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Punto final a una década de polémica espera: las viviendas sociales de Pumarabule, en Siero, acogen a los primeros vecinos

El primero de los bloques, el más cercano a la carretera, ha sido ocupado tras las obras de reparación

Los pisos de Pumarabule que ya han empezado a ser ocupados por sus inquilinos

Los pisos de Pumarabule que ya han empezado a ser ocupados por sus inquilinos / Luján Palacios

Luján Palacios

Luján Palacios

Pumarabule (Siero)

Los pisos de protección oficial de Pumarabule, en la localidad sierense de Carbayín, han comenzado por fin a cumplir el objetivo para el que fueron construidos. Tras años de abandono y deterioro, las primeras familias ya se han instalado en las viviendas del primer bloque de la promoción, el más cercano a la carretera, después de que el Principado de Asturias diera por concluidos los trabajos de rehabilitación que fue necesario acometer. Durante unos cuatro años los pisos terminados estuvieron vacíos y fueron pasto de los vándalos.

El cambio es ya visible en el entorno. Las viviendas empiezan a mostrar signos de vida cotidiana, con plantas en balcones y ventanas y con los portales abiertos, ya sin las puertas metálicas que durante meses los mantuvieron clausurados para evitar nuevos daños, tras las últimas actuaciones de la dirección general de Vivienda de la consejería de Ordenación, Urbanismo y Vivienda, gobernada por IU.

La llegada de los primeros inquilinos pone fin a una larga etapa de deterioro de esta promoción de 36 viviendas de protección oficial, distribuidas en tres bloques de doce pisos cada uno. El Principado destinó 912.156 euros a la rehabilitación integral de los edificios, que habían quedado seriamente dañados por robos y destrozos, tanto en el interior de los pisos como en las zonas comunes.

Durante los trabajos, los operarios tuvieron que reponer prácticamente todas las instalaciones, ya que en la mayoría de las viviendas se habían sustraído radiadores, cableado eléctrico y de telecomunicaciones, electrodomésticos, calderas, griferías y otros elementos básicos. Además, fue necesaria la sustitución completa de las puertas de acceso, la revisión de las instalaciones, la reparación de fisuras, la pintura de las fachadas y la limpieza del entorno de la urbanización.

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Las obras, con un plazo de ejecución de 120 días, tenían como objetivo devolver los edificios a su estado original y dejarlos en condiciones óptimas de habitabilidad, un paso imprescindible para proceder a la adjudicación y ocupación de los pisos.

Las viviendas se anunciaron en el año 2015, fueron construidas con una inversión inicial de 2,5 millones de euros y estaban destinadas en un primer momento a realojar a los vecinos afectados por las grietas aparecidas en unas sesenta casas de la barriada de Carbayín en 2009. Sin embargo, ese uso quedó descartado, posteriormente, por no tener encaje legal. Se consideró que los vecinos con casas agrietadas no podían concurrir a los nuevos pisos porque ya tenían una vivienda en propiedad. Con todo ello, la promoción ha permanecido casi un lustro sin destino definido y expuesta al abandono.

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El proceso de adjudicación se retomó a finales del pasado año, con el sorteo de los primeros doce pisos, que fueron asignados a personas ajenas a la barriada, una decisión que motivó incluso la intervención de la Policía en el momento del sorteo, con situaciones de mucha tensión. Los vecinos que poseen pisos antiguos y con daños siguen reclamando al Principado que se les ayude para arreglar las grietas de sus viviendas, ya que no pudieron acceder al sorteo de las que, en un principio, se levantaron para ellos.

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