El colegio agrupado de Viella y Faes lidera la resistencia de la escuela rural y pide crecer: "Hay muchas familias interesadas en este modelo"
Las dos sedes suman 99 alumnos y se reciben numerosas consultas para seguir sumando escolares, pero "necesitamos transporte y comedor", alerta el director

Niños y alumnos del colegio de Viella, ante el centro / Luján Palacios

Si hubo un tiempo en el que la presencia de niños en los entornos rurales de Siero empezó a decrecer, la realidad hoy en día es bien distinta: los patios de las aulas rurales rebosan vida y el jolgorio infantil es identificable desde varios metros de distancia. Lo saben bien en el CRA (Colegio Rural Agrupado) compuesto por las sedes de Viella y Faes (esta última en Valdesoto), donde la matrícula se mantiene en el centenar de alumnos y, según resalta el equipo directivo, está lista para crecer, con ciertos apoyos.
En la actualidad el colegio suma 99 niños: 52 de ellos están matriculados en Faes y otros 47 en Viella. Una cifra que, como relata el director, Javier de la Roz, "se va manteniendo; el año pasado teníamos 101 niños y pese a que se fueron varios para Secundaria, seguimos tiendo tirón", señala. Tanto, que el colegio podría seguir creciendo a día de hoy sin problema, toda vez que "hay mucho interés de las familias por que sus niños estudien en centros más pequeños, alejados del bullicio y con una atención más personalizada".
Es lo que ha venido pasando en los últimos tiempos en ambas localidades. En el caso de Viella, la proximidad a Lugones ha favorecido un importante desarrollo de vivienda unifamiliar, que se inició de forma notoria tras la pandemia del coronavirus y los confinamientos de aquellos días. Fue el detonante para que muchas familias con niños cambiaran su forma de vida y apostaran por entornos rurales, casas en el pueblo y un modelo de escolarización más cercano y sin masificaciones.
Tirón poblacional del municipio
La tendencia se ha mantenido desde entonces, alimentada además por el tirón del crecimiento global de Siero: cada vez más empresas y cada vez más nuevos habitantes buscando dónde vivir, en entornos rurales y con todos los servicios. "Eso ayudó mucho", reconoce el director, e hizo que a Viella llegaran familias "de otras localidades, como La Fresneda, y de otros concejos, como Oviedo, con padres de La Corredoria que, teniendo colegios más cerca, deciden traer aquí a sus hijos", explica De la Roz.
Y es un esfuerzo extra, porque "este colegio no tiene ni transporte ni comedor", recuerda el responsable docente. Los padres deben llevar y recoger a sus hijos por sus propios medios, y la falta añadida del servicio de comedor están lastrando en la actualidad una posibilidad real de crecimiento. "Si tuviéramos esos dos servicios muchas más familias vendrían al colegio a Viella, porque así nos lo hacen saber. Aún así siguen matriculándose aquí porque muchos tienen la posibilidad de conciliar y tienen claro el modelo que desean para sus hijos", indica Javier de la Roz.
En la actualidad sería deseable, además de una línea de transporte para acercar a los niños al centro rural, "una ampliación de las instalaciones para crear ese comedor, porque hoy en día está todo el colegio lleno y apenas hay espacio para ello. Pero de momento no tenemos respuesta de la Consejería de Educación", lamenta el director, antes de reclamar "que se tengan en cuenta las necesidades de los centros pequeños; está muy bien y es muy necesario que se hagan colegios e institutos nuevos, pero nosotros también tenemos necesidades y somos los que ayudamos a fijar población en los entornos rurales, se debería apostar claramente por eso", reivindica.

Los escolares y sus maestros, en el colegio de Viella / Luján Palacios
De hecho el colegio de Viella cuenta con un aula prefabricada que ocupan los grupos de desdobles, ya que en el edificio principal pas aulas se quedan pequeñas. Está en "malas condiciones y la Consejería lo sabe", pero "los plazos son lentos y aunque nos aseguraron que hay que actuar para mejorar este espacio, seguimos esperando que se haga algo", sostiene el responsable del colegio.
En el caso de Faes, la matrícula también va al alza, con el mismo patrón de familias que apuestan por vivir en una zona más en contacto con la naturaleza y aulas con pocos niños. Incluso hay familias de la Pola que, en lugar de apostar por los dos grandes colegios de la capital sierense, optan por llevar a sus hijos a Valdesoto. Y de nuevo en este caso es deseable, expone el director, un mayor apoyo desde el Principado.
Porque en el cercano barrio de Negales, que también pertenece a Valdesoto, "hay varias familias interesadas en matricular a sus hijos con nosotros". Pero hay un problema: no hay línea de autobús hasta Faes, y tampoco parece que haya facilidades para conseguirlo. Tal y como explica Javier de la Roz, "nos indican que las líneas escolares actuales están diseñadas conforme a líneas antiguas que serían muy difíciles de cambiar". En cambio, sí hay autobús desde esa zona a la Pola, con lo que al final a las familias les resulta más cómoda esta opción. En Negales habría "cinco niños como mínimo" que acudirían al colegio de Faes si tuvieran facilidades en el transporte.
Madrugadores
El colegio valdesotino tampoco tiene comedor, pero el trabajo de la Asociación de Madres y Padres del centro ha puesto todo de su parte para que no sea un inconveniente. Ellos mismos han organizado el servicio de madrugadores, para niños cuyos padres tienen que entrar a trabajar pronto, de manera que los pequeños queden recogidos y atendidos en el centro. Y de la misma manera, han contratado los servicios de una empresa que cuida a los pequeños a la hora de la comida: muchos alumnos llevan su propio almuerzo y el Ayuntamiento les ha facilitado un microondas y nevera para que los pequeños se puedan quedar a comer bajo supervisión y quedarse en el centro hasta que sus familias los recojan.
Aunque sería más cómodo enviar a los niños a los colegios de la Pola, con todos los servicios, en Faes han apostado por mantener el modelo de proximidad, un gesto que el director alaba y destaca, porque "es un esfuerzo muy grande, y es de agradecer todo ese trabajo que ayuda a crecer al centro". Una tendencia que esperan mantener en el futuro, porque los pequeños están "como en casa", y a un paso de ella.
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