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Esteban y Amable, el director comercial y el encargado de obra que levantaron las primeras viviendas de La Fresneda: "Hace 40 años, aquello era un barrizal"

Los dos profesionales han sido testigos del crecimiento de la urbanización sierense, que hoy cuenta con 1.900 casas y continúa creciendo: "Hay muchísima demanda para alquilar"

Amable Pérez y Esteban Abarquero, en La Fresneda

Amable Pérez y Esteban Abarquero, en La Fresneda / Pablo Solares

Luján Palacios

Luján Palacios

Hay proyectos que se diseñan sobre plano y otros que se levantan, literalmente, a pulso. La Fresneda pertenece a esta segunda categoría. Donde hoy se alinean hileras impecables, fachadas ventiladas y jardines con columpios, hubo barro. Mucho barro. "Aquello era un barrizal", recuerda Amable Pérez (Laviana, 1964), encargado de obra de Constructora Los Álamos. "Cuando me dijeron que aquí iba a salir una urbanización, pensé: ‘Dios mío, ¿cómo va a salir nada de este barrizal?".

Era diciembre de 1986. Amable acababa de terminar la mili y buscaba cambiar de vida. Venía de la hostelería — "tenía un bar propio y todo", pero quería otro oficio. Entró como peón en una obra que apenas comenzaba a dibujarse. Entonces solo había 24 viviendas. "Diez, diez y cuatro. Nada más. Y una grúa que tardaba más en traerte un palé que si ibas tú a por él, porque no había accesos, no había nada".

Cuarenta años después, La Fresneda ronda las 1.900 viviendas construidas y continúa creciendo. Amable sigue allí. Ya no es aquel "chavalín" que empezaba poniendo ladrillos. Hoy es el encargado que persigue escuadras torcidas y controla tajos, plazos y seguridad. "Yo empecé de peón y fui aprendiendo. Antes un albañil empezaba poniendo veinte ladrillos y al mes ya ponía tantos como el mejor. Ahora no hay ese aprendizaje. Vienen todos de oficiales, pero no saben hacer nada", dice con franqueza.

Amable Pérez

Amable Pérez / Pablo Solares

"Siempre la referencia"

Su memoria es la memoria del crecimiento físico de la urbanización. Vio levantarse promociones enteras, marchó a otras ciudades —Vigo, Granada, Torremolinos, Madrid— y regresó. En la madrileña calle Cedaceros, junto al Congreso, participó en una rehabilitación que debía durar 15 meses y se alargó casi tres años. "Se respetó solo la fachada. Fue un obrón. Complicado, exigente", dice. Pero La Fresneda siempre fue su referencia.

Si Amable representa el pulso diario de la obra, Esteban Abarquero (Palencia, 1975), director comercial de Los Álamos desde 2017, encarna la mirada estratégica. Llegó a la firma tras haber vivido en primera línea el colapso inmobiliario de 2008, "en una promotora de 700 empleados". "Cuando salí quedábamos tres y vi lo que es liquidar una empresa", relata. Una experiencia que "te cambia la perspectiva".

Esteban Abarquero

Esteban Abarquero / Pablo Solares

Cuando aterrizó en Los Álamos, Asturias aún arrastraba la inercia de la crisis. "En la Costa del Sol ya se veían brotes verdes en 2015, pero aquí el mercado iba más retrasado. Vendíamos una vivienda cada varios meses", recuerda. El punto de inflexión llegó entre 2018 y 2019, con una nueva fase en la zona más alta de la urbanización: el llamado "Cielo de La Fresneda". Las promociones empezaron a llevar nombres de estrellas —Mira, Lira, Atria, Orión— como símbolo de una nueva etapa, y así se empezó a despegar de nuevo.

