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Los vecinos respaldan las cámaras para multar a los vehículos que entren en las calles peatonales de Lugones: "Hay veces que parecen una autopista"

"Muchos se saltan las restricciones no dar rodeos", denuncian los peatones que transitan con frecuencia por Severo Ochoa, Rafael Sarandeses y la Iglesia

VÍDEO: Calles peatonales de Lugones en las que se instalarán cámaras para multar a los coches que circulen

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Lugones (Siero)

Entre los que ven como algo "puntual" que se limita prácticamente a residentes o camiones de carga y descarga, a los que creen que se hace de forma reiterada caso omiso a la señal de prohibición de la circulación y que, por tanto, es necesario poner "mano dura" y multar a los vehículos que se salten la restricción. El anuncio del gobierno local de Siero de instalar cámaras en tres calles peatonales de Lugones, Severo Ochoa, Rafael Sarandeses y la Iglesia, ha sido recibido como una medida necesaria en esta última calle, “ya que muchos se la saltan para dar menos rodeo”. Algo parecido a lo que los vecinos opinan que sucede en Severo Ochoa. Sin embargo, consideran algo precipitado que se aplique en Rafael Sarandeses, donde no aprecian tanto tránsito. No obstante, todos coinciden en señalar en que ya hace tiempo que las calles pasaron a ser peatonales y que los conductores ya lo deberían haber asimilado.

“Me parece perfecto, porque al final los coches aparcan y circulan por cualquier lado, y entiendo perfectamente que lo pongan. Porque si pasas por aquí a las cinco de la tarde está siempre lleno de coches”. José Ángel Díaz cuenta cómo ve la situación en Severo Ochoa, que en más de una ocasión funciona como “aparcamiento improvisado”. Su opinión la sustenta ya no solo por tema de seguir las indicaciones de tráfico, sino también por una cuestión de mantenimiento y estética de la calle. "Ha quedado muy guapa peatonal, pero si pasan de continuo, se la acaban cargando. Y no lo veo algo recaudatorio, porque ya lleva tiempo así, la gente no es algo que le pueda pillar por sorpresa", comenta.

Allí, en esa misma calle, María Rodríguez tiene un negocio hostelero, donde atiende en la terraza a Tomás Balado. No nos da la sensación de que pasen tantos coches”, comentan. En su caso, no ven necesarias las cámaras para controlar el tráfico, aunque Rodríguez tampoco lo ve mal “por cuestión de seguridad” para su negocio. Eso sí, lo que reclama es que se faciliten los permisos para poder circular. “En mi caso lo hago para la tienda, para descargar material”, enfatiza.

"Si no se respeta es normal que se multe"

Pocos metros más adelante, cruzando la avenida de Oviedo, está la calle la Iglesia. Allí la situación es distinta. Ya no son solo camiones de reparto los que pasan, sino que hay un goteo de vehículos que "atajan". "Vienen por Antonio Machado o de la calle Santa Isabel y, para girar a la avenida de Oviedo, no van hasta la de Viella, sino que ahorran un par de calles por aquí", comenta Victorina Ortega, mientras charla en un banco con Fernando Martínez. “A veces parecen estas calles la autopista”, bromean. “No se puede pasar, y cada dos minutos ves un coche”, añaden.

Javier Palacio es de los que entiende que muchas veces son los malos hábitos de todos los conductores lo que obligan a implantar las multas. “En vez de rodear, se va a lo cómodo. Pasan bastantes coches, cuando no se pueden, así que cuando no respetamos lo que hay, pues es normal que multen”, detalla, entre la calle la Iglesia y la calle Severo Ochoa. “es que tiene que ser así, a veces nos lo buscamos que nos aprieten un poco para cumplir”, subraya.

Modelo de la calle San Antonio de La Pola

Por la calle Rafael Sarandeses dan un paseo Raquel González y su madre Cándida Cueto. Son de otra de punta de Lugones, del final de la avenida de Viella, pero pasan con asiduidad por el centro. “Lo vemos algo excesivo, porque nos da la sensación que pasa algún coche de pascua en ramos, y más bien para los garajes”, reflexionan. Aunque también comprenden que, si se hace de forma reiterada, haya que tomar medidas más drásticas, como sistemas de vigilancia.

El anuncio de la instalación de las cámaras lo hizo Ángel García “Cepi”, alcalde de Siero, tras comprobar el uso inadecuado de estas calles por los vehículos. La decisión toma como referencia el modelo de la calle San Antonio de la Pola, donde ya se aplica desde hace años, también debido a que tras un tiempo de limitación con señales, los vehículos seguían hciendo caso omiso y circulando. El sistema de vigilancia se compone de unas cámaras, conectadas a un sistema informático, que reconoce automáticamente las matrículas de los vehículos y multarán por defecto a quienes no sean residentes o vehículos de emergencia.

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