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Fresneda Alhena gana el accésit de la Plomada de Plata

Las diez casas unifamiliares adosadas, han sido distinguidas por el diseño arquitectónico, la calidad constructiva y sensibilidad con el entorno del proyecto de Los Álamos, firmado por Nacho Ruiz Allén y Sara López Arraiza

Jaime Vila, Sara López, Veri Santiago, Nacho Ruiz, Alberto García, Ana Castaño y Esteban Abarquero.

Jaime Vila, Sara López, Veri Santiago, Nacho Ruiz, Alberto García, Ana Castaño y Esteban Abarquero. / lne

La obra Fresneda Alhena, un conjunto de diez viviendas unifamiliares adosadas ubicado en el Camino de la Fontona, números 60 al 78, en La Fresneda (Siero), ha sido reconocida con el Premio Accésit de la Plomada de Plata en el XVII Concurso de Fachadas, dentro de la Sección 2ª, dedicada a edificios de nueva construcción destinados a viviendas libres. El galardón destaca el cuidado diseño arquitectónico del conjunto, así como la calidad constructiva y la sensibilidad con la que el proyecto se integra en su entorno.

La promoción ha sido promovida y construida por Constructora Los Álamos, una empresa familiar asturiana perteneciente al grupo Orejas, que cuenta con 65 años de trayectoria en el sector. A lo largo de estas décadas, la compañía ha consolidado un modelo de trabajo basado en la experiencia y en la colaboración de un equipo multidisciplinar, con el objetivo común de ofrecer unas viviendas funcionales, confortables, eficientes y con un diseño que quede bien integrado en el entorno.

Para los miembros de Constructora Los Álamos, este galardón supone un importante estímulo para continuar desarrollando viviendas de calidad, reforzando su compromiso de lograr la mayor satisfacción de sus clientes.

El proyecto arquitectónico ha sido firmado por Naho Ruíz Allén y Sara López Arraiza, contando con la dirección de ejecución del aparejador Jaime Vila Tarrío y la jefatura de obra de Ana Castaño Menéndez. El punto de partida fue una parcela regular, con una ligera curvatura en uno de sus extremos y una suave pendiente, situada en una zona de reciente urbanización donde comenzaban a levantarse las primeras edificaciones. Un entorno en transformación que planteaba el reto de prolongar la “alfombra urbana” sobre un paisaje todavía delicado y en transición. La propuesta consistió en levantar diez viviendas en hilera atendiendo a los desniveles del terreno, las orientaciones, las vistas y la relación con las edificaciones colindantes, sin perder de vista condicionantes como la normativa, los plazos y el rigor presupuestario.

El esquema funcional se resolvió de forma clara: una planta inferior semienterrada, abierta al sur, destinada a garajes e instalaciones; una planta intermedia con acceso peatonal desde el norte y espacios comunes volcados a una terraza; y una planta superior reservada a los dormitorios, con huecos orientados a ambos frentes. Aunque concebidas como un cuerpo edificado continuo, las viviendas se fragmentan sutilmente en tres cuerpos escalonados en planta, lo justo para absorber la inflexión del terreno sin perder la continuidad visual del conjunto.

Esta estrategia se refuerza mediante una composición que agrupa las viviendas de dos en dos bajo una misma silueta, generando una imagen situada entre la rotundidad del bloque compacto y la identidad individual de cada vivienda. Desde el punto de vista material, el edificio se articula en tres franjas horizontales claramente diferenciadas: mortero de cal en la planta inferior, ladrillo caravista en la intermedia y fachada ventilada con panel composite en la superior. Esta transición ascendente, de materiales más clásicos a soluciones más técnicas y ligeras, aligera el peso visual del conjunto y controla su escala. A corta distancia, los matices en la colocación del ladrillo, la disposición de los huecos y el despiece de los paneles aportan diversidad y riqueza al conjunto. Desde el estudio de arquitectura, Naho y Sara señalan que "siempre es una satisfacción ver reconocido el trabajo realizado", y que en este caso el premio resulta especialmente significativo por dos motivos. Por un lado, porque las viviendas son el resultado de una labor colectiva en la que ha participado un amplio equipo de profesionales, con una destacada presencia femenina tanto en la dirección de la promoción como en la dirección facultativa, la comercialización y la ejecución de la obra. Por otro, porque la vivienda en hilera es una tipología situada a medio camino entre la vivienda unifamiliar aislada y los bloques residenciales, que no siempre recibe la visibilidad y el reconocimiento que merece dentro del panorama de la edificación.

Un nuevo relieve urbano

Una vez finalizada la obra y entregadas las viviendas a sus propietarios, el resultado es un nuevo relieve urbano que se integra con naturalidad en La Fresneda, estableciendo un diálogo sutil con el paisaje arbolado del entorno. Para Jaime Vila, recibir este premio "es un honor y un reconocimiento al esfuerzo y la dedicación de todo el equipo", subrayando la importancia de construir edificios que sean funcionales, seguros y estéticamente equilibrados. La jefa de obra, Ana Castaño ,destaca que el galardón es fruto de la suma del diseño arquitectónico y del trabajo coordinado en obra, un motivo de orgullo compartido por todos los profesionales implicados en el proyecto Fresneda Alhena.

Los arquitectos destacan su agradecimiento y satisfacción por haber contado con la confianza y la colaboración de todos los agentes implicados en el proyecto, una cooperación que ha sido clave para alcanzar el resultado final reconocido ahora por el XVII Concurso de Fachadas.

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