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La historia del Seat 600 que cautivó en Valdesoto a las hijas de los Reyes: comprado en 1965 y herencia familiar con el que se casó su dueño

"Es un imán intergeneracional", dice Set Ordás del coche en el que se colaron Leonor y Sofía durante el "Pueblo ejemplar"

Set Ordás y su madre Nelli Somoano, con el Seat 600, el día de la boda del primero.

Set Ordás y su madre Nelli Somoano, con el Seat 600, el día de la boda del primero. / S. O.

Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

Pocos se resisten a un Seat 600. Ni las hijas de los Reyes de España. En cuanto lo vieron allí aparcado en Valdesoto (Siero), durante su paseo el pasado 25 de octubre para entregar el premio «Pueblo ejemplar», Leonor y Sofía de Borbón Ortiz, 20 y 18 años respectivamente, no lo dudaron y corrieron a montarse en él.

De recuerdo han quedado varias fotografías –acaban de ser hechas públicas por la Casa Real– en las que se va las jóvenes, divertidas y relajadas, subidas a un coche que es historia con mayúscula en España. La Princesa de Asturias, al volante. La Infanta, de copiloto. Ambas no se resistieron al encanto del 600, un coche que «es imán intergeneracional», dice Set Ordás, copropietario del turismo junto a su madre Nelli Somoano.

Sofía y Leonor de Borbón, en el Seat 600 de Valdesoto.

Sofía y Leonor de Borbón, en el Seat 600 de Valdesoto. / Casa de S.M. el Rey

Ordás es de de Soto de Agues (Sobrescobio), pero reside en Valdesoto, donde le pidieron si podrían contar con su coche para exhibirlo junto a otros antiguos con motivo del premio al pueblo. De entre todos los que allí había ese día, el pequeño utilitario blanco ejerció como un imán para las hijas de Felipe VI y Letizia.

Así lo explica su propietario, que recuerda lo «extremandamente educadas» que son princesa e infanta: «Fue al final de la visita, ya íbamos fuera de tiempo. Cuando llegaron, las dos se tiraron hacia el coche y yo, que tuve que saludar al Rey, me fije de lejos que se habían metido dentro. Nada más salir vinieron y preguntaron por el dueño. Me pidieron disculpas por no haberme pedido permiso para subirse. Luego me contaron que les había llamado mucho la atención y se interesaron por algunos detalles».

Historias

Asegura Set Ordás que ir con un Seat 600 tiene asegurado que todo el mundo se fije y le diga algo. «Los mayores siempre se acuerdan de alguna anécdota con uno, porque lo tuvieron o lo tenía alguien cercano. Los nenos se quedan mirándolo siempre. Y los jóvenes, igual», describa.

Set Ordás, con su Seat 600.

Set Ordás, con su Seat 600. / S. O.

Operario de mantenimiento de Renfe, lo conserva impecable. «Circula muy bien», asegura. Todo un mérito. Porque el coche en cuestión, blanco y con puertas delanteras de las que abren al revés, lo compró ya su padre , Toni, en 1965. Luego lo heredó su abuelo materno y luego acabó en manos de su madre Nelli. «Mi padre ya lo había conseguido de segunda mano en un taller de Barredos, tiene matrícula de Valladolid», explica.

Sofía y Leonor, dentro del 600, en Valdesoto.

Sofía y Leonor, dentro del 600, en Valdesoto. / Casa de S.M. el Rey

Set Ordás tiene gran cariño a ese pequeño utilitario blanco, del que puede contar infinidad de anécdotas. «Una es que se compró justo 20 años antes de yo nacer. Mi cumpleaños es el 25 de mayo y el coche se adquirió justo ese día de 1965», apunta. El Seat 600 le acompañó el día de su boda, junto a su orgullosa madre.

Así que no lo duda: «No lo vendería por nada del mando». Ni aunque se lo pidan de Casa Real.

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