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Pilar Domínguez recibe emocionada el premio "Mujer sierense del año": "Hoy todo el municipio te da las gracias"

Con una trayectoria marcada por la humildad y el servicio a los demás, ha sido concejala, presidenta de las Amas de Casa y un ejemplo de dedicación a la comunidad, como destaca el reconocimiento

Pilar Domínguez recibe el premio a la mujer sierense del año en un emotivo acto en Pola de Siero

Luján Palacios

Luján Palacios

Luján Palacios

Pola de Siero

Hay personas que a lo largo de la vida, aún sin quererlo, se convierten en personajes dignos de admiración. En protagonistas del día a día de los pueblos, de sus comunidades, de las que llegan a formar parte indisoluble. Una especie de “cemento social” que une en muchas ocasiones a sensibilidades y caracteres opuestos. Pilar Domínguez Carazo es una de ellas, y este jueves fue reconocida por sus múltiples méritos como “Mujer sierense del año”. El Auditorio de la Pola albergó la concurrida entrega de un galardón que distingue la trayectoria de compromiso de muchas mujeres con el concejo y que, en esta ocasión, quiso rendir homenaje a una vida entera dedicada al servicio de la comunidad.

La elección de Domínguez ha sido respaldada de hecho por un total de diez asociaciones del concejo, un hecho poco habitual que refleja el amplio consenso en torno a su figura que ya es parte indispensable del paisaje poleso.

La propuesta partió de la Asociación Cultural El Observador, cuyo portavoz, Ignacio Alonso, subrayó durante su intervención el carácter especial de esta candidatura. “Hay personas que pasan por la vida sin buscar protagonismo, pero dejando una huella profunda”, señaló, para añadir que “Pilar es una de esas personas. Durante más de ocho décadas ha demostrado que el compromiso con el lugar donde uno vive se ejerce cada día, con sencillez, cercanía y una generosidad que rara vez reclama reconocimiento”.

Hija de alcalde

La trayectoria de Domínguez está marcada por una constante vocación de servicio. Hija de una familia vinculada al compromiso público (su padre, Leandro Domínguez, fue alcalde de Siero), a lo largo de los años ha mantenido una activa implicación en el tejido asociativo del concejo, trabajando especialmente en iniciativas dirigidas a reforzar el papel de las mujeres y a fortalecer la vida comunitaria. Como concejala en el Ayuntamiento, como presidenta de las Amas de Casa de la Pola, como madre y esposa que viajó hasta destinos como Argelia para mantener la familia unida, como colaboradora de cuantas iniciativas se le presenten, como madrina de un buen número de ahijados a los que presta su apoyo en todo lo que se le pide, su labor es todavía a día de hoy infatigable.

Quienes la conocen coinciden en señalar que ese compromiso siempre ha estado acompañado de una profunda humildad. De hecho, cuando se le habla del reconocimiento, suele responder, como recordó Ignacio Alonso durante su intervención, que “hay muchas mujeres que lo merecen más”. “Este reconocimiento es, sobre todo, una forma sencilla de decir gracias”, concluyó el portavoz de El Observador, antes de dar “gracias por tu ejemplo, por tu cercanía y por recordarnos que el verdadero valor de una comunidad está en las personas que cuidan de ella”.

Público asistente a la entrega del premio a Pilar Domínguez

Público asistente a la entrega del premio a Pilar Domínguez / Luján Palacios

Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia llegó de la mano de alguien “muy especial”, su nieta Celia Infanzón, quien subió al escenario para tomar la palabra y hablar desde la cercanía. “Muchas personas la conocen por todo lo que ha hecho por Siero y por su trabajo ayudando a los demás”, señaló. “Pero yo tengo la suerte de conocer también a la abuela de casa: la que siempre escucha, la que aconseja, la que está pendiente de todos y la que nunca duda en echar una mano”. “Abuela, hoy todo Siero te da las gracias”, concluyó. “Y yo solo quiero decirte algo muy sencillo: estoy muy orgullosa de ti y te quiero mucho”, señaló entre aplausos.

"Un bicho malo"

Los mismos que resonaron, mezclados con una buena ración de risas, en la intervención de la premiada. Una “asturmeña” de 82 años, como ella misma se definió en virtud de su nacimiento en Badajoz, que se crió en la Pola a pedradas con los que osaban meterse con sus hermanos pequeños, que regresó a Extremadura para estudiar “a ver si hacían de mí una señorita” y que, caso perdido, regresó a la Pola para volver a hacer de las suyas: “siempre fui un bicho malo”, aseguró entre carcajadas del público.

Una mujer ya adulta que se dio cuenta de que “hombres y mujeres no somos iguales” cuando se topó con el reparo familiar a que estudiara Medicina, porque “tenía varios hermanos varones detrás, y no fuera a ser que ellos también quisieran hacer una carrera; para todo no daba”. Sí se formó en enfermería, aunque renunció a ejercer cuando se casó, porque “acordé con mi marido que el que menos ganara se quedaba trabajando en casa”. Fue “la época más feliz de mi vida”, afirmó, como lo fue también su paso por el Ayuntamiento como concejala, donde también aprendió que "había que decir lo contrario de lo que decía el rival político, y a mí no me daba la gana". “Gracias a mi esposo Fernando pude hacer todo por lo que hoy me reconocéis”, agradeció Pilar emocionada entre la ovación de los asistentes.

Porque, como se señalaba en la propuesta de candidatura, “es una de las nuestras”. Y así se lo han hecho saber con cariño.

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