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"Doce", el caballo ciego que está cada vez más cerca de encontrar un hogar: "Hay varios interesados en su adopción"

La Asociación Ecuestre Caballoastur incide en que "es un proceso largo, pero ya estamos conociendo a los posibles adoptantes"

"Doce", en uno de los terrenos de la Asociación Ecuestre Caballoastur, en Noreña.

"Doce", en uno de los terrenos de la Asociación Ecuestre Caballoastur, en Noreña. / K. G.

Lucía Rodríguez

Noreña

"Doce", el caballo ciego de pura raza española que busca un hogar está cada vez más cerca de encontrar un final feliz. Desde la Asociación Ecuestre Caballoastur, con sede en Noreña, encargada de su tutela, aseguran que "ya hay varias personas interesadas en adoptarle".

En este sentido, Kirstie Gough, voluntaria del refugio, explica que "es un proceso lento porque tenemos que entrevistar a cada uno de los futuros propietarios y no disponemos de demasiado tiempo". Además, "es fundamental conocer el espacio donde va a vivir "Doce" y comprobar que tanto la familia como el terreno son los adecuados para el animal". Aun así indica que "vamos progresando". En un primer momento, fueron tres las personas que se interesaron por el equino. Ahora mismo, "tenemos dos adoptantes posibles".

Gough apunta que "la próxima semana nos reuniremos con una de estas personas interesadas y, mientras tanto, estamos preparando todo el papeleo que requiere la adopción"

La dulzura y la nobleza hecha caballo

"Doce" llegó a la asociación a finales de verano desde Siero, procedente de una familia que, lamentablemente, por un problema de salud, se vio obligada a ceder al caballo "porque sus condiciones no les permitían atenderlo como requería", cuenta Kirstie Gough. Durante el poco tiempo que lleva con los voluntarios, todos coinciden en que "es una animal noble y dulce, que se lleva bien tanto con niños, como con adultos y con otros animales".

El equino tiene una particularidad especial. "Se quedó totalmente ciego debido a una patología que, de momento, aún no ha sido diagnosticada". Sin embargo, esto no impide que lleve una vida normal. "Se adapta perfectamente al entorno, una vez que lo reconoce por completo, estableciendo los límites del terreno donde está y localizando el agua y la comida".

De momento, "Doce" continúa trotando por los terrenos que la asociación tiene en Noreña esperando que llegue por fin esa persona, tan especial como él, que le dé un hogar definitivo.

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