Así se elabora, paso a paso, un bollo preñao de Comadres en una casa de Pola de Siero, según una receta tradicional de herencia familiar
Chari Carrión prepara la popular elaboración cada año para los suyos con harina, levadura, agua con sal, manteca y chorizo, además de un toque final personal antes de hornear

P. F.
P. T.
En muchas casas de Pola de Siero los bollos de Comadres se siguen haciendo de manera tradicional, con recetas heredadas de la familia. Aunque la elaboración no es complicada, sí es laboriosa y requiere tiempo. En el hogar de Chari Carrión Vigil, en la capital sierense, este manjar no falla en ninguna ocasión cuando se celebra esta fiesta. Ella siempre vio elaborarlos a su madre, aunque reconoce que en algunos aspectos ha sido algo autodidacta. A petición de LA NUEVA ESPAÑA accede a explicar paso a paso, mientras los hace, cómo prepara casi una docena que va a repartir entre sus familiares.
La receta, paso a paso
Para once o doce unidades, depende del tamaño, emplea dos kilos de harina, levadura proporcional a esta cantidad y agua templada con sal. Son los tres ingredientes para empezar a hacer la masa de un bollo casero. La harina se dispone en forma de volcán, con la levadura dentro y se va echando el agua poco a poco, mezclando hasta obtener una masa que no se pegue a los dedos. Llegados a este punto, se amasa durante 15 minutos. Una vez hecho, se pone a reposar, tapando con un paño de cocina, durante unos 45 minutos.
Cuando la levadura ha hecho su efecto y la masa ha subido, comienza la segunda fase de la elaboración. Aquí no se amasa, sino que se incorpora la manteca. Es decir, se va introduciendo entre la masa, en trozos, presionando poco a poco, hasta que no se aprecia su presencia en la elaboración. Según la receta tradicional sería un kilo de manteca por cada dos de harina, aunque ella le pone algo menos.
Hecha esta parte, la masa está lista. Se coge la cantidad que se desee en función del tamaño del bollo que se quiera hacer, se estira un poco sobre la encimera y se le pone encima el chorizo, sobre la mitad de la masa, pues con la otra se envolverá el embutido. Carrión le da una pincelada de huevo, pero esto es opcional. Y de ahí al horno, precalentado a 200 grados, temperatura a la que se horneará durante 20 minutos, observando por el cristal desde el exterior para ver que haya cogido el punto óptimo del dorado que indica si está ya bien cocido.
Tradición generación tras generación
Hay algunos aspectos más sobre la elaboración: uno, la levadura la compra en la panadería y allí dan la proporción exacta a la cantidad de harina que se vaya a emplear; y dos, cuando se ha hecho la primera masa con harina, levadura y agua con sal y se ha puesto a reposar debe mantenerse tapada con el paño en todo momento para que no pierda temperatura. El resultado es exquisito y un ejemplo de la mejor tradición mantenida generación tras generación.
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