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La iglesia de Lugones, como un arca de Noé: perros, gatos, hámsters y hasta tortugas participan en la bendición de San Antón

Decenas de mascotas se dieron cita este domingo en el templo sierense: "Es nuestra obligación cuidarlos", afirmó el párroco, Joaquín Serrano // También hubo bendición en Valdesoto

Luján Palacios

Luján Palacios

Lugones (Siero)

Son «uno más en la familia», pequeños seres que «dan mucha paz y mucha calma, y hacen mucha compañía». Por eso las mascotas ocuparon este domingo un lugar preferente en la misa semanal de Lugones, convertida en un pequeño arca de Noé con jolgorio de maullidos y ladridos para festejar a su patrono, San Antón.

Es una cita «muy esperada», reconocía el párroco, Joaquín Serrano, «muy contento de recibir a los animales en el templo». Porque «hace mucho que la Iglesia nos pide cuidar de ellos, es un modelo de cuidado de la naturaleza mucho antes de que existieran las ONG», recordó en una homilía plagada de referencias a las mascotas.

No en vano San Antón se hizo amigo de una jabalina ciega a la que curó, y cuando ésta parió sus jabatos lo siguieron y defendieron allá donde iba el santo, como relata la tradición cristiana. De ahí que el sacerdote llamara a «no permitir que se maltrate a los animales, porque tienen corazón y no son juguetes». Pero siempre «sin olvidar que no son personas, porque se debe amar a los animales pero las personas también necesitan mucho amor, y a veces se os olvida».

Tampoco quiso obviar Serrano de la gran cantidad de abandonos de mascotas «tras fechas como las Navidades, cuando los animales empiezan a ser un estorbo o no eran el regalo que se esperaba, y acaban en los refugios y perreras; no podemos hacerles eso», reivindicó.

"Responsabilidad"

Una petición con la que todos los dueños de peludos que acudieron a la misa de San Antón estuvieron más que de acuerdo. «Son parte de la familia, y es muy importante que los más jóvenes tengan un animal y cuiden de él, para que sepan lo mucho que transmiten y la responsabilidad que supone», explicaba Marlén Gaviria rodeada de sus gatitos a la espera de la bendición: «Copito», «Chanel» y «Chena». Una tradición con la que cumplen todos los años, y que este año sumó a un nuevo miembro: la pequeña «Linda», que aguantó toda la misa muy formal ataviada con un collar de perlas con su inicial, en brazos de la pequeña Xana García.

No faltaron ejemplares como los hámsters «Pistacho» y «Canela», o el pequeño «Muffy» que durmió toda la eucaristía en manos de Jenny Salado y Julio Cueto. O las cobayas de Mila Domínguez, que se sentaron en el banco de la iglesia con toda formalidad. Candela Díaz llevó a su perra «Lupita», de seis meses, e Irina Arias acudió acompañada por la perrita «Núa», que dormitó a sus pies toda la mañana. Azahara García no dudó en llevar a su gata «Luna» por segundo año, porque «el pasado no pude», y Amparo Montero presumía orgullosa de su perra «Lana», una pastora suiza blanca que recibía la bendición por primera vez. «Quería que participara en esta festividad, que para algo es su patrón», apuntaba la dueña.

Otros, como la chihuaha «Sindy», son ya veteranos en estas lides. Todos los años acude a la misa de San Antón, y ya suma 16, con problemas de visión pero ataviada con sus mejores galas, tejidas a mano y en brazos de su dueña Noelia Merino. Y«Mía», una enorme gata gris, no se perdió pieza con su humana, Carmen Rodríguez.

Todos ellos, junto con alguna tortuga y muchos más perros de todas las razas y tamaños, recibieron la bendición «para que el santo nos los guarde, porque los queremos mucho, y el año que viene volvemos», prometieron.

No sólo hubo San Antón en Lugones. También en Valdesoto hubo este año bendición para las mascotas por primera vez, a cargo del párroco Juanjo Llamedo. Varios perros recibieron el agua bendita en una jornada especial, para que los animales de la casa tengan su reconocimiento como se merecen.

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