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Vicente Luis Sánchez, carnicero más antiguo de la IGP Ternera Asturiana, con negocio en la Pola desde 1968: "Damos máxima calidad al precio más justo"

"Esfuerzo, trabajo, constancia, diferenciarse y reinventarse es lo que nos hace resistir", destaca el fundador del negocio, que se mantiene en la familia pese a que él se ha jubilado

El equipo que atiende el negocio y, a la derecha, Vicente Luis Sánchez, en Pola de Siero.

El equipo que atiende el negocio y, a la derecha, Vicente Luis Sánchez, en Pola de Siero. / L. R.

Lucía Rodríguez

Pola de Siero

En la calle Ildelfonso Sánchez del Río, en Pola de Siero, a escasos metros de la emblemática plaza cubierta, se encuentra uno de los negocios con más solera de la localidad: la Carnicería Vicente, en funcionamiento nada menos que desde 1968. Es, sin duda, una de las más antiguas de la capital sierense entre las que han seguido en activo de manera ininterrumpida. Vicente Luis Sánchez, fundador del establecimiento, ahora ya jubilado, explica además que la historia de este negocio familiar comenzó incluso antes de esa fecha, pues "estuvimos primero en La Felguera durante 14 años, aunque allí solo nos dedicábamos a la carne y teníamos algo de fruta".

La visión de negocio de Sánchez y el buen funcionamiento de aquel primer pequeño local, hizo crecer en él el empeño de trasladar su actividad a la Pola, lugar donde había nacido y donde había pasado su infancia y juventud. "Le eché el ojo a este bajo cuando estaban construyendo los edificios y, poco a poco, lento pero seguro, y haciendo muchos números, finalmente me decidí a comprarlo", explica.

Durante un tiempo, compaginaron ambos negocios. "Mi mujer, Elena Escandón, se encargaba de ir todos los días en el seiscientos hasta La Felguera, y yo me encargaba de el de aquí", recuerda. Hasta que se quedaron solo con el establecimiento de Pola de Siero.

De clientes a amigos

La Carnicería Vicente era una de las pocas de la zona del centro, por donde cada día pasaban cientos de personas. Vicente Sánchez cuenta que "tenía gente que me venía de Villaviciosa, de Avilés, de Oviedo, de un lado y del otro". Además de todos los alcaldes de Siero, "uno de mis clientes es el regidor ovetense Alfredo Canteli".

or la izquierda, Mayra González, Ignacio Rodrigo Llamedo, Ismael Pérez, José Antonio Lucendo y Francisco Javier Amores, en la Carnicería Vicente de Pola de Siero.

or la izquierda, Mayra González, Ignacio Rodrigo Llamedo, Ismael Pérez, José Antonio Lucendo y Francisco Javier Amores, en la Carnicería Vicente de Pola de Siero. / L. R.

A lo largo de cerca de seis décadas de trayectoria, muchos de aquellos clientes, esos a los que "con solo mirarlos ya sabes qué es lo que quieren o cómo", se convirtieron también en amigos. "Eso es algo que a mí me llena muchísimo, porque siento el aprecio de la gente", se emociona el fundador del establecimiento. Y es que, además de un excelente profesional, "es una bellísima persona", apostilla su yerno, Ignacio Rodrigo Llamedo, quien pasó a formar parte de la plantilla del negocio familiar hace seis años, después de haber trabajado en Mantequerías Arias.

El secreto del éxito

Rodrigo Llamedo asegura que "todo lo que sé, lo he aprendido de él". No en vano, Vicente Sánchez ostenta el título de carnicero más antiguo de la IGP Ternera Asturiana. "Fui el primero, hace alrededor de 15 años, aunque no me acuerdo muy bien", comenta. Y luce con orgullo una figura que valida ese certificado en el mostrador de su tienda, que "me regaló en 2017 la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón".

Pero no hay título ni certificado que valga a la hora de asegurarse el éxito. Y esto es algo que tanto Sánchez como su yerno tienen claro dónde radica. Por un lado, "en el esfuerzo, el trabajo y la constancia", admiten. Y, por otro, "en el trato cercano con la gente y ofrecerles productos de calidad". En unos tiempos en los que la competencia con las grandes superficies y el cambio de los hábitos de consumo ha hecho mella en el pequeño comercio, "el diferenciarse y reinventarse es lo que nos hace resistir", señalan ambos.

Vicente Sánchez muestra la figura que lo reconoce como el carnicero más antiguo de la IGP Asturiana.

Vicente Sánchez muestra la figura que lo reconoce como el carnicero más antiguo de la IGP Asturiana. / L. R.

"Exponer los productos"

En un mundo en el que priman las prisas y "muchas veces no sabemos ni lo que comemos, porque todo lo compramos envasado", esta carnicería sigue apostando por la calidad de la materia prima y una visión de negocio que implica "exponer todos nuestros productos a los clientes, porque si no lo ven, tampoco te lo pueden comprar".

Es por eso que en su mostrador siempre hay una exposición de jamones, "nuestros propios elaborados, como los cachopos", además de una gran variedad de quesos asturianos, productos de charcutería que preparan con mimo y dejan listos para consumir y también frutería.

Más allá del producto, Vicente Sánchez y su yerno dejan clara la filosofía de su negocio: "Tratar bien a las personas y tratar bien a la carne. Buscamos ofrecer siempre la máxima calidad, al precio más justo posible, y esa es nuestra diferenciación".

Relevo generacional

Hasta ahora, por la carnicería han pasado solo dos generaciones. Ignacio Rodrigo Llamedo recuerda que "hace un tiempo mi suegro nos pidió ayuda a mi mujer, Vanesa, y a mí, porque tenía que echar pie a tierra y quería que siguiéramos con ello, sobre todo en la gerencia, para que siempre hubiera aquí una persona responsable". De momento, "el negocio sigue estando a nombre de Vicente y su mujer, aunque estén jubilados, pero estamos en proceso de realizar el cambio".

Vanesa Sánchez Escandón e Ignacio Rodrigo Llamedo tienen un hijo, Nacho, de ocho años. Y aunque su padre no está muy convencido de que siga el negocio familiar, su abuelo asegura que "le encanta estar aquí". "Viene siempre que puede e, incluso, envasa algunos productos, porque es algo que le gusta mucho", añade.

De momento, todo indica que el matrimonio se hará cargo del negocio, siguiendo con la filosofía y la ilusión con la que Vicente Sánchez abrió por primera vez sus puertas en 1968. El hecho de que sigan estándolo de par en par para todos los vecinos de la Pola y todos aquellos que quieran pasar por allí, es un claro indicativo de que "algo estamos haciendo bien".

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