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Los niños de Siero se rinden a la magia de Aliatar en El Berrón: fuego, burros y charangas para recibir al emisario real

Cientos de familias han salido a la calle desafiando al frío en una cita navideña que se consolida año tras año

Así fue la multitudinaria cabalgata de Aliatar en El Berrón

Luján Palacios

Luján Palacios

Luján Palacios

El Berrón (Siero)

Faltan pocas horas para que los niños vivan la noche más mágica del año, la de la llegada de los Reyes Magos cargados de regalos para todos los que se han portado bien. Pero antes del desembarco de Melchor, Gaspar y Baltasar, El Berrón vivió ayer una multitudinaria cita previa, con una avanzadilla de Sus Majestades.

Porque el Príncipe Aliatar, en persona, se paseó por la localidad durante la tarde para dejar todo listo para la llegada de los Reyes, recogiendo las últimas cartas y deseos y comprobando que todos los pequeños han sido, efectivamente, tan buenos como aseguran en sus misivas.

La cabalgata de Aliatar, fue, a pesar del frío, un éxito rotundo de público, con familias llegadas de todo el concejo y fuera de él para cumplir con una tradición que se consolida con el paso de los años. Es una oportunidad de vivir dos cabalgatas, a la espera de la de los Reyes Magos, y para muchos también fue este domingo una forma de asegurar la magia para los más pequeños, ante la previsión de mal tiempo que amenaza en Asturias la salida de Sus Majestades. "Al menos, hemos visto a Aliatar, y a los niños les encanta", asegurabn ayer varias familias a pie de calle, viendo pasar charangas, personajes de dibujos animados, varios burros cargados de regalos, estrellas, un tren, pajes con antorchas y, finalmente, el príncipe en una exótica carroza.

Un grupo de pastores en el desfile

Un grupo de pastores en el desfile / Luján Palacios

El Emisario Real desfiló por la Avenida de Oviedo hasta las instalaciones del Hogar del Jubilado, donde Aliatar recibió en recepción a los niños para escuchar sus peticiones: desde juegos de mesa hasta muñecas, las siempre socorridas pelotas y patinetes, libros y algún que otro dispositivo digital.

Fue necesario abrigarse hasta los dientes para soportar la espera del paso de la comitiva, pero mereció la pena. Porque los más pequeños patearon, cantaron y bailaron, con esa emoción y cosquilleo que sólo sienten quienes viven la verdadera magia. Y este lunes, si el temporal lo permite, podrán seguir gozando con Melchor, Gaspar y Baltasar. Para que la Navidad se cierre de una manera inolvidable.

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