La Pola ya huele a Comadres con los hornos a tope y más bollos que en años anteriores: "Va a ser una gran fiesta"
"Los de mantequilla siguen siendo los preferidos de los polesos", aseguran los panaderos

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J. A. O.
La Pola ya huele a mantequilla. A pocas horas de la celebración de les Comadres, el aroma de los bollos recién hechos se extiende esta mañana de jueves por las calles de la capital sierense, mientras panaderías y hornos domésticos trabajan a pleno rendimiento para que no falte la merienda en una de las jornadas más esperadas del año. Además, tanto panaderos como confiteros coinciden en que este año se ha notado un ligero incremento en los encargos y en las ventas con respecto a 2025.
En la panadería La Forna, la actividad está siendo especialmente intensa. Carla Hevia, cuarta generación al frente del negocio familiar, explica que entre el miércoles y el jueves han elaborado más de 5.000 bollos, tanto grandes como pequeños, una cifra ligeramente superior a la del año pasado. Para hacer frente a la demanda, el equipo amplió turnos y trabajó prácticamente sin descanso, desde las siete y media de la tarde del miércoles hasta las seis y media de la mañana del jueves.
Para Hevia, la jornada tiene un significado especial. No solo es uno de los días de mayor actividad del año, sino también "un momento muy emotivo al continuar una tradición familiar que ya suma cuatro generaciones". Es, subraya, un día muy importante tanto a nivel personal como para la propia localidad.
La actividad también es intensa en la confitería Boutique del Pan El Forno, donde los hornos llevan funcionando a pleno rendimiento desde la víspera. Según explica Fermín Blanco, se han elaborado más de 3.000 bollos y no solo de la variedad de chorizo: también los hay de adobo o de queso azul, por poner dos ejemplos. A los tradicionales de mantequilla se suman los de hojaldre, aunque, como señala Blanco, los preferidos por los poleosos siguen siendo los de mantequilla, mientras que los de hojaldre suelen tener más aceptación entre visitantes de otros concejos que se acercan a la fiesta. También en este establecimiento confirman que los encargos y ventas han aumentado ligeramente respecto al año pasado.
Las colas y el ir y venir de clientes se repetían durante toda la mañana. Entre ellos estaba Borja Muñiz, que compró varios bollos y empanadillas para la merienda de la tarde. Destaca que se trata de una "costumbre muy bonita y asegura que le gusta especialmente la tradición de Comadres, que cada año reúne a familias y grupos de amigos.
También en La Forna, Marta Granda, vecina de La Pola, hacía acopio de bollos: ocho para degustar este jueves y otros quince para el sábado. Explica que los de hoy serán para compartir en casa con la familia, mientras que los del fin de semana están pensados para quienes trabajan en la jornada de hoy y prefieren celebrarlo más tarde. Los bollos de mantequilla, comenta, suelen gustar más a la gente de Siero, mientras que los de hojaldre tienen mayor tirón entre quienes vienen de fuera. Marta Granda recuerda que antes solía hacer los bollos en casa, pero con el tiempo se ha decantado por comprarlos en la panadería. Esta mañana fue atendida por María Irene Teresa, para quien "esta tradición no puede faltar y forma parte de la identidad de la villa".
La actividad ha sido también muy intensa en la Tahona El Castañéu, donde se elaboraron alrededor de dos mil bollos, igualmente algo más que el año pasado. Los hay de distintos tipos, desde los tradicionales de mantequilla hasta los de hojaldre, aunque sus propietarios señalan que el preferido por los polesos sigue siendo el de pan con mantequilla.Entre el ir y venir constante de clientes que recogían encargos o compraban para la merienda, Regina Alonso trabajaba en el horno del establecimiento sacando nuevas hornadas para atender la alta demanda.
Luis Fernández, que compró tres bollos, explicaba que los llevará para merendar con su familia y cumplir una tradición muy arraigada. A su juicio, es una costumbre de toda la vida que la Pola no puede perder. "Va a ser una gran fiesta, como siempre", pronosticó.
Con los hornos llenos, los encargos al alza y los obradores en marcha, la Pola se preparaba así para una nueva celebración de les Comadres, fiel a una costumbre en la que la repostería, la convivencia y la memoria colectiva siguen siendo protagonistas año tras año.
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