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Familias de la escuelina El Carmín reclaman soluciones ante la falta de educadores y la reducción horaria: "No es aceptable"

Malestar entre las madres y padres del centro poleso, que denuncian que se complican las condiciones para poder conciliar

Protesta de las familias de alumnos de la escuela infantil El Carmín de Siero.

Protesta de las familias de alumnos de la escuela infantil El Carmín de Siero. / Christian García

Pola de Siero

Las familias del alumnado de la escuela infantil El Carmín, de Pola de Siero, piden soluciones ante la situación generada por las dos bajas de educadores que no se han cubierto hasta la fecha, supuestamente por falta de personal en la bolsa de trabajadores, dicen los padres. A ello se suma, destacan los afectados, que desde la dirección se comunicó este miércoles que se va a proceder a una reducción de jornada en el centro a partir del 2 de febrero.

"Desde noviembre falta una educadora. En teoría se iba a cubrir la baja, pero no hay vacante para cubrirla porque no hay bolsa de trabajadores en Siero", declaró Altea Ruiz, madre de un alumno de la escuela sierense. Ruiz se refirió a que, tras una segunda baja que se produjo en enero, tan solo hay cuatro educadoras para casi 40 alumnos. "Vamos a ver si somos capaces de solucionarlo, porque ya está bien. Pero si la primera baja no se cubrió, la segunda tampoco se van a hacer cargo", lamentó.

Según indicó esta madre, el grupo de familias afectadas se puso en contacto con el Ayuntamiento de Siero pero "no recibimos ninguna respuesta". "No es aceptable. Aparte de correr un riesgo con los niños, corren riesgo las educadoras porque es el doble de trabajo para ellas. Son niños que empiezan a caminar, que están aprendiendo a comer... Es el doble de carga para ellas y las está consumiendo", añadió Ruiz.

"Unos podrán arreglarse, pero otros no, esto no es normal"

Por su parte, Joana Fernández se mostró contundente tras el comunicado recibido este miércoles. En él, el centro indicó que se va a poner en marcha una reducción horaria, por la que la entrada pasará a ser de 8.00 a 8.30 horas, suprimiendo el servicio de desayuno anterior. Mientras, el horario de salida se adelanta media hora: si antes era a las 16.00 horas ahora será a las 15.30 horas. "Algunos padres están muy afectados. Unos podrán arreglarse, pero no es lo normal", lamentó Fernández, que declaró que "no es normal" que se aplique esta medida tras padecer dos bajas entre las educadoras.

Esta reducción horaria trastoca los horarios de muchos padres, incidió Fernández. "Se puede ser flexible, pero si se es por la mañana no se puede ser por la tarde", comentó.

Por su parte, Ruiz confesó que "no sé ni cómo lo voy a hacer para gestionarlo". En su caso, la reducción horaria no le afecta en horario matinal, pero por la tarde "hay veces que salgo a las tres, otras a y media, otras a las cuatro menos cuarto...". Por ello, reconoció que se verá "obligada" a recurrir a alguien que pueda recoger a su hijo en caso de imposibilidad. "Voy a tener que pedírselo a la abuela o a la madrina, que también tiene a su hija aquí. Esta situación te obliga a tirar de contactos porque si no es imposible", criticó.

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