en la obra y que puedan ser objeto de reutilización o de revalorización.

En los últimos meses también se han lanzado diversos contratos que resultaban necesarios para reactivar las obras, entre ellos el del suministro del revestimiento de malla metálica arquitectónica de acero inoxidable o el correspondiente al suministro y la colocación de elementos de protección de vidrio en las pasarelas que quedaron sin terminar.

El proyecto de la estación de la Pola se licitó en el mes de julio de 2020, con un presupuesto base de 1,8 millones de euros y un plazo de ejecución de seis meses. La empresa asturiana Construcciones Estévez Mena se hizo con el encargo gracias a una oferta de 1,2 millones de euros. El plan consistía en favorecer la movilidad de todos los usuarios por las instalaciones de la estación, incluyendo la construcción de la pasarela elevada y conectada por ascensores y escaleras fijas, eliminando así el cruce de los viajeros a nivel de vía.

Una vez adjudicadas, las obras se iniciaron con normalidad. Sin embargo, los problemas que primero se achacaron a la necesidad de realizar ajustes en los costes y, después, a deficiencias en el ascensor principal, cuya estructura se había levantado ya casi por completo, condujeron a la ralentización y posterior paralización de los trabajos, que quedaron oficialmente cancelados el 18 de enero de 2022. Desde varios meses antes ya era patente un parón que se prolongó por espacio de cuatro años entre protestas de los usuarios y del gobierno sierense.

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