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"Doce", el caballo ciego de pura raza española que busca un hogar: "Es muy noble y cariñoso, nunca vimos tanta dulzura"

Estuvo un mes en una finca de El Berrón, en Siero, y ahora vive en Noreña con el colectivo que le cuida: "Perdió la visión por una patología, pero se adapta a cualquier entorno"

"Doce", el caballo de pura raza que espera a que alguien le adopte.

"Doce", el caballo de pura raza que espera a que alguien le adopte. / L. R.

Lucía Rodríguez

Noreña

Se llama "Doceavo", aunque, cariñosamente lo conocen como "Doce". Tiene casi 27 años y es un caballo de pura raza española. Actualmente, el equino se encuentra en adopción, tutelado por la Asociación Ecuestre Caballoastur, con sede en Noreña. Kirstie Gough, voluntaria del refugio, cuenta que "llegó a nosotros un poco después de verano, después de haber pasado un mes en una finca en El Berrón, en Siero".

"Doce" tiene una condición que lo hace aún más especial si cabe. "Es totalmente ciego", indica Gough. Su ceguera no es de nacimiento, sino que "es producto de alguna patología como podría ser uveítis, glaucoma o cataratas, aunque no tenemos un diagnóstico específico". El caballo fue entregado por su anterior familia debido a que su propietario "sufrió un problema de salud y no podía hacerse cargo de él en las condiciones necesarias". Sus responsables actuales afirman que "se adapta totalmente a cualquier entorno en el momento en el que le das tiempo a reconocerlo".

"Se puede arreglar bien en un prado sin obstáculos", comenta. Lo primero "es dejarle reconocer la zona y que sepa dónde están el agua los límites del prado", detalla. De hecho, "desde que llegó, como se suele decir, no tropezó dos veces con la misma piedra". Tanto es así que, cuando fueron a recogerlo, "lo trajimos caminando desde El Berrón hasta Noreña sin darnos cuenta de que no veía absolutamente nada", recuerda Gough. "Vino con otra compañera y conmigo por la carretera, totalmente tranquilo y confiado", explica.

Y es que "Doce" no pude ver, pero tiene un sinfín de valores más que lo hacen ser el compañero perfecto.

Un lugar definitivo

No es mucho el tiempo que el caballo lleva compartiendo con Kirstie Gough y el resto de voluntarios del refugio ecuestre. Apenas cinco meses. Sin embargo, todas ellas coinciden en que "es un animal muy noble y cariñoso" y aseguran que "nunca hemos visto tanta dulzura como la que él tiene". Además, tiene buen trato "con adultos, niños y con otros animales".

Por eso, desde la asociación buscan un hogar definitivo en el que "lo ideal sería que tuviera un compañero". No hace falta que sea otro caballo, "aunque estaría bien", puede ser "una cabra, una oveja, un burro, cualquier otro aunque no compartan raza". Lo que sí dejan claro es que "no se puede montar, por razones evidentes de edad, necesita a una persona que lo quiera como compañía, para salir a pasear y, sobre todo, que pueda darle muchos mimos".

Para convertirse en "la persona especial" de "Doce", tan solo es necesario ponerse en contacto con la asociación, a través de un WhatsApp al móvil que aparece en su página web (caballoastur.com). "Solo a través de mensaje, no con llamadas", insisten. Una vez hecho esto, los voluntarios de la protectora realizarán una entrevista al interesado y comprobarán que el terreno donde vivirá "Doce" es adecuado para su bienestar.

"Ojalá podamos encontrarle pronto su hogar definitivo, desea Kirstie Gough. Y es que, como bien decía Antoine de Saint-Exupéry en "El Principito", "lo esencial es invisible a los ojos". "Doce" no podrá ver, pero lo mejor está en su interior.

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