La pandemia

Pero llegó la pandemia, y contra todo pronóstico, el confinamiento impulsó la demanda. "La gente estuvo encerrada en cuatro paredes y cambió el chip. Quería jardín, terraza, espacio", explica. En la constructora implantaron la oficina virtual, visitas con dron, recorridos 360 grados, "y seguimos vendiendo". Así, la crisis sanitaria terminó por consolidar el modelo residencial que La Fresneda llevaba décadas anticipando.

Hoy, además, el entorno ha adquirido una nueva dimensión económica. El impulso empresarial en la zona —con el tirón de Amazon, Parque Principado, la futura ciudad deportiva del Real Oviedo o el proyecto de Costco— ha generado una creciente demanda tanto de compra como de alquiler. "Hay muchísima demanda para alquilar", señala Esteban.

"La actividad empresarial está dinamizando todo el entorno y nuestra responsabilidad es dar cobertura a esa necesidad de vivienda, tanto para quien quiere establecerse de forma estable como para quien llega por motivos laborales", apunta. En ese contexto, el director comercial subraya también "el dinamismo y la colaboración institucional del Ayuntamiento de Siero y de su alcalde, Ángel García, que han facilitado que el crecimiento sea ordenado y viable".

En paralelo, la construcción evoluciona. "Antes era ladrillo visto y poco más", resume Amable. "Ahora todo es diferente: aislamientos, insonorización, eficiencia energética… Hay que ir con los tiempos", añade. Las nuevas viviendas incorporan fachadas SATE o ventiladas, suelo radiante, bombas de calor y recuperadores de energía, de modo que "una casa unifamiliar puede pagar unos cien euros al mes incluyendo calefacción y agua caliente", detalla Esteban.

Pero no todo es técnica. Ambos coinciden en que el verdadero valor de La Fresneda ha sido consolidar un estilo de vida. "Aquí ves a los críos en bicicleta, a la gente corriendo, paseando al perro. Hay vida de barrio", dice Amable. La urbanización ha crecido con una fuerte identidad de comunidad: familias jóvenes primero, luego hijos que ya son adultos y permanecen en la zona. "Se ha creado un entorno muy orientado a la familia, al deporte y a la convivencia", añade Esteban. Zonas verdes, instalaciones cercanas y una cultura de ejercicio al aire libre que forma parte del paisaje cotidiano.

A lo largo del tiempo, en la urbanización de La Fresneda también se ha ido afinando su propuesta residencial. Dormitorios en planta baja, grandes terrazas en edificios en altura, parcelas individuales para que cada uno diseñe en función de sus gustos su futura residencia. "Escuchamos al mercado", asegura el director comercial, quien también destaca cómo el suyo es un trabajo en el que "el cariño es fundamental; si lo aplicas a lo que haces, todo sale mejor".

"Ordenado y eficiente"

El crecimiento previsto para los años que vienen en La Fresneda es sostenido, avanza Esteban Abarquero. Nuevas hileras, nuevas parcelas y, si la demanda acompaña, más vivienda en altura, todo dentro del planeamiento vigente. "La idea es un crecimiento ordenado, radial, eficiente", explica.

Sin olvidar la realidad del sector, con costes disparados por el precio del acero o la energía y márgenes cada vez más ajustados. Como detalle: "La gente cree que el promotor se forra. Si fuera así, habría muchas más grúas", bromea el responsable.

En medio de ese contexto, la clave, dicen, es la ilusión. "Si trabajas en algo que no te gusta, déjalo", afirma Amable Pérez. Pero si te gusta, "vas para casa cansado, sí, pero orgulloso".

Cuando echa la vista atrás, el encargado no habla de cifras, sino de ausencias. "Vas notando que faltan compañeros. Amigos. Te das cuenta de que llevas cuarenta años". Y sin embargo, cada nueva promoción es un nuevo comienzo. De aquel barro inicial ha surgido un modelo residencial consolidado, impulsado por la empresa privada, acompañado por la Administración local y sostenido por miles de familias que han hecho de La Fresneda no solo un lugar para vivir, sino una comunidad en movimiento. Y con tirón para rato.

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