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Nicolás Olea, experto en salud ambiental: "La exposición a sustancias tóxicas está llevando a un incremento de casos de cáncer, infertilidad, obesidad y diabetes"

"Uno de los problemas más graves se da durante el embarazo, porque la transmisión de los compuestos al feto es una realidad", afirma el catedrático de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada, ponente en el ciclo "Por tu salud" de Siero

Nicolás Olea, este jueves, en la Pola.

Nicolás Olea, este jueves, en la Pola. / Luján Palacios

Luján Palacios

Luján Palacios

Pola de Siero

El catedrático de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada Nicolás Olea, uno de los mayores expertos en salud ambiental y disrupción endocrina en España, ofreció este jueves en la Pola la última charla del ciclo “Por tu salud”, organizado por el Patronato Deportivo Municipal. Antes del encuentro, el investigador analizó el impacto de los tóxicos en la salud y defendió la necesidad de actuar tanto desde las administraciones como desde el ámbito personal.

-Viene a Siero a hablar de los múltiples tóxicos a los que estamos expuestos. ¿Es tanto como se dice?

-Hemos cambiado de forma radical el medio en el que se desarrolla la vida. En muy pocos años hemos incorporado cientos de miles de compuestos químicos nuevos. A veces, son productos de cuidado personal y cosméticos; otras veces plásticos o pesticidas en la producción agroalimentaria. Y los estudios de biomonitorización, es decir, la medición de contaminantes en sangre o en orina, han demostrado que eso es una realidad: todos estamos expuestos.

-¿Qué consecuencias puede tener esa exposición para la salud?

-Nosotros hemos centrado la atención en los tóxicos que interfieren con las hormonas, lo que conocemos como disruptores endocrinos. Y la situación es muy preocupante, porque se asocian con obesidad y diabetes, con infertilidad, con problemas de déficit de atención e hiperactividad en los niños, con hipotiroidismo y también con distintos tipos de cáncer, como el de mama, el de próstata o el de testículo. Son enfermedades hormonales que están aumentando mucho y que muchas veces se presentan simplemente como enfermedades propias de la vida moderna.

-¿Se puede hacer algo para reducir ese riesgo?

-Diría que hay dos tipos de acciones. Por un lado, están las decisiones gubernamentales, que son fundamentales, porque tienen que regular el uso de estos productos y proteger a la población. Pero también hay decisiones individuales. Se puede reducir la exposición buscando alimentos con menos pesticidas, eliminando el plástico de la cocina, eligiendo cosméticos más respetuosos o ventilando la casa. Hemos descubierto que uno de los espacios más contaminados es el interior del hogar, con miles de fibras tóxicas flotando en el ambiente.

-¿Dónde está el mayor riesgo ahora mismo?

-Para nosotros uno de los problemas más graves es la exposición durante el embarazo, porque la transmisión de estos compuestos al feto es una realidad. Por eso digo siempre que la sociedad tiene que cuidar qué respira y qué come la mujer fértil. No podemos responsabilizar solo a la mujer de lo que transmite a través del embarazo o la lactancia, es la sociedad la que tiene que impedir que eso ocurra.

-Vivimos en una sociedad muy rápida y muy consumista. ¿Eso dificulta cambiar hábitos?

-Muchísimo. Todo viene envuelto en plástico, todo está pensado para consumir rápido. Muchas veces se dice que vivir de forma más saludable es más caro, pero no es verdad. Lo caro es la enfermedad. ¿Cuánto cuesta a una sociedad pagar más diabetes, más infertilidad o más cáncer? Muchísimo más que prevenir.

-¿Nota que está aumentando la concienciación?

-Sí, cada vez hay más interés. Hay más tiendas con productos a granel, más gente que empieza a preocuparse por lo que compra o por lo que come. El problema es que la concienciación muchas veces está muy relacionada con el nivel económico y cultural, y eso es algo muy triste. Hace falta educación para que el mensaje llegue a todo el mundo.

-¿Este tema nos obliga a volver a una vida más natural?

-En parte sí. Hemos cambiado muchísimo en muy poco tiempo. Basta ver lo que ha pasado con el plástico o con la ropa hecha con fibras sintéticas y muy barata. Nadie se ha preguntado qué va a pasar con todo eso dentro de unos años. Estamos viviendo las consecuencias de ese cambio tan rápido.

-¿Es optimista de cara al futuro?

-Sí. El hecho de que haya tanta gente interesada y que se llenen auditorios para hablar de salud ambiental significa que algo está cambiando. La decisión personal va a ser clave, pero también lo será la presión social para que se tomen decisiones políticas.

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